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LIBRERÍAS

La segunda vida de la mayor cantera de lectores de Alicante

El establecimiento 80 Mundos, que cambió de propietarios el año pasado, recibe el premio Librería Cultural 2019 que concede la confederación del sector, Cegal

Los nuevos propietarios de la librería 80 Mundos, de Alicante.
Los nuevos propietarios de la librería 80 Mundos, de Alicante.

Las librerías pueden tener más de una vida. Incluso en estos tiempos. Incluso ante la amenaza de la jubilación de su creador. La librería alicantina 80 Mundos abrió sus puertas en 1984 y puso su contador a cero el año pasado, cuando su fundador, Fernando Linde, la puso en manos de cuatro jóvenes que dieron continuidad al proyecto. A la venta de libros, por descontado, pero también a la dinamización del sector cultural en una ciudad en la que el mar y el sol son los únicos reclamos que ciegan a los visitantes. Este remplazo, este soplo de oxígeno para un establecimiento de siempre, que demuestra que hay vida más allá del algoritmo de las grandes cadenas comerciales del sector, acaba de recibir el premio Librería Cultural 2019, que concede la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Librerías (Cegal) de España.

Sara J. Trigueros, Carmen Juan, Ralph Del Valle y Marina Vicente formaron en junio de 2018 la sociedad Libreros Ochenteros para hacerse cargo de la librería en la que habían crecido. Solo uno de ellos ya había nacido cuando la librería se inauguró. “Nos ha acompañado desde siempre, aquí comprábamos los libros para el colegio, el instituto y la universidad”, comenta Trigueros, filóloga. Toda su formación como lectora transcurrió en este establecimiento situado en pleno centro de la ciudad y que recibe su nombre de una obra de Julio Cortázar. “Mi sueño de pequeña era hacerme librera”, añade Juan, poeta, que recibió la noticia del reconocimiento de parte de Alberto Sánchez, el presidente de Cegal. Junto a Vicente, gestora cultural, y Del Valle, editor, hicieron acopio de “la confianza que depositó la gente en nuestro criterio, y que supieron trasladar a Fernando”, cuenta Trigueros. Y los sumaron a “un punto de locura y mucho esfuerzo”, señala Juan. Y tras una mínima remodelación del espacio, alargaron la existencia de un clásico.

Cegal destaca en su anuncio del galardón “la atención al fondo” editorial “y a la agenda cultural”, la herencia recibida por los nuevos propietarios, que cuentan con la complicidad del librero Ferran Riesgo, doctor en Literatura. Una filosofía que apenas ha variado. Han apuntalado el legado de Linde. “Este es un espacio de libertad e intercambio de ideas”, enumera Trigueros, “donde ponemos en valor el libro y contribuimos de alguna manera a la formación del lector” desde sus primeros relatos infantiles. Y han aplicado mano de pintura necesaria para adaptar los contenidos al siglo XXI. “Intentamos aportar una visión más contemporánea de la literatura, poniendo el foco en la edición independiente”, asegura Del Valle. Nueva narrativa, un catálogo de poesía que se ha multiplicado “por tres o cuatro” y atención al “ensayo comprometido”, quizá el fenómeno editorial más característico de la segunda década del siglo.

También sumaron dos ingredientes principales. Unas trescientas actividades al año, “que, descontados los fines de semana, prácticamente suponen una diaria”, dice Del Valle, repartidas entre presentaciones de libros, clubes de lectura, ciclos de poesía, de feminismo, de editoriales, de traductores y de literatura infantil. Un itinerario por todo lo que se convierte en un producto cuyo diseño sigue igual desde Gutemberg y que va más allá del hilo que une a autor con lector. “Es interesante que la gente conozca todo el proceso del libro, que sepa que no brota de repente, que hay mucha gente que trabaja para que el fin de semana te sientes en un sillón a leer”, subraya Trigueros.

El segundo ingrediente, la atención personal. “La principal labor del librero es la de filtrar, clasificar y recomendar la brutal cantidad de material” editorial que se produce en España. Algunos de los clientes se acercan a 80 Mundos con la lista publicada en los suplementos culturales de los periódicos. Otros, sobre todo los más jóvenes, “se prestan a la conversación con el librero, hablan más con nosotros”, señala Juan. “Y hacen caso, se fían mucho”, prosigue. “El hecho de ser lector ya es una aventura”, incide, “si vienes con una recomendación, juegas menos”. Esta cercanía es el elemento diferencial, según Del Valle. “Lo que nos va a permitir sobrevivir en el futuro, frente a los algoritmos de las grandes cadenas, que nunca te van a conocer igual”.

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