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Una muestra viste a los personajes de 'El Quijote'

La exposición 'El Quijote en sus trajes' muestra la indumentaria de los coetáneos de Cervantes

Leer El Quijote conociendo cuál era la vestimenta de sus diferentes personajes permite adentrarse en la obra de una manera real. Éste es el objetivo de la exposición El Quijote en sus trajes, inaugurada hoy en la Real Fábrica de Tapices de Madrid. La muestra, que se abrirá mañana al público, está organizada por la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura en el marco del IV centenario de la publicación del libro del ingenioso hidalgo, que está a punto de acabar. Con motivo de esta exposición, la Real Fabrica de Tapices abre por primera vez sus puertas al público, que podrá visitar los talleres mientras esté abierta.

El Quijote en sus trajes, que estará abierta hasta el 19 de febrero, propone un paseo plástico tanto por la novela de Cervantes como por su época, guiado por los trajes que visten, disfrazan o travisten a sus personajes. La exposición está compuesta por cerca de 130 piezas, entre las que hay trajes, sombreros, guantes, bolsos, medias, joyas, botones, zapatos, libros, óleos, tallas, estampas, dibujos, tejidos, armamento... Al menos una docena son inéditas y varias han sido restauradas para la ocasión.

A través de un atractivo montaje, las comisarias de la muestra, Sofía Rodríguez Bernis y Rosa Pereda, han intentado traducir a sus referentes las palabras con las que Cervantes construyó su ficción y vistió a sus personajes. Las vestimentas y el resto de los objetos sirven para comprender la sociedad estamental, en crisis de premodernidad, que aparece reflejada en El Quijote, en una época en que, más que nunca, el traje refleja la extracción y pertenencia social de quien lo lleva. "Es un escenario abigarrado, en el que el hábito sí hace al monje", según las comisarias.

Los referentes de la obra

La muestra presenta "los referentes físicos para poder leer la obra de Cervantes. Cuando describe a sus personajes, se fija muy atentamente en cómo van vestidos. Las indicaciones que ofrece la ropa sobre la persona que la lleva, le permiten decir muchas cosas sobre ella", afirma Rosa Pereda, quien admite que uno de los problemas conceptuales de la exposición ha sido la representación de Dulcinea "inventada por Don Quijote". La muestra pretende heredar la tradición etnográfica y enlazarla con las tendencias más actuales de la antropología y la historiografía de la vida cotidiana, para trazar, a través de los trajes, el paisaje humano de la época del Quijote. El punto de partida ha sido la investigación realizada por Carmen Bernis (Salamanca, 1918-Madrid, 2001) en la obra El traje y los tipos sociales en El Quijote, a quien se rinde homenaje en la muestra.

Entre las telas destaca un prenda llamada La ropa, una especie de abrigo de terciopelo bordado en hilo metálico, contemporánea de El Quijote, que se exhibe por primera vez. Otra de las piezas inéditas es el traje de la Virgen del Patrocinio de El Escorial, que fue donado por Felipe IV y que representa muy bien el cambio de moda que se produce en pleno barroco y que transforma la silueta apuntada ya en los retratos velazqueños. Asimismo, se pueden contemplar unos trajes de los Reyes Magos, vestidos a la usanza de los Austrias del primer tercio del siglo XVII, que son un anticipo de los famosos nacimientos españoles e italianos del siglo XVIII. También hay una camisa inédita de mujer bordada en negro y muy bien conservada. En el capítulo de las joyas, procedentes la mayor parte del Museo Nacional de Artes Decorativas, destaca, entre otras, el Relicario del Buen Pastor y la espada de la forja de Pedro de Toro.

Además de la indumentaria española de entre 1590 y 1617, fechas acotadas por Bernis, la muestra contiene algunas piezas europeas que permiten discernir hasta qué punto la península marcó los usos vestimentarios de los reinos occidentales. Por ello se incluyen referencias la ropa turca, morisca e incluso egipciana, presentes en el horizonte cultural. Junto a los trajes a la moda, se muestran arcaísmos como los tocados vizcaínos, prohibidos por fálicos ya en el medievo, o algunas joyas que ya entonces se habían visto relegadas al ámbito provincial, como la collarada de bollagras y arconciles; y también formas que pervivirán posteriormente en los trajes hoy llamados regionales, como la vestimenta de la "cobijada" (un traje a modo del burka de las mujeres musulmanas) originario de Vejer de la Frontera (Cádiz).