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El 38% de los vehículos no podrán circular ni aparcar en el centro de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid estudia restricciones también a las motos en función de su etiqueta de la DGT

El tráfico en La Gran Vía.
El tráfico en La Gran Vía.

La junta de gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha dado el visto bueno a la nueva ordenanza de movilidad de la capital. Entre las principales novedades se encuentra la prohibición para los coches sin etiqueta de la DGT de aparcar y circular en la nueva gran Área de Prioridad Residencial (APR) del centro, que arrancará en noviembre de 2018, aunque se multará desde febrero de 2019. Suponen casi 1.8 millones de vehículos, los que no habían recibido el distintivo ambiental por el alto impacto de sus emisiones a fecha del 1 de diciembre de 2017, lo que supone alrededor del 38% del total del parque móvil de la región, que asciende a 4.746.526 vehículos.

Aquellos que dispongan de etiquetas ECO y Cero emisiones, en cambio, sí podrán circular y aparcar. Los coches con etiquetas C y B (de gasolina matriculadas a partir de enero del año 2000 y de diésel a partir de enero de 2006) podrán acceder al centro solo si se dirigen a un aparcamiento privado en la zona. El Ayuntamiento cree que el parque de coches sin etiqueta que "realmente" circula es el 17% del total. El Consistorio también estudia limitaciones para las motos en función de las etiquetas de la DGT. La nueva ordenanza entrará en vigor en septiembre.

En la nueva APR podrán circular solo los vehículos de los residentes, coches menos contaminantes (con etiqueta Eco y Cero emisiones de la DGT), taxis y vehículos VTC, el transporte público y las motos. Los no residentes con un coche con etiquetas B o C sí podrán acceder, pero solo para aparcar en un aparcamiento privado de la zona. Un sistema de videovigilancia integrado con los aparcamientos permitirá a esos coches acceder al centro sin recibir una multa.

Esta nueva área de cero emisiones tendrá un límite definido por las calles de Alberto Aguilera, de Carranza, de Sagasta, de Génova, paseo de Recoletos, paseo del Prado, ronda de Atocha, ronda de Valencia, ronda de Toledo, Gran Vía de San Francisco, calle de Bailén, plaza de España, calle de Princesa y de Serrano Jover.

Con respecto a la nueva APR, el gobierno de la alcaldesa, Manuela Carmena, estudia limitar el acceso de motos al centro. Las limitaciones podrán ser tanto por tipo de etiquetas como por horas de permanencia en la zona restringida, según esbozó este jueves una portavoz del Área de Medio Ambiente. El Consistorio dará más detalles en las próximas semanas. Por otro lado, la ordenanza prevé ampliar el número de aparcamientos para motos en toda la ciudad, destinando posiblemente plazas de coches a los ciclomotores, por ejemplo en proximidad de los semáforos.

Asimismo, tal y como adelantó EL PAÍS, en las calles con un solo sentido de circulación, se reducirá la velocidad a 30 kilómetros por horas, para así "apaciguar" el tráfico. Las bicicletas, por otro lado, podrán circular en sentido contrario en calles residenciales y "ciclocalles". Además, se incluye la posibilidad del giro a la derecha para las bicis con semáforo en rojo siempre que esté señalizada y se permitirá la circulación en ambos sentidos en calles residenciales.

La nueva ordenanza, ratificada por la junta municipal, pasa ahora a un periodo de información pública que durará un mes. Acto seguido, irá al pleno, para que los grupos políticos la ratifiquen con su voto. Su entrada en vigor será a partir de septiembre. A la vez, el Consistorio está redactando la nueva normativa de la APR de Centro. Esta APR entrará en vigor desde noviembre, aunque las primeras multas llegarán en febrero de 2019, después de un periodo de información pública.

Prohibición de las 'bicisbirra'

La nueva ordenanza de movilidad prevé prohibir las 'bicibarras' y las bicicletas que transporten a más de tres ocupantes en la capital. Las bici-birras (Beer-Bike, en inglés) son bicicletas multitándem con un grifo de cerveza que realizan recorridos por la ciudad, generalmente en el Paseo del Prado, entre la estación de Atocha y la plaza de Cibeles. Se trata de vehículos para un público de entre ocho y 20 personas, que avanzan a pedales mientras los usuarios consumen la cerveza que emana de un grifo. En Madrid son varias las empresas que gestionan este tipo de negocio.

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