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Los partos de adolescentes caen a la mitad en una década

El Departamento de Salud registró el año pasado 263 partos de mujeres menores de 17 años

Un doctor hace una ecografía a una embarazada.
Un doctor hace una ecografía a una embarazada.

La desigualdad social y el riesgo de pobreza se miden a partir de parámetros como la renta familiar o los estudios. Pero también hay otros indicadores que disparan las alarmas de los equipos de salud pública. Como los embarazos adolescentes. En Cataluña, la tasa se situaba en 2016 —último año del que se tienen cifras— en 6,8 por 1.000 mujeres. La tendencia a la baja se mantiene.

La tasa de fecundidad en Cataluña ha caído a la mitad en todos los grupos de edad menores de 18. Y, aunque toda España sigue esa tendencia, la tasa catalana está por debajo. Según el Instituto Nacional de Estadística, la tasa de fecundidad en chicas de 15 a 17 años cayó a la mitad entre 2007 y 2017 en toda España. En Cataluña también siguió esa secuencia y se situó en 2017 en 1,2 por 1.000 mujeres entre chicas de 15 años o menos; 2,4 entre adolescentes de 16 años y 4 en mujeres de 17 años.

Con todo, los expertos en ginecología y salud pública alertan de que los datos son preocupantes y deben seguir bajando. “Las repercusiones de un embarazo adolescente son muy importantes a nivel psíquico, de salud, en la familia… Es un embarazo de alto riesgo y lo intentamos abordar con un control precoz de la gestación”, apunta Antoni Payà, jefe de Obstetricia y Ginecología del Hospital del Mar de Barcelona.

El Departamento de Salud considera estos embarazos adolescentes de riesgo, y el control, las ecografías y las visitas son más constantes y dirigidas, además, por un equipo multidisciplinar. “Este tipo de embarazos tiene riesgos, como partos prematuros o más mortalidad por riesgo de complicaciones intraparto”, agrega Payà. Las madres también pueden sufrir anemia o hipertensión.
Payà apunta que la prevención es la clave, pero admite que cada vez tienen que empezar los programas de prevención en edades más tempranas porque las relaciones sexuales cada vez se inician antes. “Este año hemos pedido iniciar las charlas a los 10 años”, apunta. El médico alerta, además, de un aumento de la interrupción voluntaria del embarazo por vía farmacológica. “Esto es preocupante porque significa que estamos llegando tarde”, añade.

Fernández Bardón, experta de Salud Pública, cree que tras un embarazo adolescente puede haber problemas psicosociales y económicos que funcionan como un efecto dominó. “Todo se mezcla. Ves que este problema a veces no viene solo, sino porque esta niña no está cuidada en casa o tiene problemas económicos”.

Más pedagogía en la escuela para prevenir embarazos

La Agencia de Salud Pública de Cataluña despliega un arsenal de programas y campañas de prevención para evitar los embarazos adolescentes. El Departamento ha puesto el foco en reactivar un programa que estaba de capa caída: Salut i Escola, que consiste en enviar a las escuelas un enfermero para que atienda consultas y preocupaciones de salud física y mental de los chavales, garantizando su anonimato y la confidencialidad absoluta. En el curso 2015-2016, se atendieron 21.066 consultas dentro del programa Salut i Escola. El 23% eran temas vinculados a salud mental, el 21,7% sobre salud alimentaria y una de cada cinco, sobre salud sexual. De estas, el 1,2% eran sobre sospechas de embarazo.