Guía para seguir el impacto de la sonda DART contra el asteroide Dimorfo

El primer ensayo de un sistema de defensa planetaria podrá verse casi en directo, a pesar de la distancia astronómica

La sonda DART, que redirecciona asteroides que puedan impactar contra la Tierra.Foto: Reuters | Vídeo: EPV

Si todo va como se espera, la sonda DART se estrellará en unas horas contra el pequeño asteroide Dimorfo. Aunque las preparaciones finales llevarán horas, el espectáculo en sí será muy rápido. Podrá seguirse casi en directo en EL PAÍS (sobre la una de la madrugada del martes, hora peninsular española, seis de la tarde de este lunes en Ciudad de México), con poco más de medio minuto de retardo debido a la distancia.

En el año que lleva volando, la sonda DART ―significa dardo en inglés, y responde a las siglas de Prueba de Redirección de un Asteroide Doble― ha seguido una trayectoria relativamente convencional. Ha ejecutado varias correcciones de rumbo tomando como referencia alguna estrella brillante que podía distinguir con su cámara, la misma que permitirá ver la aproximación y el impacto con el asteroide. Incluso pudo fotografiar Júpiter y sus cuatro satélites principales, justo en el momento en que Europa emergía por detrás del planeta, como un ensayo para cuando haya que localizar al pequeño Dimorfo en su órbita alrededor de la roca que orbita, Dídimo.

La situación cambiará unas cuatro horas antes del impacto, cuando las fotos de Dídimo —no de su pequeño compañero— permitan conocer su posición con un error del orden de un kilómetro. A partir de ese momento, el control de Tierra descargará todas las tareas de navegación en la sonda, que deberá localizar su blanco por sí misma.

Hacia las 23.30 del lunes, hora peninsular española, deberían empezar a recibirse las primeras imágenes. Casi toda la pantalla estará en negro y tan solo un puntito brillante en el centro: Dídimo. Dimorfo, mucho más pequeño, ni siquiera se verá aún.

La fase final del impacto empezará hacia la medianoche. Ambos asteroides deberían ser visibles en la pantalla, aunque son tan pequeños que el detalle no será muy espectacular. Durante poco más de media hora, sus discos irán creciendo a medida que el vehículo se aproxima.

Esquema de la misión DART durante su impacto con Dimorfo.
Esquema de la misión DART durante su impacto con Dimorfo.NASA/Johns Hopkins Applied Physics Lab

Cinco minutos antes de la 1.00, DART entrará en fase de ajuste preciso. Sus sensores ignorarán por completo la presencia de Dídimo y se centrarán en dirigirse hacia Dimorfo. El principal instrumento de guiado es su cámara, cuyo objetivo monta un telescopio de 20 centímetros de apertura, derivado del que hace unos años se utilizó en la sonda New Horizons, que transmitió fotos de Plutón. Este es mucho más avanzado; no en vano han transcurrido 10 años desde entonces. Las imágenes que envíe medirán unos 2.500 píxeles de lado, una resolución excelente que debería permitir distinguir detalles de 20 centímetros justo antes del impacto.

El único propulsor de a bordo estará en marcha durante toda esta fase. Es un motor iónico que emite un chorro de iones de xenón y produce un impulso bajísimo, pero (a diferencia de los motores químicos) lleva meses funcionando. Los grandes paneles solares del DART sirven precisamente para alimentar de electricidad a este propulsor.

A las 1.11, hora peninsular española, la sonda apagará el motor. Estará moviéndose a más de 23.000 kilómetros por hora, ya en ruta de colisión, si es que la cámara de televisión ha podido identificar el pequeño disco de Dimorfo. En tal caso, las imágenes que envíe en estos últimos segundos prometen ser espectaculares. Después, la pantalla solo mostrará ruido.

Hace un par de semanas, la sonda DART largó un pequeño subsatélite italiano, equipado con otra cámara de televisión. Sigue su misma ruta, solo unos cientos de kilómetros por detrás, así que sobrevolará el lugar de impacto tres minutos más tarde. Al ser una nave pequeña y de poca potencia, tardará algunas horas más en enviar sus imágenes y el proceso de reconstrucción será más largo. Probablemente, a mediados de semana podamos ver el resultado de ese primer bombardeo cósmico.

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Sobre la firma

Rafael Clemente

Es ingeniero y apasionado de la divulgación científica. Especializado en temas de astronomía y exploración del cosmos, ha tenido la suerte de vivir la carrera espacial desde los tiempos del “Sputnik”. Fue fundador del Museu de la Ciència de Barcelona (hoy CosmoCaixa) y autor de cuatro libros sobre satélites artificiales y el programa Apolo.

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