Ir al contenido
_
_
_
_

El Instituto Oceanográfico confirma un nuevo registro de tiburón blanco en el Mediterráneo español

Desde el siglo XIX, la especie mantiene una presencia persistente, pero extremadamente infrecuente en estas costas

00:38
Las imágenes de la captura de un tiburón blanco en el Mediterráneo español
Vídeo: Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC)

En abril de 2023, unos pescadores que faenaban en aguas nacionales del mar Mediterráneo capturaron de forma accidental un tiburón de alrededor de dos metros de longitud y entre 80 y 90 kilos. El animal había quedado atrapado en sus artes de pesca y estaba muerto cuando lo subieron a bordo. Era un ejemplar juvenil de tiburón blanco (Carcharodon carcharias), un animal icónico y temido por la población, que está catalogado como vulnerable en el Mediterráneo occidental. Tras comprobar que no era una especie comercial y después de tomar imágenes, los pescadores lo devolvieron al mar. Ahora, investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con la Universidad de Cádiz (UCA), han documentado este nuevo registro confirmado de tiburón blanco, un animal solitario que puede superar los seis metros de longitud y que puede llegar a vivir 70 años.

La investigación, publicada en la revista científica Acta Ichthyologica et Piscatoria, aporta nuevos datos sobre la distribución del tiburón, que apuntan a su presencia “persistente, pero extremadamente infrecuente en el Mediterráneo español”, señala José Carlos Báez, investigador del IEO-CSIC.

La investigación exhaustiva de registros históricos de capturas y avistamientos, además de otros indicios, llevada a cabo por el equipo, que abarca desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad (1862–2023), ha permitido confirmar un total de 66 citas del tiburón. A lo largo de esos más de 160 años, los incidentes documentados con personas han sido “excepcionalmente escasos”, lo que confirma que esta especie no representa un riesgo relevante para la población en nuestras costas, destaca el IEO-CSIC.

“Tan solo hemos encontrado dos ataques: uno en 1862, en el que falleció una persona en Málaga que estaba nadando, y otro en la década de los ochenta, cuando un tiburón mordió la tabla de un surfista en Tarifa y le causó heridas graves”, aclara Báez.

Entre los indicios indirectos se encuentran las marcas de mordeduras observadas en animales marinos varados, especialmente tortugas. “El tiburón blanco, junto con el tiburón tigre, son los únicos capaces de perforar sus caparazones”, explica. Además, estas observaciones coinciden con las migraciones del atún rojo atlántico, lo que sugiere que la disponibilidad de presas influye en los desplazamientos de la especie.

La identificación de la especie del ejemplar atrapado en 2023 fue confirmada mediante análisis genéticos, lo que convierte este hallazgo en uno de los pocos registros verificados de tiburón blanco en aguas españolas en las últimas décadas. La captura se produjo en la Zona Económica Exclusiva española ―un área marina de hasta 200 millas náuticas― desde la costa. Báez aclara que no es habitual que un tiburón pelágico ―que habita en mar abierto― se encuentre cerca de la costa, en aguas menos profundas. “Tienen miedo a quedarse embarrancados; lo normal es que sean animales desorientados, perdidos o enfermos”, aclara.

En relación con el estado de la población, los autores subrayan la necesidad de cautela. “Con los datos disponibles, no es posible afirmar que la población mediterránea de tiburón blanco esté recuperándose”, señala Báez. “Este nuevo registro podría reflejar una mejora en los sistemas de seguimiento y comunicación, más que un aumento real del tamaño poblacional”, añade.

El hecho de que el ejemplar documentado sea juvenil resulta especialmente relevante desde el punto de vista científico. “La presencia de individuos jóvenes aporta información clave sobre la estructura demográfica de la especie, especialmente en el caso de poblaciones catalogadas como vulnerables”, apunta el investigador. No obstante, el estudio insiste en que aún es pronto para determinar si existen áreas de cría asociadas a las aguas españolas, una cuestión que requiere programas de seguimiento específicos a largo plazo.

Más allá de su carácter emblemático, el tiburón blanco desempeña un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas marinos. “Los grandes depredadores marinos cumplen una función clave en el equilibrio del océano. Como especies altamente migratorias, conectan diferentes regiones y contribuyen al buen estado del medio marino”, concluye Báez.

El estudio pone de relieve la importancia de continuar desarrollando programas de seguimiento y conservación que permitan mejorar el conocimiento de esta especie en el Mediterráneo y avanzar hacia una gestión basada en la evidencia científica.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_