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LA CRISIS DE LA TIENDA DE BARRIO | 3

¿Qué hacer con 14.000 comercios vacíos en Madrid?

El próspero negocio del cambio de uso de local a vivienda crece en la capital pero deja sin alma a los barrios

  DESERTIZACIÓN COMERCIAL
  Porcentaje de locales comerciales ocupados

Fuente: Eixos Economic Observatory.


El videoclub reconvertido en tienda de regalos de Antonio Sánchez languidecía desde hace años en la calle Emilio Ferrari, por Ciudad Lineal, hasta que en febrero apareció una oportunidad de hacer caja, justo tras echar el cierre. A Sánchez le llovieron ofertas de compradores interesados en convertir su bajo comercial, amplio y luminoso, en viviendas.

En la zona hay decenas de comerciantes en apuros que han recurrido a esa solución, según Sánchez, que en sus años dorados llegó a tener 11 videoclubs por todo Madrid, conocidos como Sprint Video. “Es una pena porque estas calles eran un hervidero hace años y se están quedando solitarias”, dice Sánchez. Un constructor especializado en cambios de uso, Jon Goitia, dice que el negocio es un filón. “Hubo un tiempo en que los promotores de los edificios se quedaban con los bajos comerciales de los edificios pero hoy no los quiere nadie”, dice el arquitecto Jon Goitia.

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Hay unos 14.000 locales comerciales vacíos en la ciudad de Madrid, según una estimación de la consultora barcelonesa Eixos Economic Observatory que se basa en su propio trabajo de campo. De acuerdo con los datos de Eixos compartidos con este periódico, en 39 barrios de Madrid el índice de ocupación comercial es menor del 80%, el nivel que los expertos inmobiliarios consideran como indicador de mala salud comercial en una zona.

Ocurre en barrios de toda la ciudad, dentro y fuera de la almendra de la M-30. Son zonas obreras como Valdezarza (46,4%), Canillejas (59,6%) o Puente de Vallecas (63%), pero también barrios céntricos como Embajadores (73,6%) o Puerta del Ángel (75%). 

Como en Madrid, la desertización comercial se está convirtiendo en un problema en ciudades de Europa y Estados Unidos. Incluso SoHo o el Upper West Side de Manhattan tienen cada vez más tiendas vacías a pesar de que la economía y el turismo crecen, según los reportes de la prensa estadounidense que atribuyen al comercio electrónico parte del fenómeno. Madrid tenía 99.645 comercios abiertos en julio, según el censo de locales del Ayuntamiento.

Para muchos barrios de Madrid la desaparición de los comercios de calle supone un desafío. Durante mucho tiempo las tiendas han sido el motor de estos barrios, dando oportunidades de empleo a los residentes, además de vida y color a las calles.

La tienda como lugar donde suceden cosas

Cuando José Luís Oliva pasó por delante de la nueva galería de tiro con hacha abierta en su barrio de Pacífico casi tuvo que frotarse los ojos. “Me quedé confundido frente a la puerta”, dice Oliva sobre El Hachazo, un concepto importado desde Canadá por dos jóvenes franceses. En esta zona es más común ver negocios tradicionales como peluquerías o bares.
El Hachazo, como otros negocios de juego como salas de escape o salones de competiciones de videojuegos, son ejemplos de un tipo de negocio urbano con futuro según los expertos en comercio. En un mundo donde será cada vez más común comprar por Internet, muchas tiendas tradicionales van a ser sustituidas por espacios donde se ofrecerán servicios y experiencias que no se pueden comprar con un clic, según los expertos.
Restaurantes, gimnasios, belleza, tatuajes, salud o formación son negocios urbanos con futuro, mientras que los minoristas de moda, calzado o alimentos lo tendrán más difícil para adaptarse.
El comercio urbano en el siglo XXI no desaparecerá pero será muy diferente, predice Francesc Muñoz, profesor de geografía urbana en la Universidad Autónoma de Barcelona. Los comercios minoristas tampoco se extinguirán si consiguen ofrecer un complemento a la venta por Internet. Muñoz pone el ejemplo de las farmacias que ofrecen asesoramiento en dietas y salud.
Hay expertos que consideran excesivamente dramático la narrativa sobre el apocalipsis de las tiendas al por menor o retail causado por Internet, que proviene de EE UU. Como cada vez que hay un gran cambio hay perdedores y ganadores, pero el comercio de calle seguirá vivo, vaticina Laureano Turienzo, consultor de comercio electrónico. “No tengo duda de que el pequeño comercio no solo no va a desaparecer sino que incluso va a crecer. Pero no podrá ser un pequeño comercio que no aporte nada”, valora. “Uno se cansa de comerciantes que se quejan y lloran pero no modifican su forma de negocio”.

En la capital, la clásica ciudad del ámbito mediterráneo con una malla comercial extendida, se hace aún más complicado llenar los comercios vacíos. “El modelo urbano de Madrid requiere presencia comercial por toda la ciudad, a diferencia de urbes como Londres y otras del ámbito anglosajón que tienen menos locales comerciales disponibles y más barrios exclusivamente residenciales”, dice David Nogué, director ejecutivo de Eixos. En Barcelona se presenta un problema similar según Eixos, que estima que hay cerca de 10.000 locales vacíos.

El cuadro de la desertización comercial en Madrid es complejo. Las zonas de más tránsito en el centro como Preciados, Fuencarral o Gran Vía se han convertido en un nuevo El Dorado como prueba que las cadenas de moda estén dando la espalda a los barrios para dar el salto al centro de la ciudad.

La estrategia es abrir grandes tiendas que sirvan de escaparate para consumidores que podrán comprar por Internet o en el mismo establecimiento, según los expertos en el sector del comercio minorista. Mientras, hay comercios como restaurantes, gimnasios o academias que no se ven afectados por el aumento de ventas online, pero los pequeños minoristas sufren para encontrar en Internet la rentabilidad perdida en sus tiendas.

Para los barrios estas tendencias son preocupantes. Algunas zonas nunca han tenido peso comercial, pero gran parte de la ciudad responde al modelo compacto, donde conviven residencias y tiendas. “Es una gran sacudida para la ciudad y muchos barrios van a cambiar”, dice la directora de Comercio del Ayuntamiento, Concha Díaz de Villegas. “Da mucho miedo andar por una calle donde no hay luz de comercios. Eso hace a la ciudad más hostil”, añade.

Para paliar los problemas de las tiendas en las zonas periféricas el Ayuntamiento está tomando medidas como por ejemplo una ruta de tapas por San Blas combinada con compras, o actividades como talleres de cocina para niños en los mercados municipales.

El Ayuntamiento también está promoviendo la digitalización de los comercios por medio de subvenciones y formación, dice Díaz de Villegas. El problema es que el cambio ha dejado atrás a muchos comerciantes veteranos. "Hay muchos que ni siquiera tienen redes sociales como un canal de Instagram”, lamenta Villegas.

Nogué, que asesora a ayuntamientos del área metropolitana de Barcelona, recomienda mayor flexibilidad para permitir ocupar los locales vacíos con usos alternativos al comercio como oficinas o viviendas.

En el distrito Centro de Madrid, las peticiones para cambiar el uso de un inmueble de comercial a residencial han crecido un 213% en solo dos años, pasando de 23 en 2015 a 72 en 2017, según el Ayuntamiento, que solo da datos parciales por distritos. Para poder convertir un local en vivienda los propietarios deben cumplir una serie de requisitos, como son que la futura vivienda tenga al menos 25 metros cuadrados útiles y que la fachada tenga como mínimo tres metros de largo.

La transformación en vivienda es una solución para el mercado residencial de Madrid en un momento de fuerte subida de precios. “Para los dueños es un alivio”, dice el arquitecto Goitia. “Saben que si no llega a ser por esto se comen el local de por vida”.

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