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Un caso de sarna en comisaría revela la desatención a los menores solos

La Policía ha recomendado a los ciudadanos no acudir a las instalaciones de Montcada, derivándoles al centro de Ripollet

Comisaría de los Mossos d’Esquadra en Montacada i Reixac.
Comisaría de los Mossos d’Esquadra en Montacada i Reixac.

El cierre parcial de la comisaría de los Mossos d’Esquadra de Montcada (Barcelona) por un caso de sarna subraya la falta de atención y la situación de precariedad que viven los menores extranjeros no acompañados (MENA) en Cataluña. En los últimos meses se han detectado casos puntuales de esta infección leve en otras comisarías y en centros de menores. La principal preocupación, sin embargo, está en las casas ocupadas y los parques en los que malviven algunos adolescentes.

“Esta comisaría permanecerá cerrada por razones sanitarias”. Los Mossos alertaron este miércoles a los vecinos, con este cartel, del cierre de la Oficina de Atención Ciudadana. Les derivaron a Ripollet. Más tarde, en un comunicado, la policía anunció que lo hacía “por razones de salubridad”, aunque no especificó cuáles. Según fuentes policiales, se había detectado un caso de sarna, una circunstancia que fue confirmada a mediodía por el Departamento de Salud, aunque con precauciones a la espera de conocer más detalles.

Govern y Santa Coloma crean una mesa de coordinación

El Govern y el Ayuntamiento de Santa Coloma acordaron ayer crear “una mesa de seguimiento para atender y coordinar mejor los casos de jóvenes vulnerables que necesiten una atención específica”, explicó la alcaldesa, Núria Parlón. La decisión se tomó durante una reunión celebrada anoche en el Ayuntamiento entre la alcaldesa y los consejeros de Interior, Miquel Buch, y de Trabajo y Asuntos Sociales, Chakir El Homrani.

Un encuentro que se alargó más de dos horas y media y que comenzó en un clima de tensión tras días de reproches tras la agresión sexual por parte de 15 jóvenes magrebíes a una joven de la población.

Buch desvinculó del suceso a los dos menores no acompañados (MENA) que fueron detenidos como presuntos participantes en la agresión. El consejero recordó que de los 15 detenidos, cinco ingresaron en prisión provisional y otros ocho y dos menores, quedaron fuera de la investigación. El Homrani pidió que no se “estigmatice al colectivo” de los jóvenes migrantes y celebró que se trabaje coordinadamente.

La noche del martes, un menor sin papeles se presentó en la comisaría de Montcada para pedir ayuda. Padecía sarna, una dolencia leve —se cura aplicando una loción antiparasitaria— pero al mismo tiempo muy contagiosa, ya que se transmite por contacto con la piel. El joven pasó la noche en dependencias policiales a la espera de que la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA) se hiciera cargo de su situación. Los Mossos cerraron la comisaría como medida preventiva para evitar contagios.

El aumento de la llegada de menores solos en los últimos meses —la mayoría, procedentes del Magreb— y la incapacidad de la Generalitat para asignarles un centro de acogida a tiempo ha obligado a algunos de esos adolescentes a dormir en comisarías. Sus condiciones higiénicas no son las más adecuadas. Según los expertos, una parte de ellos llega con sarna de sus países de origen, o la contraen en un trayecto que implica cruzar el Estrecho y llegar hasta el área de Barcelona en condiciones precarias. Otros se infectan aquí, en contacto con jóvenes con los que malviven en las calles o en pisos que ocupan y cuyas condiciones de salubridad también suelen ser pésimas.

Este octubre ha habido casos de sarna en dos comisarías de Barcelona. En Ciutat Vella, la infección de un menor sin papeles obligó a sellar la sala de espera. Él y los seis jóvenes con los que compartió espacio fueron atendidos en el ambulatorio. Días más tarde, otro MENA fue detectado con sarna en la comisaría del Eixample. Acababa de llegar y todavía no tenía la condición de tutelado por la DGAIA. El sindicato USPAC, de Mossos, denuncia la “pasividad” de la Generalitat y su falta de atención hacia esos menores.

La sarna puede aparecer en cualquier lugar. A principios de año, un brote en el Hospital Sant Joan de Reus se saldó con 35 afectados. Pero incide especialmente en espacios cerrados con gente internada. Uno de los más habituales, coinciden los expertos, son las residencias de ancianos. Sobre los centros de acogida de menores, el Departamento de Salud no dispone de datos.

Los sindicatos explican que no son el principal foco, aunque también se han detectado casos. El último, este mes, en un centro de Esparreguera. Dos menores no acompañados tenían sarna. Se aplicó el protocolo. Los profesionales que estuvieron en contacto con ellos no resultaron afectados. “Estaría bien que estos chicos pasaran algún tipo de revisión antes de llegar a los centros”, explica Pedro González, de UGT. González subraya que el contagio puede producirse tanto en los países de origen como al llegar a Cataluña. Sobre todo entre chicos que no se vinculan a centros de acogida y que duermen en la calle o en pisos.

Ese último es el caso de los jóvenes que, el pasado domingo, agredieron sexualmente a una chica en el metro de Can Peixauet, en Santa Coloma. Todos ellos dormían en una casa ocupada. El martes, al pasarlos a disposición judicial, los Mossos utilizaron un traje especial y mascarilla para evitar el contagio.

Al Departamento de Salud no le constan la mayoría de esas situaciones porque, si son casos aislados y no brotes —dos o más afectados— no hay obligación de informar. Fuentes de Salud aseguran que “no es un problema grave de salud”. La sarna es una infección cutánea provocada por un parásito. Se transmite fácilmente a través del contacto con la piel o con superficies contaminadas, como la ropa o toallas del afectado. Su principal síntoma es un picor intenso.

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