Bosón de Higgs

‘Higgs boson blues’

Para definir el campo de Higgs se hizo necesario encontrar la partícula asociada, el Santo Grial del mundo cuántico, la melodía secreta o la partícula de Dios como la llaman algunos

Simulación por ordenador de una colisión de protones en el detector CMS en la que se genera el bosón de Higgs en el acelerador LHC.
Simulación por ordenador de una colisión de protones en el detector CMS en la que se genera el bosón de Higgs en el acelerador LHC.

Si hay algo firme en lo que respecta al bosón de Higgs es que dicha partícula se encuentra entre la divulgación científica y la iconografía pop.

De hecho, una de las canciones de Nick Cave se titula Higgs boson blues. Se trata de una balada tristona cantada con voz rota, como de crooner crepuscular, donde la búsqueda y el viaje adquieren un tono que deja de ser familiar para convertirse en siniestro. Esto nos da una idea de la relevancia que tiene el descubrimiento del bosón de Higgs a nivel popular. ¿Pero qué es el bosón de Higgs?

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El bosón de Higgs es una partícula elemental que se relaciona con la masa, propiedad sustancial sin la cual no se habría originado el universo. La curiosidad científica, aplicada al caso del bosón de Higgs, nos enseña que la masa expresa la resistencia que forma el campo cuántico de Higgs. Dicho campo se extiende por el universo entero, y recibe el nombre de Higgs por haber sido el físico Peter Higgs su descubridor. Pero para no liarnos, empecemos por el principio, que es por donde empiezan todas las cosas, incluidas las canciones.

Ya sabemos que estamos formados por átomos, no solo nosotros, sino el universo entero

Ya sabemos que estamos formados por átomos, no solo nosotros, sino el universo entero. Estos átomos, a su vez, están formados por partículas que pueden ser de dos tipos, dependiendo de su relación con el mundo visible o invisible. De esta manera nos encontramos con los fermiones y con los bosones. Mientras que los fermiones constituyen la materia sólida, los bosones lo hacen con las fuerzas de la naturaleza, esto es, con la fuerza de gravedad, con la fuerza electromagnética o con la nuclear, ya sea esta fuerte o débil.

Entre los ejemplos de bosones se incluyen los fotones que son partículas asociadas al campo electromagnético y que carecen de masa, de ahí que viajen a la velocidad de la luz, todo lo contrario a los bosones bautizados como bosones W y Z, asociados a la fuerza nuclear débil y que, al poseer masa, encuentran resistencia y viajan más lentos, lo que lleva a la cuestión de plantearse por qué unas partículas tienen masa y otras carecen de ella.

Para responder a esto se teorizó acerca de un campo de Higgs cuyas partículas asociadas reúnen la propiedad de la masa, al contrario que el fotón que carece de ella por estar asociado a otro campo, en este caso al campo electromagnético. Con esto se llegó a la conclusión de que la fuerza electromagnética y la fuerza nuclear débil mantienen un juego de espejos cuyo origen sería la fuerza electrodébil.

Desde que Peter Higgs teorizase en 1964 acerca de la causa por la cual las partículas elementales habrían obtenido su masa, los físicos siguieron huellas por el mundo invisible

Ahora bien, para definir el campo de Higgs se hace necesario encontrar la partícula asociada, el Santo Grial del mundo cuántico, la partícula de Dios como la llaman algunos y que se manifestó el 4 de julio de 2012, en las instalaciones del LHC (Gran Colisionador de Hadrones).

Desde que Peter Higgs teorizase en 1964 acerca de la causa por la cual las partículas elementales habrían obtenido su masa, hasta el día del descubrimiento de la partícula divina, los físicos siguieron huellas por el mundo invisible, dejándose llevar por el roce que se da entre la incertidumbre y la vivencia para llegar hasta un cruce de caminos donde la melodía del desánimo la carga el mismísimo diablo, tal y como canta Nick Cave arrastrando su voz por un camino de polvo y otras partículas no identificadas.

Con estas cosas, el alcance de la realidad de las partículas traspasa el campo de la física y llega hasta la cultura pop, convirtiéndose en materia inspiradora para participar en un acto artístico como puede ser una canción.

El hacha de piedra es una sección donde Montero Glez, con voluntad de prosa, ejerce su asedio particular a la realidad científica para manifestar que ciencia y arte son formas complementarias de conocimiento.

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