El videojuego se expande por universos paralelos

La interactividad del ocio digital llega a Netflix, los juguetes, los asistentes de voz e incluso ‘gamifica’ retos diarios

Asistentes al congreso Gamelab prueban nuevos títulos de videojuegos.
Asistentes al congreso Gamelab prueban nuevos títulos de videojuegos. JUAN BARBOSA

Es pronto para considerarlo un arte pero su forma de producir contenido “acapara a todos los demás”. Es la opinión de Gonzo Suárez, cofundador del congreso Gamelab, que se celebra hasta el viernes en Barcelona. “El videojuego ha muerto como universo, como narrativa con un protagonista que la recorre de principio a fin”, sostiene. En un estand luce un huevo de plástico aparentemente inerte. Sensores de luz, temperatura y movimiento sirven para fiscalizar la responsabilidad de su propietario de darle vida con cuidados que garanticen una buena gestación del cascarón que contiene un embrión de monstruo.

Una tablet hace la función de ecógrafo. Acercándole el huevo permite saltar de la dimensión de un juguete palpable a otra imaginaria: vemos cómo se desarrolla el futuro personaje del videojuego, similar a un tamagochi. El huevo es un prototipo del estudio Melbot, con sedes en Barcelona y Valencia, que esta semana tiene a sus directivos de viaje a China en su cometido para encontrar fabricante para el huevo. Lo hacen con el aval de un juego para PlayStation lanzado hace menos de un año, tras ganar un concurso de Sony dirigido a estudios indie.

Un sector que crece hasta un 15% anual

El ministro de Cultura en funciones, José Guirao, visitó ayer el Congreso Gamelab. Fue la segunda vez que el titular del ministerio del que dependen los videojuegos acudía al encuentro. Hace diez años lo hizo Ángeles González-Sinde. Guirao elogió un sector que acumula "crecimientos entre un 10 y un 15% anuales" y que generó 713 millones de euros en España en 2017, el 52% de ellos en Cataluña, según datos de la asociación DEV.
Guirao hizo referencia a una "industria cultural emergente" que pese a ser "la más desconocida todavía tiene avisos de tener una proyección de futuro mayor que ninguna que las que tenemos". El ministro pretende lanzar en 2020 un programa de ayudas para creadores de videojuegos.

El capítulo Bandersnatch de la serie Black Mirror introdujo la interactividad a las series: tiene varios finales según las decisiones del espectador. “Netflix está empeñada en coger sus licencias propias y convertirlas en juegos”, argumenta Suárez para defender que el videojuego habita en un “multiverso”. Netflix anunció hace dos semanas en Los Ángeles que lanzará un juego para móviles basado en Stranger Things, trama rodeada casualmente por una dimensión paralela aterradora. La serie The Dark Crystal: Age of Resistance, que se estrenará en verano, también será un videojuego de Nintendo. Continúa sobre la mesa el proceso inverso: Sony anunció en mayo la creación de un departamento para convertir videojuegos en series o películas.

El cofundador de Blizzard Entertainment Michael Morhaime recibió durante la primera jornada el premio de honor de Gamelab. Blizzard llevó al joystick la saga de El señor de los anillos. La literatura sigue inspirando a los diseñadores de ocio digital, como al estudio Gametopia, que presenta un prototipo basado en el legado de Jules Verne, protagonista del título, que tras despertarse en una isla desierta con un ataque de amnesia debe recordar que es el autor de los fragmentos que va leyendo.

“El 5G permitirá que el jugador sea el protagonista del juego” gamificando la realidad, explica Suárez. Un ejemplo: simular que tienes zombis detrás cuando estás corriendo. El Gamelab acoge hoy una ponencia de Jeferson Valadares, impulsor del primer estudio centrado exclusivamente en videojuegos sin vídeo, para Alexa y Google Assistant, parecido a jugar al Veo, veo, pero con un ente virtual.

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Sobre la firma

Jordi Pueyo Busquets

Es periodista en la redacción de Cataluña y escribe sobre economía, innovación y tecnología. Antes de llegar a EL PAÍS, pasó por ACN, TV3, 324.cat, Bloomberg TV y Cadena Ser. Ha dado clases de redacción en inglés en la UPF y de redes sociales en la UOC. Es licenciado en Periodismo, Ingeniería Informática y máster en Innovación y Calidad Televisivas

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