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Puigdemont coloca a dos de sus fieles en la mesa de diálogo y asegura su influencia

La Generalitat opta por incluir a personas fuera del Govern en su delegación para la mesa de diálogo

El 'president' Quim Torra recibe al portavoz de Òmnium Marcel Mauri.
El 'president' Quim Torra recibe al portavoz de Òmnium Marcel Mauri.

El ascendente del 'expresident' Carles Puigdemont sobre el Govern quedó ayer demostrado de nuevo al conocerse la delegación catalana que irá la mesa de diálogo que se reunirá por primera vez mañana en La Moncloa. En la lista figuran dos personas cercanas al hoy eurodiputado huido de la justicia española: su exjefe de gabinete, Josep Rius y la diputada Elsa Artadi. La delegación del Gobierno está formada exclusivamente por ministros.

Puigdemont lleva semanas reivindicando tener sitio en ese foro, pues cree que no se le podía ignorar como interlocutor válido para encontrar una salida al conflicto en Cataluña. Una idea que el presidentQuim Torra enfatizó ayer, al decir que los verdaderos representantes deberían ser Puigdemont, el líder de ERC Oriol Junqueras y el expresidente de la ANC, Jordi Sànchez (ambos en prisión por un delito de sedición).

La publicación de los nombres llega después de días de desencuentro entre Junta per Catalunya (JxCAT) y ERC sobre la figura del mediador y la fecha. La respuesta desde el Gobierno fue muy cauta: “Lo correcto es que en una mesa entre gobiernos, los representantes formen parte de los gobiernos”, dijo la vicepresidenta de Economía Nadia Calviño, durante un acto en Barcelona. La Moncloa no quiere ponerle ningún palo a las ruedas del diálogo y menos el día antes de una de las votaciones más importantes de la legislatura. Para que el techo de déficit salga adelante es necesaria la abstención de los republicanos.

La lista publicada ayer llama la atención por dos razones. Primero, porque solo figuran dos consejeros del Govern: Alfred Bosch (ERC) y Jordi Puigneró (JxCAT, en las quinelas para ser candidato a las próximas elecciones catalanas). Esto resalta con el hecho de que al otro lado de la mesa estarán dos los vicepresidentes del Gobierno central y cuatro ministros más. Segundo,Torra y el vicepresident Pere Aragonès, que en múltiples ocasiones habían dicho que participarían en la mesa, finalmente asistirán solo a la primera reunión o a las sesiones en que “haya que cerrar acuerdos con la parte española”.

Se trata de dos razones que ponen en dicho el carácter gubernamental que desde un principio habían exigido los republicanos. Durante su negociación con el PSOE, a cambio de abstenerse en la segunda vuelta de Sánchez, ERC forzó la creación de la mesa y rechazó la propuesta de los socialistas de una mesa de partidos. El acuerdo, del pasado 3 de enero, así lo certifica: “Composición: el Gobierno de España y el Govern de la Generalitat de Cataluña. Se establecerán las delegaciones de forma paritaria y con los miembros que ambas partes decidan”.

Junts per Catalunya y ERC hicieron la lectura más laxa posible de ese apartado y solo envían dos miembros del Govern a la mesa. El resto de representantes son diputados o asesores: Elsa Artadi (JxCAT), Marta Vilalta (ERC) y Josep Maria Jové (ERC) y Rius (JxCAT), que también es un alto cargo del departamento de Presidencia.

La portavoz de ERC y miembro de la mesa, Marta Vilalta, justificó la decisión de Torra. Anunció que hoy, en la reunión semanal del Govern, se solemnizará el nombramiento de la delegación catalana, lo cual cree que le confiere validez a la negociación. “No queremos vetar ningún nombre. Aceptamos la delegación que proponga el Gobierno, por lo tanto, estamos convencidos de que también la parte española respetará la composición de la catalana”, dijo Vilalta, que no planteó ningún problema si La Moncloa decide cambiar el perfil de sus emisarios. “La composición que ha anunciado el Gobierno responde a lo que se ha pactado con ERC. No entramos a valorar algo que todavía entendemos que hay margen para que quede resuelto”, dijo Cristina Narbona, la presidenta del PSOE.

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