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Ayala celebra su 99º cumpleaños con un libro que reúne sus artículos sobre 'El Quijote'

Luis García Montero y Miguel Ríos actúan para él en un encuentro con amigos y familiares en el Círculo de Bellas Artes

"Es una especie de insolencia por mi parte estar en el mundo con 99 años, gracias por aceptarlo". Con estas palabras ha abierto esta mañana Francisco Ayala (Granada, 1906) la presentación de La invención del Quijote, un libro que recoge sus artículos sobre la novela cumbre de las letras hispánicas y sobre Miguel de Cervantes y cuya publicación coincide con su cumpleaños. "Un libro vivo que representa los años que hoy celebro", ha añadido. Ya por la noche, numerosos amigos, familiares y personalidades del mundo de la cultura han brindado por su cumpleaños en un acto organizado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

La presentación del último libro de Ayala, que reúne todos los artículos y relatos que ha ido publicando en distintos medios sobre Cervantes y El Quijote, editado por Punto de Lectura, que también acaba de sacar en bolsillo sus títulos El rapto y De mis pasos por la tierra, ha sido la antesala de la celebración de cumpleaños, ya que a las 20.00 horas, dos de sus paisanos, Luis García Montero y Miguel Ríos, han actuado para él en un encuentro con amigos, familiares y personalidades de la Cultura en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Entre los asistentes al homenaje se encontraban José Saramago, Rosa Regás, Luis García Montero y Joaquín Sabina, que han brindado por el 99 cumpleaños del escritor granadino, que ha confesado sentirse "abrumado por tanta amistad y bondad".

"Ha sido un premio que nunca hubiera soñado: el premio por aguantar la vida y la he aguantado muy duramente. Ahora he llegado a este paraíso, y no me lo creo", decía un Ayala entre emocionado, avergonzado e incrédulo ante tanto homenaje como ha recibido hoy. El acto se llamaba 99 razones para brindar por Ayala y a él han acudido además el presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández de León, el director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, el del Círculo de Lectores, Fernando Carro. La Real Academia Española, a la que Ayala pertenece desde 1985, estaba representada por su vicedirector, Gregorio Salvador, y académicos como Margarita Salas y José Antonio Pascual.

Un libro "ligero y serio a la vez"

Éste ha sido el final de una jornada que había comenzado, también en el Círculo de Bellas Artes, con la presentación de La invención del Quijote. En este acto, Ayala, agradecido y humilde, ha indicado que su relación con la obra de Cervantes había sido algo "imprudente", ya que venía de muy lejos. "Yo empecé a leer de muy niño, sin saber qué significaba nada, pero aprendí muchas palabras y frases del Quijote que luego repetía en mi casa, en un ambiente pacato y burgués de la época donde sonaba mal y mi madre me decía 'niño qué estás diciendo'". Después de escribir mucho sobre la obra cumbre de Cervantes y de aproximarse a ella de formas muy diversas maneras, Ayala ve publicado La invención del Quijote, un libro que tiene "un significado muy particular, es muy especial".

"He publicado muchos libros a lo largo de mi vida, porque he vivido tanto tiempo y empecé a escribir tan joven que he publicado mucho y en todos los campos, desde la filosofía, la sociología, la crítica, la teoría literaria, todo. Pero este libro reúne todos los palos. Desde la creación literaria hasta la teórica, toda la silueta está aquí representada", ha explicado. Para Ayala La invención del Quijote está lleno de variedad y el lector puede ponerse "en un momento serio como tener una explosión de carcajada. Es ligero y serio a la vez". "Un libro vivo que representa los 99 años que estoy celebrando hoy", ha sentenciado. El escritor, que sigue yendo todas las semanas a las sesiones de la Academia y que se declara "vitalmente reservado", ha subrayado que El Quijote "fue un éxito nada más salir, fue un 'best seller' y su genialidad es que inventó una manera humana de ver el mundo".

Ayala, que estaba acompañado de su mujer y experta en su obra Caroline Richmond y de su única hija, Nina Ayala, ha explicado que debe su buena salud a su biología y a que siempre ha mirado adelante y que nunca ha pensado en la muerte: "Las personas de mi generación en España han vivido con el trauma de la Guerra Civil y mucha gente no lo ha superado, tanto los del exilio como los que se quedaron aquí. Yo, no. Yo he procurado pasar adelante y vivir el presente con vistas al futuro. No me he olvidado del pasado, a veces inolvidable por doloroso, pero he mirado adelante y he llegado hasta ahora".