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Las listas de espera sanitarias suben por la falta de presupuesto extra

Los tiempos de espera se han mantenido más estables

Intervención quirúrgica en el hospital Clínic.
Intervención quirúrgica en el hospital Clínic.

El número de personas en lista de espera para someterse a una intervención quirúrgica, una prueba médica o una visita al especialista vuelve a repuntar. La inyección de dinero extra (50 millones de euros en un año) que supuso el plan de choque para contener las demoras se terminó en abril y el contador ha vuelto al punto de partida. Entre abril y julio de 2018 (último mes del que se tienen cifras), hay 3.000 personas más en espera quirúrgica, 5.000 más aguardando una prueba médica y 7.000 adicionales a la espera de visitar al especialista. Los tiempos de espera, no obstante, se han mantenido más estables en estos tres meses.

El plan de choque impulsado por el exconsejero Toni Comín sirvió para rebajar un 10% la lista de espera quirúrgica en un año y reducir, casi a la mitad en algunos casos, los tiempos de espera para pruebas médicas y visitas al especialista. Sin embargo, el dinero adicional para contener las demoras se ha terminado y el sistema sanitario ha vuelto a evidenciar las heridas que provocaron los recortes ejecutados por los gobiernos de Artur Mas (entre diciembre de 2010 y enero de 2016). Las personas en lista de espera vuelven a repuntar apenas tres meses después de que se terminase el plan de contingencia y, entre operaciones, pruebas médicas y consultas externas, a julio de 2018 había 721.536 personas en lista de espera, casi 15.000 más que en abril.

El Departamento de Salud ya contaba con ello. Sin la inyección de recursos adicionales de la que dispusieron los hospitales durante 2017, los responsables de Salud ya auguraban la necesidad de hacer encaje de bolillos en la gestión de las colas para evitar que se disparasen las listas otra vez. “Se va a relajar un poco todo y volverán a subir los números. Los resultados van a empeorar un poco. Ahora será el momento de trabajar en la gestión, gestión y gestión”, advertía el pasado mayo la directora de Atención Sanitaria del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), Cristina Nadal.

Por lo pronto, las personas que aguardan para una operación oncológica, cardíaca o con tiempo máximo de espera de seis meses garantizado por ley (cataratas, prótesis de rodilla y cadera) se mantienen estables. No así los pacientes que aguardan para otras intervenciones con un tiempo de espera de referencia de un año, que han crecido en unos 3.000 (en total 132.025 personas).

En pruebas diagnósticas, el incremento de las listas se aprecia especialmente en las esperas para las ecografías (tanto ginecológicas como urológicas), o las resonancias magnéticas, que aumenta casi 3.000 pacientes. En conjunto, a julio de 2018 había 123.249 personas en espera, un 4% más que tres meses atrás.

Asimismo, la espera para visitar al alergólogo, una de las especialidades con más déficits históricos, ha vuelto a aumentar en casi 1.000 personas. También dermatología, traumatología o neurología tienen más personas en cola. En total, 434.716 esperaban para visitar al especialista.

Tiempos de espera estables


Con todo, pese al incremento en el número de pacientes, los tiempos de espera se han mantenido, en general, bastante estables. Esto se debe, en buena parte, a las medidas de gestión de las colas que aplicó el Departamento, priorizando procedimientos donde había muchos pacientes aguardando o muchas personas que superaban el plazo máximo de espera estipulado por ley.

El aumento de las personas en lista de espera, no obstante, cristaliza las dificultades de la sanidad catalana para levantar cabeza tras los tijeretazos aplicados durante la crisis económica: aunque en el último ejercicio (2017), el presupuesto en Salud creció (8.876 millones) con respecto a años anteriores, todavía dista 1.000 millones del montante con el que contaba la sanidad catalana antes de la crisis. A ello hay que sumar también que, pese a las mejoras aplicadas por Comín, la sanidad catalana cuenta todavía con un millar de profesionales menos que en 2010 y 1.000 camas menos de hospitalización.

Todo ello, alertan desde el sindicato Metges de Catalunya (MC), pasa factura a la situación de las listas de espera. “Llevamos años repitiendo el mismo discurso porque no ha cambiado nada de la política. No es un problema de crisis, es un problema de enfoque político y ahora aún lo tenemos escorado hacia la austeridad. Las listas no podrán bajar si no se aumentan recursos y profesionales”, avisa Josep Maria Puig, secretario general de MC. El sindicato alerta de que hay déficits de “todas las especialidades”: “Anestesia, pediatría, radiología... No vas a encontrar especialistas en verano porque todos se van de vacaciones. El maltrato y el cansancio hacen que la predisposición de sacrificio sea menor”, alerta Puig.

Fuentes del Departamento admiten que esperaban “un ligero repunte de las listas derivado del cese oficial del plan de choque”. Con todo, insisten, mejorar las listas de espera “continúa siendo una prioridad del CatSalut”. Estas fuentes señalan que se está impulsando auditorías de los registros de las listas de espera y “el enfoque de la gestión de las listas hacia los resultados clínicos”. Evaluar estos resultados servirá para mejorar “los sistemas de información y los registros de las listas”, apuntan.

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