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Bardem muestra cinco conflictos olvidados de África y Latinoamérica

El actor produce 'Invisibles', que reúne a Wenders, Coixet, León de Aranoa, Barroso y Corcuera .-La cinta se estrena este viernes

Cada noche miles de niños en el norte de Uganda huyen de sus aldeas para esconderse durante las horas de oscuridad, ya sea en un hospital, en un centro de acogida o donde puedan. Intentan escapar de las tropas del insurgente Ejército rebelde del señor, que quieren raptarlos y convertirlos en niños soldado para utilizarlos como carne de cañón contra el Gobierno. Se les llama night commuters y su caso no es muy conocido.

Es una de tantas historias que no suelen ocupar muchos minutos en los informativos y que acaban siendo ignoradas en el mundo occidental. Cinco de ellas son las que recupera el largometraje Invisibles, producido por Javier Bardem, que ha echado mano de cinco cineastas solventes: Mariano Barroso, Isabel Coixet, Javier Corcuera, Fernando León de Aranoa y Wim Wenders, para rodar cinco documentales narrados por sus protagonistas. Sus relatos explican, por ejemplo, cómo la industria farmacéutica deja de producir medicamentos poco rentables que son vitales en la República Centroafricana y cómo los grupos paramilitares atemorizan a los campesinos colombianos. La cinta se estrena este viernes.

“El proyecto nació en Etiopía en 2004. Invitado por Médicos sin fronteras a una campaña de vacunación contra la malaria, visitamos una zona remota y un compañero me comentó: ‘aquí atendemos a los invisibles’”, ha recordado Bardem esta mañana durante la presentación de la cinta en Madrid, que se estrena en . “Los invisibles son los conflictos olvidados y del top ten hemos elegido cinco que los pueden resumir todos”, ha añadido. “Luego los ofrecimos a los directores y cada uno eligió el suyo. Siempre hemos estado supervisados por Médicos sin fronteras”.

Relatos ocultos de enfermedades y guerra

Fernando León de Aranoa (Princesas), que aborda el éxodo nocturno de los net commuters ugandeses, ha querido retratar “qué sucede con los niños en medio de la guerra”. En Buenas noches, Ouma se ha centrado en un caso concreto “pero que trasciende ese conflicto y explica qué es lo que le sucede a un niño cuando va a la guerra ahora y siempre”.El cineasta trabajó con un grupo de adolescentes ex soldado, que “conservan su inocencia a pesar de lo que están pasando”, durante unos diez días en un centro de Kampala. “Al llegar a Uganda nos dijeron que el país no estaba en guerra, pero nos dieron un protocolo para saber cómo nos teníamos que comportar en una zona de guerra. Era algo extraño”.

La despreocupación de la industria farmacéutica hacia las necesidades del África subsahariana es el tema de El sueño de Bianca, de Mariano Barroso. “El único medicamento que existe contra la enfermedad del sueño, descubierto hace cincuenta años, se dejó de fabricar porque no era rentable, pero el mismo principio activo se desarrolla en un cosmético que es muy rentable”, ha comparado Barroso. “Cada año afecta a miles de personas y los laboratorios no hacen nada por investigar”, ha añadido. “Es un caso que ejemplifica la confrontación entre salud y dinero”.

Otro conflicto poco conocido es el de las comunidades campesinas de Colombia que desde hace 50 años sufren los ataques de los grupos paramilitares, que les arrebatan las tierras y les obligan a desplazarse. Javier Corcuera (En el mundo a cada rato, Invierno en Bagdad) se ha adentrado en una de estas comunidades y cuenta en La voz de las piedras cómo se han organizado para intentar recuperar de manera pacífica su medio de subsistencia.

La cinta se completa con Crímenes invisibles, de Wim Wenders, que da voz a las miles de mujeres que son violadas en las zonas en conflicto de la República Democrática del Congo, y Cartas a Nora, de Isabel Coixet, que ilustra los efectos de una afección mortal, la enfermedad de Chagas, que azota a 18 millones de personas en América Latina.