Calentamiento global

Los tres años más calurosos desde la época preindustrial: 2016, 2019 y 2020

La Organización Meteorológica Mundial advierte de que siguen creciendo las concentraciones de los gases de efecto invernadero

Impacto en la ciudad de Puerto Cabezas de la tormenta tropical Iota en noviembre.
Impacto en la ciudad de Puerto Cabezas de la tormenta tropical Iota en noviembre.Cairo Jarquín / EFE

Casi cinco años después de la firma del Acuerdo de París, el calentamiento global y los impactos asociados al cambio climático cada vez se muestran con más fuerza en el planeta. También las causas, porque a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus las concentraciones en la atmósfera terrestre de los principales gases de efecto invernadero que impulsan el incremento de las temperaturas siguen en niveles récord, según ha recordado este miércoles la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este organismo dependiente de la ONU ha presentado el avance de su informe sobre el Estado del Clima Mundial en 2020. Y sus especialistas apuntan a que este año estará entre los tres más cálidos en el planeta desde que comenzaron los registros modernos, en 1850.

El problema es que 2020 no hará más que confirmar la tendencia: los otros dos años con la temperatura media más alta registrada hasta ahora han sido 2016 y 2019. La diferencia entre estos tres años es pequeña, por lo que habrá que esperar hasta que acabe este para conocer la clasificación exacta. En cualquier caso, lo importante para los científicos no es tanto un récord anual, sino esa tendencia de calentamiento. Y es muy clara: la década comprendida entre 2011 y 2020 será la más cálida registrada hasta este momento.

Entre enero y octubre de este año, según los cálculos de la OMM, la temperatura media del planeta estuvo 1,2 grados centígrados por encima del nivel preindustrial (1850-1900). El objetivo del Acuerdo de París —cuyo quinto cumpleaños se celebrará el 12 de diciembre— es que el incremento de la temperatura por el cambio climático se quede por debajo de los dos grados a final de siglo, y en la medida de lo posible por debajo de 1,5 grados. Y la Organización Meteorológica Mundial ha recordado este miércoles que hay estudios de algunas instituciones como el MET británico que señalan que existe casi un 25% de posibilidades de que se llegue a esa frontera psicológica del 1,5 grados en los próximos cinco años (aunque sería de forma puntual).

Para conseguir cumplir el objetivo de los 1,5 grados, la ONU recuerda que es necesario llegar a la neutralidad de carbono a mediados de siglo, es decir, que para 2050 la cantidad de dióxido de carbono que emiten las actividades humanas sea igual a la que absorban los sumideros, por ejemplo, los bosques. Naciones Unidas pretende crear una “coalición global para la neutralidad de carbono” en la que estén incluidos los Gobiernos, pero también otros actores como las Administraciones locales y las empresas, según ha explicado en una entrevista a EL PAÍS António Guterres, secretario general de la ONU.

El informe anual de la OMM —realizado a partir de los datos y análisis de varias decenas de organismos científicos internacionales— incide en la relación entre el incremento de las temperaturas y, por ejemplo, los devastadores incendios que se han dado un muchos puntos del planeta este año y que a su vez alimentan el calentamiento con más emisiones de efecto invernadero. Uno de los ejemplos más dramáticos es el calor experimentado en el ártico siberiano este 2020, donde las temperaturas han estado cinco grados por encima de la media. El 20 de junio se alcanzaron los 38 grados en Verkhoyansk, lo que implica “la temperatura más alta conocida en cualquier lugar al norte del círculo polar ártico”, señala la Organización Meteorológica Mundial. Esto a su vez hizo que la temporada de incendios forestales fuera la “más activa” desde que arrancaron los registros hace 18 años. “Los incendios forestales consumieron vastas áreas en Australia, Siberia, la costa oeste de EE UU y América del Sur”, ha recordado a través de un comunicado Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

El Ártico es uno de los puntos negros del calentamiento global. En esta zona del hemisferio norte el aumento de la temperatura se está produciendo el doble de rápido que la media del planeta desde los años ochenta del siglo pasado. Esto, según recuerda la OMM, está contribuyendo también a la reducción del hielo marino durante la época estival, lo que a su vez trastoca el clima de regiones más al sur. “El hielo marino ártico de julio y octubre de 2020 fue el más bajo registrado”, advierte el informe presentado este miércoles.

Este repaso de la OMM a los estragos ligados al calentamiento global hace una parada importante en los océanos. El aumento del nivel del mar, advierten los autores, se está acelerando en las últimas décadas. Y la OMM vincula ese fenómeno a la pérdida de las masas de hielo. Los océanos también están absorbiendo el calor de forma más rápida en las últimas décadas: “Más del 90% del exceso de energía acumulada en el sistema climático como resultado del aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero va al océano”, recalca el informe. Además, el mar es junto con los bosques el principal sumidero de dióxido de carbono del planeta. Y el aumento de las emisiones está generando un incremento de la acidificación oceánica, ya que el dióxido de carbono reduce el pH del agua.

Fenómenos extremos

El balance anual de la OMM también repasa los fenómenos meteorológicos extremos del año, muchos de ellos ligados al cambio climático, que hacen que aumenten en intensidad y frecuencia. Por ejemplo, esta organización hace referencia a las fuertes inundaciones vividas en el este de África y el Sahel, Asia meridional, China y Vietnam. Y recuerda que las inundaciones también han contribuido al brote de langosta que vive África.

Paralelamente, el número de fuertes tormentas tropicales ha estado por encima de lo normal en 2020. En la región del Atlántico se han batido todos los récords: 30 ciclones tropicales hasta el 17 de noviembre (el anterior récord fue en 2005). Además, la OMM recuerda que durante el final de la temporada se han generado dos huracanes de categoría 4 que han tocado tierra en Centroamérica y que han causado “inundaciones devastadoras y muchas víctimas”.

Muchos de estos fenómenos contribuyen a los desplazamientos y migraciones. La OMM advierte de que en el primer semestre del año se registraron 10 millones de desplazamientos, en gran parte debido a estos desastres, en Asia y el Cuerno de África. Además, la pandemia está complicando todavía más esta situación, ya que las operaciones de evacuación y ayuda no se pueden desarrollar de la misma forma debido a las medidas de seguridad por el coronavirus.

Para conocer las noticias más importantes de Clima y Medio Ambiente de EL PAÍS apúntese aquí a nuestra newsletter semanal.

Siga la sección de Clima y Medio Ambiente en Twitter y Facebook

Lo más visto en...

Top 50