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Fito & Fitipaldis conquistan Madrid

El cantante ha vendido 190.000 copias y ha recibido dos Discos de Platino por su último trabajo 'Por la boca vive el pez'

Fito y Fitipaldis siguen su escalada al estrellato con su directo en Madrid
Fito y Fitipaldis siguen su escalada al estrellato con su directo en Madrid CLAUDIO ÁLVAREZ

El músico y cantante bilbaíno Fito Cabrales llenó hasta la bandera el primero de sus dos directos en Madrid con un concierto que sonó ágil y completo y en el que demostró, mezclando calidad y cercanía, por qué Por la boca vive el pez se ha convertido en España en el gran éxito del otoño de 2006.

Alfonsito "Fito" Cabrales presentó esta noche a los madrileños su nueva banda de Fitipaldis ante las 15.000 personas que abarrotaron el Palacio de los Deportes y que, durante dos horas de concierto, presenciaron un repertorio que hizo balance de la ascendente trayectoria del grupo e incluyó doce de los trece temas de su último disco, Por la boca vive el pez.

Fito, que creó esta formación en 1998 para dar salida a su creatividad más allá del rock duro de su grupo, Platero y Tú, renunció a temas de aquella época para demostrar que, con cuatro discos de estudio, tiene temas suficientes para ofrecer un recital ameno, variado y capaz de combinar emotividad y ritmos vibrantes. Un buen castigo, de su anterior álbum, Lo más lejos a tu lado, dejó caer el velo que separaba a Fito & Fitipaldis de la audiencia, y con ella, el bilbaíno dio amplia cabida a los intermedios musicales, cediendo así protagonismo a los músicos que le acompañaban, los únicos que le hicieron quitarse su inseparable gorra de paño.

Carlos Raya a la guitarra, Javier Alzola al saxo y la percusión, Joserra Semperena en los teclados, Candy Camarero en el bajo y José "El niño" Bruno en la batería fueron, en gran parte, los responsables de que el concierto gozara de una versatilidad que viajó, en las 24 canciones interpretadas, por diversos géneros, como el swing, el blues, el jazz y, por supuesto, el rock latino.

Dos Discos de Platino

El single que da nombre al último trabajo de la formación, Por la boca vive el pez, fue la primera muestra de un público entregado a cada una de las letras que, con sus imágenes poéticas directas y punzantes, han hecho al cantante vender 190.000 copias y recibir dos Discos de Platino de su lanzamiento más reciente. Este primer bloque del recital, caracterizado por los ritmos rockeros -incluida la utilización de un Hammond- de Como pollo sin cabeza o Whisky Barato, hubo cabida para el blues de carretera de Me equivocaría otra vez y para la emoción más conseguida de su segundo disco, Sueños Locos de 2001, en los temas Para toda la vida y Cerca de las vías, que introdujo el primer descanso. De esta manera, después de justificar con esta explosión rockera la utilización de 5 tráiler, 2 autobuses, 6 furgonetas y 50 miembros de personal para levantar esta gira, el escenario se desnudó para dar paso a un pequeño fragmento acústico.

Su disco de debut, A puerta cerrada, fue el protagonista de este cambio de tercio que, musicalmente hablando, fue el más logrado del concierto, con temas como Rojitas las orejas -su primer éxito- dos versiones de otros artistas -Quiero beber hasta perder el control, de Los Secretos, y Callejón sin salida, de Barricada- y El funeral, que ofreció una deslumbrante muestra de ritmos gitanos que llegaron al éxtasis con algunos acordes de las Danzas Húngaras de Brahms.

Fito, con su cigarro siempre encendido y sus patillas solitarias, fue abriéndose poco a poco, de manera más intuida que explícita, a un público al que prometió "pasar una noche bonita". En la tercera parte, confirmó su propósito, sumando al chispeante jazz del tema musical 214 Sullivan, dos de sus grandes éxitos: la oda de superación e independencia "La casa por el tejado" y, sobre todo, "Soldadito marinero", en la que supo exprimir a esa misma guitarra que había desgranado rock puro, notas lentas de melancolía que sirvieron a los asistentes el momento de mayor intensidad.

De esta manera, los bises que el bilbaíno y su banda ofrecieron sonaron -centrados en temas por canciones de Por la boca muere el pez- a exigencias del guión y bajaron el nivel de un concierto hasta entonces irreprochable, pese a incluir Abrazado a la tristeza, del Extremoduro Roberto Iniesta, y Donde todo empieza, que clausuró el recital.

La gira Por la boca vive el pez, aunque cerrará mañana con un nuevo concierto en Madrid su primer calendario de presentaciones -iniciado el 3 de noviembre en Oviedo-, ha añadido nuevas fechas para el 2007, como Mallorca -13 de enero-, Huesca -21 de enero- y Zaragoza -23 de enero-.