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La ‘república digital’ catalana solo logra el 5% de las adhesiones previstas

El proyecto busca crear una red social con el objetivo inicial de aglutinar a un mínimo de un millón de personas que quieren la nacionalidad catalana

Jordi Puignero
Videoconferencia de Puigdemont en la convención de la Crida Nacional, el 27 de octubre. getty

El independentismo siempre ha querido internacionalizar su causa, pero el nulo reconocimiento que obtuvo tras la declaración de independencia le llevó a ampliar su actuación y virar hacia Internet. Así nació el sitio Republicat.cat, registrado en el servicio de un cofundador del portal de piratería The Pirate Bay ubicado en la isla caribeña de Nieves para evitar la intervención. Lo impulsa el Consejo para la República, un organismo privado presentado el pasado 30 de octubre en el Palau de la Generalitat que pretende ser una alternativa en el extranjero a las instituciones catalanas de autogobierno.

El proyecto busca crear una red social con el objetivo inicial de aglutinar a un mínimo de un millón de personas que quieren la nacionalidad catalana, pero en poco más de mes y medio las adhesiones no llegan a las 50.000. La inscripción cuesta 10 euros y una de sus funciones, según explicó la exconsejera Clara Ponsatí, huida en Escocia, sería crear un Parlament alternativo formado por entre 100 y 150 personas. “Hoy decimos al mundo que los catalanes nos empezamos a organizar al margen de la legalidad española”, dijo Ponsatí para referirse a una iniciativa que no secunda ni la CUP, que no ve otra cosa que simbolismo.

El concepto de “república digital” está muy presente en el día a día del Govern. Formaba parte del programa electoral del PDeCAT. El consejero de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, aseguró en octubre que “las herramientas digitales serán fundamentales para persistir en la nación catalana hasta el día que sea capaz de controlar el territorio físico”. Eso explica que uno de los grandes proyectos de legislatura de Puigneró sea la creación de una identidad catalana en la nube inspirada en el modelo de Estonia, referente en administración digital y donde la Generalitat tiene previsto abrir una oficina en el extranjero. Fuentes de ese departamento aseguran que no se tratará de un DNI, si no de un sistema que para acceder de manera única a los trámites en línea de la Administración catalana.

Puigneró defiende que la república digital se construirá con la coordinación del consejo para la República, el Govern y la sociedad civil. El Ejecutivo catalán ha evitado alojar Republicat.cat en sus servidores para evitar un nuevo aluvión de procesos judiciales. La profesora de Ciencias Políticas de la UOC Ana Sofía Cardenal alerta de que la nueva web que lidera Carles Puigdemont es un proyecto “de parte, sin legitimidad constitucional” y del riesgo de que “las decisiones que tomen sus miembros afecten a los servicios públicos catalanes”. En este sentido, la cuenta de Twitter del consejo para la república es @govRepublica, lo que indica una pretensión de gobernar desde el exterior.

El primer paso para inscribirse a la red —los independentistas hablan de “empadronarse”— consiste en dar una dirección de correo electrónico y elegir una contraseña. Luego, la web invita a aceptar un decálogo donde uno se compromete a defender valores como la autodeterminación, el diálogo y el rechazo a la violencia. Tras facilitar los datos personales llega el momento del pago mínimo de 10 euros para “hacer frente a la tecnología del registro”. Un aviso por si falla la tarjeta alerta de un supuesto boicot de los bancos. Al segundo intento funciona. De momento, lo único que se puede hacer como inscrito es revisar tus datos y esperar un correo con las instrucciones para realizar una validación biométrica de la identidad. Según voluntarios que difunden el proyecto, consiste en subir la foto de un DNI o pasaporte al sistema y realizarse un selfi al momento para verificar la identidad gracias a un algoritmo que cruza imágenes. Republicat.cat utiliza la tecnología de la compañía norteamericana Nationbuilder (creador de naciones, en inglés). La empresa rechaza opinar sobre el uso que sus clientes dan a la plataforma. Cuenta que los casos habituales son impulsar campañas electorales o recaudar dinero.

28 meses de espera

Ante la dificultad para llegar a un mínimo de un millón de registrados para llevar a cabo unas elecciones internas —al ritmo actual se alcanzaría la cifra dentro de 28 meses y medio— los independentistas organizan charlas en municipios de Cataluña para seducir a más ciudadanos. El voto electrónico, aún no implementado en las elecciones tradicionales por su complejidad y coste económico, aspira a ser una realidad en Republicat.cat. “Será más parecido a experiencias participativas como Decidim.barcelona [plataforma del Ayuntamiento de Barcelona] que no a una experiencia electoral”, opina la politóloga de la Universidad Autónoma de Barcelona Carol Galais.

Jordi Puigneró promete que en 2023 la red de fibra óptica de la Generalitat llegará a todos los pueblos de más de 50 habitantes, con el fin de que, al tratarse de una “red neutral”, no pueda ser intervenida, como hizo la Guardia Civil en los días previos al referéndum del 1 de octubre. Su objetivo es que los ciudadanos estén conectados en la Red y que, pase lo que pase, se puedan organizar.

La Fundación puntCAT no será pública

El Govern ha aprobado impulsar el uso del dominio .cat y la presencia del catalán en Internet. Es un reconocimiento oficial a la Fundación puntCAT, que gestiona el dominio desde su nacimiento, en 2006. La Generalitat considera el sufijo como una estructura de Estado de la república digital. El presidente de puntCAT, Carles Salvadó, descarta que la fundación se convierta en empresa pública, como lo es en España Red.es, encargada de gestionar el dominio .es. Salvadó revindica la presencia del .cat en Valencia y Baleares y se desmarca de Republicat.cat: “No se ha tomado ninguna decisión sobre si registrarse o no a la plataforma”, explica.

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