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La basílica de Asís recupera los frescos destruidos por el terremoto de 1997

Han sido necesarios ocho años de investigaciones y la labor de un amplio equipo de expertos

Tras 160.000 horas de trabajo y una inversión de dos millones de euros, los frescos de la basílica superior de san Francisco de Asís, reducidos a miles de fragmentos por el terremoto de 1997, han sido abiertos de nuevo al público tras pasar por una ingente tarea de restauración. Han sido necesarios ocho años de investigaciones y la labor de un amplio equipo de expertos para colocar los diminutos fragmentos recuperados en su lugar original con la ayuda de avanzadas técnicas informáticas.

El resultado es algo "que está muy cerca del milagro", ha destacado el ministro italiano de Cultura, Rocco Buttiglione, durante el acto de inauguración bajo el famoso fresco de san Mateo que Cimabue, maestro de Giotto, realizó a finales del siglo XIII en una de las bóvedas del templo franciscano.

DATO

De entre los escombros se han recuperado cerca de 300.000 fragmentos de los frescos destruidos

Ese fresco y otras importantes pinturas quedaron reducidas a escombros por el seísmo que sacudió la región de Umbria (centro de Italia) el 26 de septiembre de 1997, que causó el derrumbe del ábside de la basílica superior y la muerte de dos frailes y dos técnicos que supervisaban los daños de un terremoto anterior.

Reconstrucción

Poco después de la tragedia comenzaron las tareas de restauración, con una primera fase en la que los expertos trabajaron mano a mano con los equipos de bomberos para recuperar de entre los escombros cerca de 300.000 fragmentos de los frescos destruidos.

Se tardaron entre cuatro y cinco años en clasificar y devolver a su emplazamiento original los pedazos que habían pertenecido a las imágenes de santos que decoraban las arcadas laterales y a un fresco de san Jerónimo atribuido al joven Giotto que se asentaba sobre el ábside. La restauración de estas pinturas concluyó en 2002, con el logro de haber resucitado de un montón de escombros cerca del 70 por ciento del fresco original de Giotto. Una vez culminada esa tarea, los expertos emprendieron la última y más compleja parte de los trabajos: la reconstrucción del fresco de san Mateo realizado por Cimabue, que quedó destruido en su totalidad, así como la de la llamada "cúpula estrellada".

La clasificación, catalogación y restauración de las piezas se prolongó durante años en laboratorios de Asís y del Instituto Central de la Restauración (ICR) de Roma, que con un avanzado programa informático basado en fotografías del original lograron recomponer un 20 por ciento de la obra de Cimabue.

La directora del ICR, Caterina Bon Valsassina, ha advertido, sin embargo, de que los escasos fragmentos recuperados de este fresco hacen que, aún después de la restauración, "resulte imposible reconstruir la imagen de la obra". No obstante, "decidimos devolverlos a su lugar porque temíamos que, olvidados en cajas, corriesen el riesgo de no verse nunca más en el contexto arquitectónico al que pertenecían".

El ministro de Cultura ha aplaudido la "extraordinaria tarea" de los expertos del ICR y de otros organismos públicos y privados que, señaló, conjugaron "pasión y ciencia" para hacer de los frescos un legado artístico para el futuro.