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Más deficiencias en la estructura prolongan las obras del antiguo canódromo de Carabanchel

La instalación deportiva se cerró en agosto de 2016 y no se reabrirá, al menos, hasta finales de año

La reapertura de la instalación deportiva del antiguo canódromo del distrito madrileño de Carabanchel, cerrada en agosto de 2016 para solucionar distintos desperfectos en la construcción, tendrá que esperar varios meses más. Las obras iniciales “de consolidación del saneamiento, estructura de marquesina y medidas de seguridad”, cuyo fin estaba previsto para el mes de marzo, han concluido ya, pero los técnicos han hallado más problemas en la cubierta, los pilares y los tirantes de la estructura del estadio que prologarán los trabajos hasta finales de año, explica el Ayuntamiento de Madrid.

Estado actual del antiguo canódromo de Carabanchel, cerrado desde agosto de 2016.
Estado actual del antiguo canódromo de Carabanchel, cerrado desde agosto de 2016.

El accidentado proceso de reforma de las instalaciones deportivas del antiguo canódromo de Carabanchel, situado entre las calles de la Vía Carpetana, 67, y Zaida, 16, comenzó en agosto de 2016. Entonces, el Ayuntamiento de Madrid, que lo había rehabilitado como estadio de fútbol y se lo había cedido al club local Puerta Bonita una década antes, lo cerró para solucionar unos problemas detectados en una inspección técnica del edificio. Pero las obras sobre la grada y la marquesina —que, construidas en los años sesenta por el ingeniero José Antonio Torroja, son un elemento patrimonial protegido— se detuvieron poco después, en diciembre de 2016, por motivos de seguridad. Y así se mantuvieron durante 10 meses, hasta que en octubre de 2017 se reanudaron, “inmediatamente después de firmar nuevos proyectos con medidas auxiliares para garantizar la seguridad de los trabajadores en la reparación de la cubierta”, explicó entonces el director general de Deportes, Javier Odriozola.

Pero durante la realización de estas obras —terminadas el pasado 10 de abril con un coste de 1,67 millones de euros—, se han encontrado más problemas: eflorescencias (sales cristalizadas), fisuras y humedades en una de las caras de la losa inferior de la cubierta, así como en los pilares y los tirantes que la sostienen.

Para arreglarlo —“subsanar las patologías de la losa de cubierta y reposición de materiales en pilares y tirantes”—, el Ayuntamiento “ha redactado un nuevo proyecto a cargo de las Inversiones Financieramente Sostenibles 2018 por un importe de 1,29 millones de euros”, explica un portavoz municipal en una respuesta por escrito. La intención del Consistorio es resolver la adjudicación del contrato durante este mes, para que los nuevos trabajos puedan comenzar en agosto y terminar, si todo va bien, el próximo mes de noviembre.

Futuro en el aire

Una vez arreglada del todo, el siguiente paso será decidir el futuro de la instalación, que hasta su cierre hace 20 meses era, con 4.000 localidades, el cuarto campo de fútbol con más capacidad de la capital. Por un lado, el club Puerta Bonita —que se encuentra desde hace años en una situación económica muy precaria— quiere que le devuelvan la gestión del estadio. Por el otro, los vecinos de la zona apuestan por que sea un espacio municipal abierto a todo el mundo. “Nosotros preferiríamos que no fuera un campo de fútbol, porque ya hay muchos en la zona y causa múltiples molestias. Pero, en cualquier caso, queremos que sea público; para que lo gestione un club privado, mejor que lo disfruten los vecinos del barrio”, dice una portavoz de la Asociación de Vecinos Amigos del Canódromo.

El mismo portavoz municipal explica que la decisión sobre el destino del centro deportivo todavía no está tomada.

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