Junqueras reitera desde el Parlament su voluntad de diálogo y dice que el 155 “no sirvió de nada”

El presidente de ERC asegura en la comisión sobre el 155 que no delinquió e insiste en su deseo de "volver a ejercer la autodeterminación"

El 'exvicepresident' Oriol Junqueras (centro), tras su intervención en el Parlament este martes.
El 'exvicepresident' Oriol Junqueras (centro), tras su intervención en el Parlament este martes.Massimiliano Minocri

El exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, condenado por el Tribunal Supremo a 13 años de cárcel por sedición y malversación, ha reiterado este martes en la comisión parlamentaria que investiga el impacto del artículo 155 en Cataluña su deseo de dialogar con el Gobierno central y con todas las fuerzas políticas para resolver el conflicto soberanista, además de reivindicar que no cometió ningún delito en otoño de 2017. El líder de Esquerra Republicana ha considerado que la intervención de la autonomía catalana que siguió a la declaración unilateral de independencia “no sirvió de nada” y ha anunciado su deseo de “volver a ejercer la autodeterminación”.

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Junqueras y otros cinco políticos han sido trasladados desde las prisiones de Lledoners (Barcelona) y Puig de les Basses (Girona) para declarar en la comisión del 155 impulsada por los partidos soberanistas para investigar el perjuicio político, económico y social que causó la intervención de la autonomía. Ciudadanos, el PSC y el PP consideran que el órgano es una plataforma de propaganda del independentismo y no han participado en la sesión. Lorena Roldán y Carlos Carrizosa, diputados de Ciudadanos, sí que han asistido, sin embargo, a la intervención de Junqueras. La también líder de la oposición ha reprochado al republicano el dolor que causó en Cataluña y le ha instado a pedir perdón. Tras sus palabras, los dos diputados se ha marchado mientras Junqueras les solicitaba, no sin ironía, que se quedaran ya que ya estaban empezando a dialogar.

La sesión ha servido para aparcar durante unas horas las diferencias entre ERC y Junts per Catalunya tras la retirada del acta de diputado al presidente de la Generalitat, Quim Torra, ordenada por la Junta Electoral Central tras su condena por desobediencia, que está pendiente de recurso. “No condicionaremos nunca el diálogo por que estemos en la cárcel”, ha dicho Junqueras, si bien no ha escondido su recelo con el resultado de las conversaciones. “Tenemos un punto de escepticismo con los socialistas, porque nos han dado muchos motivos para serlo, pero eso es compatible y no es contradictorio con el entusiasmo y la voluntad a la hora de dialogar”, ha subrayado. “La mesa de diálogo [con el Gobierno central] es un paso adelante, porque es la primera vez que se reconoce la existencia de un conflicto político”.

La mesa de diálogo es un paso adelante. Es la  primera vez que se reconoce la existencia de un conflicto político”, dice Junqueras

Sobre la aplicación del artículo 155, Junqueras ha sido claro: “No sirvió para hacernos desistir. No tenemos miedo, no lo hemos tenido nunca y menos ahora. La cárcel es una parte del camino hacia la libertad, es de una belleza poética”, ha dicho. Y ha lanzado un dardo: “Los que más repitieron que nos habían descabezado ya no están [en política], pero yo sí”. Y para despejar dudas ha explicado que se refería a la exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría y al exlíder de Ciudadanos Albert Rivera. “Las urnas nos han pasado facturas diferentes. Yo prefiero la mía (…) los resultados electorales de 2019 son un buen indicador, porque quien más chilla contra nosotros es quién más votos pierde”. Y se ha dirigido directamente a Ciudadanos: “El hecho de que bajéis la mirada cuando lo digo es el mejor aval”.

Jordi Turull, en un momento de su intervención.
Jordi Turull, en un momento de su intervención.Albert Garcia / EL PAÍS

Junqueras ha respondido también a la pregunta que se ha planteado en Cataluña desde hace más de dos años: si el expresident y eurodiputado Carles Puigdemont, fugado de la justicia española, debió convocar elecciones en lugar de optar por declarar la independencia. Ha considerado que se escogió el camino adecuado en otoño de 2017. “Desgraciadamente tenía que pasar lo que pasó para que mucha gente abriera los ojos y viera que aquello no era un recuerdo del pasado”, ha dicho, en referencia a las cargas policiales durante el referéndum ilegal del 1 de octubre y el encarcelamiento de los líderes independentistas tras la fallida declaración de independencia del 27 de octubre posterior. “Ningún rencor, porque no serviría de nada, pero toda la voluntad de reparación y de justicia”, ha añadido.

El exportavoz del Govern y exconsejero de la Presidencia Jordi Turull, de Junts per Catalunya, ha sido el segundo preso en comparecer. Ha criticado la fatiga “del régimen del 78” y ha calificado la aplicación del artículo 155 como “la culminación de un fracaso por un engaño de Estado: el engaño de pasar de prometer más autogobierno  a combatirlo”. Turull ha asumido el informe de la Generalitat sobre los efectos de la intervención del autogobierno que asegura que comportó el despido de 234 trabajadores públicos, retrasos en contratos y pérdidas de 1.800 millones de euros. 

Yo estoy dispuesto a un diálogo real; no para marear la perdiz", afirma Jordi Turull

“Se nos dijo que la Constitución iba a dar respuesta a la petición de autogobierno de Cataluña, de ahí su gran flexibilidad. Pero terminó siendo un arma para combatirlo y vaciando de contenido nuestras instituciones", ha dicho el exconsejero, para quien el Tribunal Constitucional "ha terminado convertido en un depurador”. Turull ha negado haber engañado a los ciudadanos y ha asegurado que tenían todo previsto para que Cataluña se convirtiera en un país independiente en cuatro meses.

En otro momento, Turull se ha mostrado abierto al diálogo con el Estado. “Incluso ahora, siempre y con todo lo que se está sufriendo, se está dispuesto al diálogo, pero real, no para marear la perdiz”, ha dicho. Y ha hecho un llamamiento a la unidad del independentismo, justo el día después del enésimo choque entre Junts per Catalunya y Esquerra.

El 155 fue el mayor error político cometido en democracia, un acto de cobardía política y un fracaso”, afirma Romeva

La sesión de la mañana ha culminado con la declaración de Raül Romeva, exconsejero de Exteriores, que ha empezado admitiendo que los hechos del otoño de 2017 generaron dolor desde diferentes ángulos:  entre quienes no se sintieron interpelados por el 1-O; dolor causado por “las porras” sobre quienes querían votar y el dolor añadido del 155 que, dijo, supuso la vulneración de derechos fundamentales de todos los ciudadanos. “Fue el mayor error político cometido en democracia, un acto de cobardía política y un fracaso”, ha afirmado recordando que muchos de los que lo impulsaron ya están fuera de la política. “Tendríamos casi que darle las gracias al 155. Nos ha hecho más fuertes”.

Romeva ha subrayado que es el primero en hacer autocrítica —“soy el rey de ella”—, pero ha recalcado que no ha escuchado ninguna por parte de diferentes instancias del Estado que, en su opinión, han “empujado” a muchos federalistas catalanes, como lo era él mismo, a ser independentistas. “No me arrepiento de nada. Si somos tantos es porque muchísima gente del Estado ha fallado política, jurídica y moralmente. ¿Dónde está la autocrítica por parte de quienes nos han querido metidos en la cárcel? Me gustaría hablar con ellos”, ha afirmado expresando que, como Junqueras, no renuncia a su derecho a volver a intentarlo. "Estoy dispuesto a perder. Y si pierdo, volver a intentarlo con más sabiduría. Que nadie lo dude: hemos venido para quedarnos”.

El exconsejero ha defendido la labor de las delegaciones en el exterior asegurando que se han ajustado siempre a la legalidad y ha cerrado su intervención reivindicando la amnistía. Ha sostenido que esa es la fórmula por la que se resuelven los grandes conflictos políticos en el siglo XXI. “Nos merecemos arrancarnos alguna sonrisa. Veo dolor desde hace mucho tiempo. Un país”, ha dicho, “no puede vivir de forma permanente en el histerismo, la bronca o el combate político, incluso a veces estéril. No es humanamente soportable”.

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