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Un Silicon Valley de segunda en Madrid

El sector de las ‘startups’ en la capital está despegando pero aún tiene mucho camino por recorrer para competir con las grandes capitales de Europa o con la propia Barcelona

Un cristal muestra la contraseña de la red wifi en un evento para startups en el campus de Google en Madrid
Un cristal muestra la contraseña de la red wifi en un evento para startups en el campus de Google en Madrid

Desde que Silicon Valley comenzó a transformar nuestra realidad y generar fortunas, ciudades de medio mundo compiten por imitar el éxito de la región de San Francisco. En esa carrera, Madrid aún juega en la segunda división europea, fuera del top 10 de las ciudades más dinámicas del continente, donde sí entra Barcelona según algunos indicadores de 2018. Pero la capital española está creciendo a gran velocidad desde hace cinco años cuando el tamaño del sector era minúsculo.

Las startups de Madrid recibieron 342 millones de euros de inversión el año pasado, según el informe Digital Startup Ecosystem Overview 2019 de la fundación Mobile World Capital Barcelona presentado en el marco del congreso mundial del teléfono móvil celebrado la semana pasada en la capital catalana. Para Madrid supone un récord, un salto espectacular con respecto a los 60 millones de hace cinco años, pero son cifras aún muy lejanas de las principales capitales europeas (Londres, con 4.700 millones anuales, París, con 2.300 millones, o Berlín con 2.170 millones). La capital española es decimotercera en el ranking de inversiones en 2018.

Un Silicon Valley de segunda en Madrid

Madrid es sede de 1.235 startups tecnológicas pero son pequeñas y relativamente jóvenes, por ello reciben aún fondos limitados. Es un sector aún poco maduro que ha entrado en la competición más tarde que Barcelona y en parte por ello los expertos creen que la ciudad catalana, con emprendimientos que se remontan a finales de los 90, lleva la delantera. Barcelona, con 1.197 startups, recibió 871 millones de euros el año pasado, casi el doble que en 2017. Barcelona ha batido a Madrid en inversiones año tras año desde 2014, según las rondas de financiación de startups, que son los procesos por los que un emprendedor busca capital privado.

Pero los expertos advierten que la distancia de Madrid con los líderes de Europa no es tan grande si tenemos en cuenta que en España hay sinergias entre sus dos principales centros tecnológicos, mientras que en Francia o Reino Unido casi toda la actividad se concentra en sus capitales. Al sumar los datos de Madrid y Barcelona, España aparece como un gran "startup nation", un término del gusto de los autores del reporte de Mobile World Capital y que promueve el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su versión castellanizada, “país de emprendedores”.

“Esto no es el Madrid-Barça, aquí ganamos todos”, dice Aquilino Peña, socio del fondo de capital riesgo madrileño Kibo Ventures. Su portafolio de inversiones en 52 startups, 21 en Barcelona, es un ejemplo de esas sinergias. Otro de los grandes fondos españoles, Seaya, también tiene una cartera equilibrada entre las dos ciudades.

El avance del sector en España se produce en un momento de oro en Europa, que poco a poco va perdiendo el complejo de inferioridad con respecto a Silicon Valley. Las startups recibieron 23.000 millones de dólares de inversión en 2018, casi cinco veces más que los 5.000 millones de 2013, según el informe State of European Tech 2018 producido por el fondo de capital riesgo londinense Atomico. El sector ya representa con 400.000 millones de dólares un 2,5% del Valor Agregado Bruto en la economía de Europa, según estiman los autores. Compañías como la sueca Spotify, líder global en reproducción de música online por encima de Apple, muestran que es posible competir con los gigantes estadounidenses.

En Madrid se ha producido un avance “brutal” desde la salida de la crisis económica, según Alexis Bonte, socio de Atomico para Francia, España y Portugal. Emprender en Internet ha sido una opción para cada vez más jóvenes, muchas veces inspirados por casos de éxito, dice Bento. "Antes eso no se veía", añade.

Un ejemplo conocido es el de José del Barrio, cofundador de de La Nevera Roja, un portal de comida a domicilio creado en 2011 que marcó un hito en 2015 al ser comprado por los inversores alemanes de Rocket Internet por 80 millones de euros y más tarde fue adquirido por Just Eat. Ese dinero lo está empleando ahora del Barrio en Samaipata, un fondo de capital riesgo que invierte en la siguiente generación de emprendedores.

Atomico, uno de los principales fondos de inversión en tecnología de Europa, ha hecho recientemente sus primeras inversiones en España en dos empresas madrileñas, Ontruck, una aplicación para transportistas, y JobandTalent, una Empresa de Trabajo Temporal digital. Bonte observa que Madrid podría despegar rápidamente en los próximos años: “Hay buenos emprendedores, ambición y oportunidades para invertir en proyectos no tan costosos como los de París o Londres”, dice el experto de Atomico.

Primeros unicornios

Madrid es la séptima ciudad con más desarrolladores informáticos de Europa, 111.800, según el informe State of European Tech 2018. No solo trabajan en las startups sino cada vez más en las grandes multinacionales del IBEX que tienen sus propios departamentos de tecnología y están actuando como importantes dinamizadores del sector madrileño. Otras señales de buena salud en Madrid son el crecimiento de la convención para emprendedores South Summit o la apuesta de Google por la ciudad como lugar para uno de sus seis campus para startups que tiene por el mundo.

El fuerte crecimiento de Barcelona en el último año se debe sobre todo a una inversión récord en España de 430 millones de euros en Letgo, una plataforma de compraventa de segunda mano, que tiene sedes en Barcelona y Nueva York. Los expertos creen que es prueba de la mayor madurez del mercado catalán, donde destacan empresas como Privalia, Glovo o Wallapop. Esperan que en Madrid las rondas de financiación crezcan pronto en volumen. “Si las startups madrileñas están levantando rondas de decenas de millones, en Barcelona ya hay alguna que está levantando cientos de millones, dado que en general el ecosistema lleva más tiempo operando”, explica Javier Megías, creador de Startupxplore, una plataforma de inversión.

El sector europeo aspira a parecerse al estadounidense, donde corporaciones gigantes como Google o Facebook lideran el avance. En Europa hay cada vez más unicornios (empresas valoradas en más de 1.000 millones de dólares): 61 en 2018 frente a las 20 de 2014, según Atomico. El único unicornio madrileño es Cabify, la aplicación de coches de alquiler con conductor.

Según Bento, los inversores extranjeros han visto con alarma el decreto en Cataluña que protege al taxi y ha motivado la salida de la compañía, junto con Uber. En su opinión, es una prueba de que hay autoridades dispuestas a limitar la disrupción propia del nuevo sector: “Cabify es uno de los grandes éxitos españoles y Barcelona le ha dado una patada. Eso envía la señal de que ciertas administraciones no son startup-friendly”.

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