China descubre a Violeta Parra con un concierto en mandarín
Los versos más comprometidos, duros y hermosos de la cantante chilena Violeta Parra sonaron ayer por primera vez en China en un singular concierto-recital en Pekín conducido por la voz de su hijo, el también artista Ángel Parra.
El acto fue el particular homenaje que China rindió a la cantante en el cuadragésimo aniversario de su muerte y sirvió para abrir la puerta a su música en el país asiático, donde hasta ahora era prácticamente desconocida.
"Violeta es para Chile, para América Latina, para el mundo hispanoamericano, un baluarte, una bandera por su defensa de los valores populares de justicia e igualdad", dijo Ángel Parra al ir desgranando algunos de los temas más conocidos de su madre.
Entre ellos, el célebre Gracias a la vida, cuyos versos se recitaron por primera vez en mandarín al son de la guitarra rasgada por una de las jóvenes músicas chinas que participaron en el acto, organizado por el Conservatorio Central de Música de Pekín y la embajada de Chile.
Temas como Volver a los 17, Arriba quemando el sol, La Jardinera y Casamiento de negros fueron interpretados por las estudiantes del conservatorio, que ofrecieron además sus particulares versiones con instrumentos chinos.


























































