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GUERRA CIVIL

El ataque aéreo contra Barcelona, bomba a bomba

Un libro documenta casa por casa la destrucción en la ciudad del 37 al 39

Imagen de la devastación provocada por el bombardeo en la Gran Via.
Imagen de la devastación provocada por el bombardeo en la Gran Via.

Suena una sirena con un aullido estridente, la gente corre aterrorizada, llegan los aviones —negras sombras recortadas contra el cielo— y caen las bombas. Estamos en la presentación en el Born de un libro, Topografía de la destrucción (editado por el Ayuntamiento y la Fundación Pi i Sunyer),que documenta, casa por casa, los bombardeos de Barcelona por la aviación franquista durante la Guerra Civil. Y se ha decidido empezar el acto creando ambiente por megafonía (la sirena) y en una gran pantalla. Un grupo de mujeres cruzan la calle humeante, una carga un niño. Los planos siguientes muestran muertos en la acera, cascotes, edificios semiderruidos y personas iniciando la tarea de retirar escombros. Afortunadamente no se percibe el hedor que emanaba de las ruinas y que las fuentes (y el libro) mencionan.

El volumen, de las historiadoras Laia Arañó y Mireia Capdevila y publicado con motivo del 80 aniversario de los mayores ataques aéreos contra la ciudad (1938), detalla con minuciosidad asombrosa, incluyendo mapas y fotos, dónde cayeron cada una de las bombas lanzadas por la aviación enemiga (sobre todo la aviación legionaria de los fascistas italianos asentada en Mallorca).

Se señala cada inmueble alcanzado y los daños materiales causados. "Calle del Mar, 43. Número de bombas: 1. Daños: bajos y dos pisos completamente hundidos, hubo que extraer la ruina del interior de la calle de Sant Elm, ya que dificultaba el tránsito y hubo que demoler el interior". "Calle del Baluard, 41. Daños: Ruina inminente". "Calle de Sant Carles, 26. Número de bombas: 1. Daños: Ruina total". "Calle de Roger de Flor, 249. Número de bombas: 1. Daños: Desperfectos por la metralla"... El dedo recorre las páginas, una tras otra, con angustia retroactiva, buscando direcciones familiares. "Calle de Casp, 1-19. Daños: Ruina total". Prácticamente ninguna calle de Barcelona se salvó en el “urbicidio”, según neologismo de las historiadoras. Incluso recibieron los ya muertos: 10 bombas, señala el libro, fueron a caer sobre el cementerio de Poblenou el 11 de enero de 1938.

La exhaustividad de la información, resultado de dos años de investigaciones, resulta hipnótica. Cada impacto es trasladado a los numerosos mapas de la obra de forma que se puede apreciar en conjunto la devastación, globalmente, por zonas y por fechas.

Un inmueble alcanzado por una bomba.
Un inmueble alcanzado por una bomba.

<CS8.7>Las bombas, describió el embajador norteamericano Claude G. Bowers sobre los tres días de bombardeos masivos, 16, 17 y 18 de marzo del 38, por los Savoia italianos (12 ataques sucesivos, implacables, 41 horas seguidas), "eran arrojadas deliberadamente en el centro de la ciudad, la parte más concurrida y habitada, donde la gente estaba comiendo, paseando, descansando en sus camas. Cuando terminaron estos raids, novecientos hombres, mujeres y niños estaban destrozados y convertidos en cadáveres, y en muchos casos habían volado a pedazos". Escribió otro testigo que las casas destruidas por las bombas "parecía cortadas por un cuchillo inmenso, como trozos de un pastel".

En las fichas que informan con tanta precisión de los daños en los edificios (se utiliza para el nombre de las cales el nomenclator actual, aunque aún consta la calle del Almirante Cervera)  no consta curiosamente el número de muertos y heridos. No era costumbre poner ese dato, señala Capdevila, que en realidad resultaba muy difícil de cuantificar. No obstante, se aportan datos, tremendamente elocuentes, de testimonios. "En la calle de la Mestrança número 9", reza uno, "una bomba de gran potencia entró diagonalmente en la casa, a la altura del tercer piso. El artefacto al estallar destruyó el edificio por en medio. También destrozó los pisos tercero, segundo, primero y bajos. En estos últimos se habían refugiado los vecinos, por lo cual el número de víctimas en esta casa se cree que sobrepasa los treinta".

Una cuantificación aproximada (seguramente muy a la baja) de lo que supuso el bombardeo de Barcelona aparece en un informe de un funcionario municipal anónimo antes de la caída de la ciudad: Número de alarmas con bombardeo: 180, total de muertos: 1.816, heridos: 2.719, edificios destruidos totalmente: 320, parcialmente: 547, con desperfectos: 1.808, número de bombas de aviación: 1.903". Son cifras parciales pues solo incluyen hasta el 5 de enero, mientras que los bombardeos (a cargo los últimos días de la Legión Cóndor) prosiguieron hasta justo 24 horas antes de la entrada de las tropas franquistas en Barcelona, el 26 de enero.

El libro y su contabilidad de destrucción deben de servir de recordatorio y para sacudir la indiferencia, advirtió ayer el comisionado de Programas de Memoria del Ayuntamiento de Barcelona, el historiador Ricard Vinyes, pero también, como añadió el teniente de alcalde Gerardo Pisarello (que se hizo un poco de lío tratando de mezclar los bombardeos con la violencia de género), como advertencia de los males del totalitarismo. El acto se despidió sonando por megafonía A las barricadas.

 

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