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ERC pide a sus bases el aval para fortalecer su posición negociadora

Los republicanos celebran este lunes una consulta sobre la investidura de Pedro Sánchez

El coordinador nacional de ERC, Pere Aragonès (centro), junto al 'president' Quim Torra (izquierda) y el consejero Damià Calvet.
El coordinador nacional de ERC, Pere Aragonès (centro), junto al 'president' Quim Torra (izquierda) y el consejero Damià Calvet.

Más de 9.500 militantes de Esquerra Republicana están convocados a participar este lunes en la consulta sobre la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Se trata de un proceso no vinculante —será la dirección del partido la que tome la última palabra— en el que, además de medir el pulso a las bases, lo que se pretende es que el PSOE mueva ficha antes de la investidura. ERC quiere acordar con los socialistas los límites de la mesa de diálogo en la que, tras la formación del Gobierno, se sentarían los dos Ejecutivos, el catalán y el central. El coordinador nacional del partido, Pere Aragonès, pide rechazar la investidura si no hay acuerdo para el diálogo.

La pregunta que se somete a las bases republicanas es: “¿Está de acuerdo con rechazar la investidura de Pedro Sánchez si previamente no hay un acuerdo para abordar el conflicto político con el Estado a través de una mesa de negociación?”. En una entrevista con El Periódico de Catalunya, el coordinador nacional de Aragonès respondió este lunes cuál será su voto, en una respuesta casi tan particular como la pregunta: “Pues lo que defendemos desde el 10-N. El no a Pedro Sánchez, pero que puede mutar si se plantea una mesa de negociación para hallar una salida política a un conflicto político”. De manera indirecta, el coordinador nacional del partido aboga por el sí.

La cúpula de los republicanos convocó la consulta el pasado jueves, en un intento de aumentar más la presión sobre los socialistas y alejar el sambenito con el que han tenido que lidiar en campaña electoral: que los republicanos darán sus votos “gratis” al PSOE. La formación, con Aragonès a la cabeza, también quiere llegar a las negociaciones entre los dos equipos con cierto blindaje a la dirección, ante las críticas que saben que llegarán de muchos flancos, especialmente desde sus socios en el Govern, Junts per Catalunya.

De hecho, este domingo la jefa de filas de esa formación en Madrid, Laura Borràs, ha insistido en esa idea. “Nuestro compromiso es no dar ningún voto a cambio de nada. Queremos soluciones y para tenerlas es necesario que se reconozca a todos los interlocutores políticos avalados por la ciudadanía”. Borràs repetía así la idea de que han de participar en la futura mesa de diálogo tanto el presidente catalán, Quim Torra, como el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que está a la espera de que la justicia belga decida sobre su extradición.

La votación será telemática —la segunda que se hace con este método en ERC— y llega justamente después de que las bases socialistas apoyaran mayoritariamente, el pasado sábado, el preacuerdo con Unidas Podemos, con un 92% de los votos a favor (con un 63% de participación). La formación morada abrió las urnas el mismo sábado y han dado de plazo hasta las diez de la mañana del miércoles. En septiembre pasado, las bases de Esquerra reeligieron a Oriol Junqueras (en prisión tras el juicio al procés por un delito de sedición) y Marta Rovira (huida de la justicia española en Suiza) como sus líderes con un 90% de los votos y una participación de 57%.

Cambio de parecer sobre la consulta

La decisión de Esquerra Republicana de hacer la consulta es muy distinta a lo que ocurrió en julio pasado, cuando ERC ya se abstuvo en la segunda ronda del debate de investidura, tras haber votado negativamente en la primera sesión. En ese momento, al revés que ahora, los republicanos querían convencer a Podemos y al PSOE de llegar a un acuerdo. Ahora son los socialistas quienes negocian, sin injerencias del partido de Iglesias, la posición de los republicanos. La dirección de ERC se negó entonces a someter su posición a una votación formal de la militancia y dijo que bastaba con las reuniones territoriales. Esa negativa provocó ciertas críticas en algunos sectores. Esquerra es un partido asambleario y pese a la autoridad moral de Junqueras, responsable de que se hayan podido aunar posiciones y cerrar en seco ciertos debates, emergieron las voces que pedían que se consultara sobre la investidura.

Algunas peticiones fueron más formales, como líderes territoriales que rompieron el carné o el Col·lectiu Primer d’Octubre, que agrupa a varios militantes que critican lo que consideran una falta de democracia interna y quieren que no se cierre la puerta a ninguna vía unilateral para lograr la independencia. Y otras más espontáneas: aunque no hubo votaciones formales, agrupaciones del partido con tanto peso como las de los barrios barceloneses de Sants o del Eixample se posicionaron mayoritariamente a favor del no a Sánchez.

Xavier Martínez-Gil, portavoz del Primer d’Octubre, agradece que la cúpula de Esquerra consulte a la militancia pero critica la formulación. “Se tiene que votar que sí para decir que no a Sánchez”, lamenta. Espera, eso sí, que en esa mesa se aborde lo que consideran “el mandato” del referéndum del 1-O, declarado ilegal por el Tribunal Constitucional. El colectivo entiende que dentro de la idea de conflicto político se pondrá sobre la mesa la amnistía y el derecho a la autodeterminación para el que, considera, “no hay que pedir permiso”.

Pese al ruido generado por ese colectivo, la última elección del consejo nacional de ERC mostró su peso real: su exdiputado en el Congreso Joan Puig no consiguió representación al obtener 825 votos. En esa misma votación, el también exdiputado Joan Tardà obtuvo 3.460 apoyos. Este lunes será la primera vez que los militantes pueden votar negro sobre blanco su apoyo a esa nueva dirección que pilotan de facto Aragonès y la portavoz y adjunta a la secretaría general Marta Vilalta.

Aragonès pide “un gesto” antes de la investidura

El coordinador de ERC, Pere Aragonès, pide un gesto de compromiso con el diálogo entre Gobiernos que propone. “La primera visibilización debería ser posible quizá antes de la investidura, como gesto inequívoco de compromiso. Que se evidencie que los dos Gobiernos vuelven a estar sentados”, escribe hoy en una tribuna en La Vanguardia.

Los republicanos han tardado dos semanas en poner por escrito los detalles de su oferta al PSOE para abstenerse en la investidura. La puntualización de Aragonès llega justo cuando las bases del partido están llamadas a avalar el camino mostrado por la dirección.

En la tribuna 'Las cuatro patas de la mesa de negociación' especifica, en primer lugar, que sea una mesa de “reconocimiento. De igual a igual. De Govern a Gobierno”. Después, Aragonès solicita que “cada cual exponga sus legítimas aspiraciones y propuestas”. Y añade que sus propuestas serán “el ejercicio del derecho a la autodeterminación, solución al sentir mayoritario del pueblo catalán” y la amnistía. También insta a Sánchez a que formule la suya.

Además de pedir el gesto de cara a amarrar un calendario, solicita, en cuarto lugar, que haya “garantías de cumplimiento”. “No hay nada más validador que las urnas”, dice Aragonès, en referencia a que sea cual sea la decisión que salga de la mesa sea validada democráticamente.

El líder del PSC, Miquel Iceta, ya había planteado límites. “Si se plantea la autodeterminación se acaba rápido, usted la pide, yo digo que no y pasamos a los postres. Si quieres llegar a un acuerdo hemos de comenzar por cosas en las que haya un terreno común que lo permita”, dijo en RAC-1.

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