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ERC y Junts per Catalunya mantienen el debate y la incógnita sobre su voto

Borràs dice que se inclina por el no, pero evita cerrar la puerta

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, en una imagen de archivo.
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, en una imagen de archivo.

Desde Cataluña siguen con mucha atención la teleserie en la que se ha convertido la negociación entre socialistas y Unidas Podemos de cara a formar Gobierno. Las dos formaciones independentistas catalanas con representación en las Cortes —Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), con 15 escaños, y Junts per Catalunya, con 7— han querido dejar deliberadamente abiertas todas las puertas, si bien dan a entender que un acuerdo entre el PSOE y la formación morada podría acercar la investidura de Pedro Sánchez.

“No podemos tener un posicionamiento sobre un pacto inexistente”, aseguró el pasado viernes el líder de los republicanos en Madrid, Gabriel Rufián. Esquerra instó a Sánchez e Iglesias (que entonces no había dado el paso a un lado) a negociar y presentar una propuesta. “Por nosotros no será”, dijo Rufián, dando a entender que una eventual coalición podría tener su apoyo. Respecto a qué harían los republicanos si Sánchez llegaba solo al debate el próximo martes, Rufián prefirió guardar silencio.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, insistió el sábado, en un acto del partido, en la idea por la que aboga ERC: “No pondremos líneas rojas pero tampoco daremos cheques en blanco”. El independentismo ve en la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno central un aliado fundamental para contrarrestar las voces del PSOE que ven a Sánchez muy condescendiente con el independentismo. Torrent se dirigió a esos críticos: “Escojan si quieren acomplejarse con las políticas de la derecha y la extrema derecha o construir gobiernos progresistas que abran la puerta del diálogo”.

Miembros de ERC aceptan que el debate está vivo en el seno del partido y algunos grupos de militantes organizados han llegado a levantar la voz incluso contra una abstención en la investidura. Por el momento esas críticas no parecen haber hecho mella en la cúpula de la formación que preside Oriol Junqueras.

El debate sí es más intenso en Junts per Catalunya, dividido en dos bloques sobre cómo afrontar la investidura. El PDeCAT guarda silencio respecto a qué hacer, si bien su dirección está alineada con los diputados en prisión preventiva, que en una carta pidieron la abstención. La misma posición que defiende el expresidente Artur Mas. El pasado sábado, en el Consell Nacional de los neoconvergentes, su líder David Bonvehí no se refirió en la intervención pública a cuál debería ser el posicionamiento.

Sí lo hizo el viernes la jefa de filas en Madrid, Laura Borràs. “No sabemos qué tenemos que votar: si un Gobierno en solitario del PSOE, uno con Podemos, o uno con Podemos pero con vetos. Y, de momento, las propuestas para Cataluña son inexistentes”, afirmó Borràs tras la reunión de coordinación de Junts per Catalunya. El grupo en Madrid, por ahora, se decanta por el no, una posición defendida por el president Quim Torra y el entorno de Carles Puigdemont, huido de la justicia española en Bélgica. Borràs dijo que también quieren escuchar el discurso de Sánchez antes de decidir.

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