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LA CRISIS DE LA TIENDA DE BARRIO | 1

La década negra del pequeño comercio

Con la salvedad del centro, las tiendas de calle en Madrid viven un declive continuo. EL PAÍS analiza el cambio en la última década en tres vías comerciales venidas a menos

  El cambio de aspecto de Bravo Murillo

Próxima al centro de Madrid, la calle de Bravo Murillo era un escaparate codiciado por grandes cadenas de la moda hace solo diez años. Marcas como Dsigual, Mango, Bershka, Stradivarius o Pull and Bear tenían tiendas entre el Mercado de las Maravillas y la glorieta de Cuatro Caminos, en uno de los tramos más concurridos de esta arteria que ha sido una calle próspera para comerciantes desde sus orígenes como mercado al aire libre a finales del siglo XIX. 

Pero en la última década muchos gigantes del textil han dado la espalda a los barrios de Madrid debido a la caída de las ventas en estos negocios. En un cambio de estrategia, han abierto grandes tiendas en el centro y han echado el cierre a sus establecimientos en ejes secundarios, dejando huérfanas a estas vías de algunos de sus mayores focos de atracción.

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A Bravo Murillo y otros barrios han llegado vecinos nuevos como las casas de apuestas o las tiendas de empeño, mientras que los comercios familiares históricos prácticamente han desaparecido. En el tramo de Bravo Murillo entre Cuatro Caminos y la siguiente parada de metro al norte, Alvarado, solo resisten 36 comercios de los 72 que había abiertos en 2008.

El patrón se reproduce en otros barrios de Madrid con calles comerciales en declive, según un trabajo de campo de EL PAÍS comparado con fotografías y cartografía de 2008. En la calle Alcalá entre las paradas de metro de Pueblo Nuevo y Quintana, solo sobreviven 24 de los 60 comercios activos hace diez años. De esta última se han ido marcas como las tiendas de ropa joven Bershka o Sfera, pertenecientes al grupo Inditex y El Corte Inglés, respectivamente.

LOS COMERCIOS SUPERVIVIENTES

En las tres calles analizadas se observa un descenso en el número de comercios de los grandes del 'retail' y un índice de supervivencia de 2008 al 2018 de los negocios en torno al 50%, que en la calle Alcalá se reduce al 40%.

Arrastre el deslizador para comparar los comercios en 2008 y en 2018 en cada calle.

Bravo Murillo

Desde la Glorieta de Cuatro Caminos a Metro Alvarado

Calle Alcalá

Desde Quintana a Pueblo Nuevo

Avenida de la Albufera

Desde Puente de Vallecas a Nueva Numancia

En Quintana quedan pocos comerciantes activos que recuerden los buenos tiempos de los ochenta y noventa en que cientos de clientes del distrito y más allá desembarcaban en autobús los sábados para hacer sus compras en la calle Alcalá. Uno de ellos es Enrique Castell, el dependiente de 60 años de la zapatería familiar Para ti, que se acuerda de la cola que se formaba en la puerta. “Esto parecía una manifestación. Tenía que venir la policía a poner orden”.

En realidad, estas calles siguen siendo muy concurridas, pero los dependientes se quejan de que los peatones ya no entran tanto como antes a las tiendas. Les cuesta identificar la razón del declive. Desde finales de los noventa, todo parece haberse puesto cuesta arriba. Vino la competencia de los centros comerciales, la liberalización de horarios comerciales, la crisis económica y más recientemente la revolución de las ventas por Internet.

El declive se aprecia en la caída del número de locales dedicados al comercio minorista, que en lugar de recuperarse tras la salida de la crisis, ha seguido cayendo. En la Comunidad de Madrid los locales de venta al por menor excepto de vehículos de motor han caído desde 2010 de 71.047 a los 65.969 de 2018, según los datos del directorio central de empresas.

Otro indicador relevante es el desplome de los precios del alquiler en los principales tramos comerciales de Bravo Murillo, Alcalá y Avenida de la Albufera (en Vallecas). En estas vías, el precio del alquiler de locales ha caído casi a la mitad desde su máximo de 2008, cuando rondaba los 60 euros por metro cuadrado, según un estudio de la consultora española Savills Aguirre Newman. El precio actual oscila entre los 32 euros por metro cuadrado de Albufera y los 45 de Bravo Murillo. En estas calles comerciales de barrio no se aprecian muchos escaparates vacíos, pero basta adentrarse en las calles adyacentes para encontrarlos.

Mientras, un tipo de comercio que prolifera son las casas de juego y las de apuestas. En 2013 había 356 en la Comunidad y a principios de este año el número era de 625, casi el doble. En los tres tramos analizados han aparecido tres establecimientos nuevos de este tipo en la última década, dos en Alcalá y uno más en Albufera. En esos mismos tramos, han abierto seis casas de empeño más en los últimos diez años, tres en Albufera, dos en Alcalá y una en Bravo Murillo.

No todo es negativo. Los expertos en comercio de calle advierten que en Madrid, como en otras grandes ciudades europeas, las cadenas pugnan por ocupar las calles de más tránsito, como Serrano o Preciados. 

El centro de Madrid, el nuevo El Dorado

En el mundo anglosajón, los expertos inmobiliarios suelen resumir con una frase el aspecto más importante para el éxito de un negocio: “location, location, location” (ubicación, ubicación, ubicación). Ahora más que nunca esa idea se ha vuelto una obsesión para los grandes comerciantes, que pugnan por ocupar en el callejero los pocos espacios que consideran garantía de éxito. Son unas pocas calles en el centro: Preciados, Serrano, Ortega y Gasset, Gran Vía y Fuencarral. Estas tiendas en zonas de mucho tránsito son concebidas como un escaparate para consumidores que pueden hacer su compra en el mismo establecimiento o por Internet. La alta demanda para tan poca oferta ha disparado los precios de locales en esas avenidas. En la última década, el metro cuadrado ha pasado de 203 a 246 euros en Serrano, de 235 a 275 euros en Preciados y de 123 a 240 euros en Gran Vía, según la consultora Aguirre Newman. Incluso las grandes superficies de la periferia se han apuntado a esta carrera. Un ejemplo significativo es el fabricante de muebles IKEA, que el año pasado abrió en Serrano un local de 900 m².

Pero esa concentración en zonas llamadas prime prueba que casi nadie quiere ya ocupar espacio subprime. “Hasta hace diez años, para aumentar ventas las cadenas de moda simplemente abrían más tiendas”, dice David Barragán, director de retail en Savills Aguirre Newman. "Ahora su crecimiento pasa por abrir grandes tiendas en el centro que sirven como escaparate para que la gente compre por Internet”.

El responsable de expansión de Inditex en España entre 1999 y 2006, Íñigo Gutiérrez, dice que aquellos años fueron un período de crecimiento frenético. “Nuestro objetivo era llegar a cualquier barrio donde hubiera suficiente poder adquisitivo”, dice Gutiérrez, que actualmente es asesor sénior de la consultora Catella. “Ahora a los grandes no les tiembla el pulso a la hora de cerrar establecimientos”.

Para el resto de la ciudad, esa tendencia es preocupante. El declive del comercio de calle pone en cuestión el futuro del modelo urbano compacto, donde conviven comercio y residencias, propio del ámbito mediterráneo. Los expertos más pesimistas creen que las ventas por Internet supondrán el apocalipsis para las tiendas tradicionales.

En España la penetración del comercio online es menor que en otros países de Europa o en Estados Unidos, pero está creciendo vertiginosamente, en torno al 25% interanual. La mayoría de las ventas son de vuelos, hoteles y entradas de ocio. El comercio al por menor representa el 32% de la tarta online, sumando unos 8.000 millones de euros; es decir, solo el 4% del total de ventas minoristas.

La renovación es tan rápida que a los expertos les cuesta predecir cómo afectará a la ciudad. “Internet lo está transformando todo”, dice Gutiérrez que lleva 25 años en el negocio. “Nunca en mi carrera vi un cambio tan rápido”.

Metodología: Para elaborar la base de datos hicimos fotografías a las fachadas de los comercios en los tramos analizados de las calles Bravo Murillo, Alcalá y Avenida de la Albufera entre el 27 de agosto al 2 de septiembre. Para los datos de 2008 usamos la herramienta Street View de Google. Con todo ello se dibujaron los gráficos a partir de una consulta a la cartografía del catastro de Madrid.

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