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Los brotes de sarna se quintuplican en ocho años

Salud detecta un nuevo episodio infeccioso en el hospital Moisès Broggi

En 2018 se han producido, en total, siete brotes de sarna en Cataluña con 59 afectados.
En 2018 se han producido, en total, siete brotes de sarna en Cataluña con 59 afectados.

El brote de sarna que ha afectado a 35 trabajadores del hospital Sant Joan de Reus ha despertado la alerta sobre una dolencia que el imaginario popular todavía relega a entornos de pobreza y vincula a la falta de higiene. El Departamento de Salud insiste en que esta enfermedad es común en todos los estratos sociales y, en los países desarrollados, no está relacionada con los hábitos de higiene. Los casos tampoco son anecdóticos. En Cataluña, los brotes de sarna se quintuplicaron desde 2010: el año pasado se registraron 29 y en lo que va de 2018, Salud ha detectado, además del de Reus, otros seis brotes, uno de ellos en el hospital Moisès Broggi con cuatro afectados.

La sarna es una infección cutánea provocada por un parásito microscópico (ácaros). La dolencia no es grave, pero se transmite fácilmente a través del contacto con la piel o con superficies contaminadas, como ropa o toallas que tuvieron contacto con alguna persona infectada. Su síntoma característico es un picor intenso y se cura fácilmente con una loción antiparasitaria que actúa de forma inmediata.

Entre 2010 y 2017 (los datos del año pasado son provisionales), la Agencia de Salud Pública (ASPCAT) ha detectado 115 brotes con un total de 947 personas infectadas: en 2010 se registraron seis episodios infecciosos y en 2017, se detectaron 29 brotes. “No es que haya más sarna, es que antes se declaraban muy poco y en 2015 reforzamos la vigilancia epidemiológica y ahora hay más sensibilización y se notifica más”, explica Mireia Jané, subdirectora general de Vigilancia y Respuesta a Emergencias de Salud Pública. La sarna no es una enfermedad de declaración obligatoria cuando se diagnostica un caso aislado, pero sí hay que notificar a la ASPCAT cuando se detecta un brote (más de dos casos relacionados en el espacio o el tiempo). El Departamento insiste en que hay una infradeclaración y un infradiagnóstico de esta dolencia. “La incidencia es del 1%, hay unos 300 millones de casos en el mundo. Pero hay que tener en cuenta que el diagnóstico diferencial tampoco es fácil”, agregó ayer el secretario de Salud Pública, Joan Guix.

El 41% los brotes notificados desde 2010 se produjeron en residencias de ancianos. “Son sitios cerrados donde hay más contacto y la transmisión es más fácil”, zanja Jané. Los episodios infecciosos en hospitales apenas representan el 3%. Sin embargo, el brote del Sant Joan de Reus es, con 35 casos hasta la fecha, el más grande registrado en centros sanitarios.

La unidad de urgencias del hospital reusense, donde se han concentrado casi todos los casos de sarna, queda en el ala más apartada del complejo sanitario. La mayoría de los afectados son camilleros y técnicos de enfermería. La dirección del hospital pone de relieve que es "muy complicado" aislar el origen del brote pero la principal hipótesis es que el foco estaba en la ropa que usan los sanitarios, ya sea una bata, un gorro o unos pantalones, y que, desde allí, la sarna se propagó a los trabajadores. El hospital ha confirmado que al menos uno de los afectados está adscrito al área quirúrgica y convive con una de las personas que trabajan en urgencias y que se infectó inicialmente. De esta manera, el hospital trataba de mitigar la alarma ante una posible transmisión descontrolada por las diferentes zonas del hospital. Urgencias y la Unidad Quirúrgica están en la misma planta pero no son departamentos vecinos: entre medio está el área de neonatos y la sala de partos. “Hay factores ambientales que favorecen la predisposición al contagio, como la humedad o el frío”, agrega Jané.

A modo preventivo, los trabajadores de urgencias están tomando tratamiento profiláctico para evitar la infección. "La crema da una sensación de escozor similar a la que tienes tras pasar horas tomando el sol", comenta un trabajador, que asegura que él no ha notado ningún picor pero, aun y así, se ha tenido que impregnar todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, de un ungüento que mata las larvas de la sarna. Hay que dejarlo actuar doce horas. "Nos lo ponemos antes de acostarnos y al levantarnos tenemos que poner el pijama y la ropa de cama a lavar a 60 grados de temperatura", detalla un trabajador. No ha habido excepciones. Todos los que han resultado afectados por el brote se han untado de pomada para mitigar los picores y el resto del personal —en urgencias trabajan 200 personas—, también se la han aplicado a modo de prevención. "Incluso el que limpia los cristales se la ha tenido que poner", cuentan en urgencias.

El contagio por sarna en Reus ha coincidido en el tiempo con otro brote aparecido en la escuela pública de la Riera de Gaià. Un viaje de apenas media hora en coche separa los dos municipios. El departamento de Salud asegura, no obstante, que no hay relación entre los dos episodios. En 2018, de hecho, Salud Pública ha reportado siete brotes con 59 afectados: dos en hospitales, tres en residencias, uno en el ámbito familiar y otro en esta escuela de Riera de Gaià.

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