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Siete ediles de Carmena rechazan aprobar las cuentas con recortes

El sector crítico exige proporcionalidad en la toma de decisiones y escenifica su disidencia en actos públicos

Los ediles de IU Mauricio Valiente y Carlos Sánchez Mato, en el pleno de Madrid.
Los ediles de IU Mauricio Valiente y Carlos Sánchez Mato, en el pleno de Madrid.

El sector crítico de Ahora Madrid ya tiene nombres y números. Se muestra contrario a aprobar las cuentas que el gobierno municipal de Manuela Carmena está ultimando y donde se incluyen los recortes que la Ley de Estabilidad Presupuestaria exige. Son siete de los 19 ediles de la coalición que orbita en torno a Podemos. Este sector —que incluye representantes de Ganemos (3), IU (3) y Madrid 129 (1)— exige garantizar la proporcionalidad en la toma de decisiones. Mientras tanto, el PSOE, cuyos votos son decisivos para refrendar los presupuestos, muestra su gran malestar por no conocer aún las cuentas.

La redacción de los nuevos presupuestos se halla totalmente bloqueada, entre otras razones, por la fuerte disidencia interna en Ahora Madrid. La coalición que aupó a Carmena a la alcaldía no tiene aún listo un borrador para presentar al PSOE, cuyo apoyo es indispensable para sacar adelante el documento fundamental en el funcionamiento de la ciudad. La situación de impasse se debe a la dificultad de cuadrar un proyecto que debe incluir recortes de, al menos, entre 200 y 400 millones, y a la negativa de siete concejales, que controlan 13 distritos de la capital. Ya el sábado, en una reunión con 300 simpatizantes, hablaron de "errores cometidos" y de "líneas rojas".

El sector crítico está formado por los ediles Pablo Carmona, Rommy Arce, Carlos Sánchez Mato, Montserrat Galcerán, Yolanda Rodríguez, Mauricio Valiente y Guillermo Zapata, vinculados a IU, Ganemos y Madrid 129.

En la citada reunión, escenificaron su oposición interna a aprobar las cuentas y colocaron en la diana a los "recortes del [ministro] Montoro". En diciembre, estos ediles ya rechazaron, por primera vez, el pacto de ajustes que Carmena firmó con el Ministerio de Hacienda. Esa negativa llevó a la alcaldesa a destituir al entonces concejal de Hacienda, Carlos Sánchez Mato, y abrió una "herida" que, según fuentes municipales, "aún sangra".

Los organizadores del evento explicaron ayer a EL PAÍS que el encuentro reunía a todo tipo de simpatizantes, y que se trabajó en propuestas e ideas más que en conclusiones. Aun así, los dirigentes que acudieron reconocieron que existen más de un núcleo político en Ahora Madrid, y que quieren avanzar en aspectos diferentes. "Tuvimos que aprobar el plan económico y financiero [pactado entre Carmena y Montoro en diciembre] a pesar de que existía una posición contraria en este sector. ¿Qué sentido tiene ahora aprobar unos presupuestos si ya están prorrogados, a no ser que se pudiera dar una vuelta de tuerca a las imposiciones de Montoro?", se preguntan. En definitiva, lo que defienden los críticos es seguir en una prórroga y recaudar los fondos para las inversiones del remanente de tesorería.

Otras fuentes del gobierno municipal insisten, por otro lado, en que "habrá nuevos presupuestos". De momento, los técnicos municipales no han modificado el documento de 2017 en la plataforma informática, algo necesario en el caso de seguir con la prórroga definitiva. La propia alcaldesa insistió la semana pasada en que pronto se anunciarán las cuentas de 2018. Acto seguido, pidió la colaboración del PSOE, recordando la importancia de su decisión para desbloquear subvenciones y ayudas.

Por su parte, los socialistas no parecen deseosos de llegar a un acuerdo. El año pasado, Ahora Madrid incumplió casi integralmente los pactos firmados con el PSOE, por lo que los ediles del grupo liderado por Purificación Causapié creen que la regidora les quiere "presionar". Causapié reiteró ayer que "todavía el gobierno de Carmena no ha presentado un borrador de presupuestos" y exigió a la alcaldesa que "se responsabilice" de las dificultades que está encontrando.

Pulso contra la alcaldesa

Otro punto de fricción entre el sector crítico y la alcaldesa es la aprobación del proyecto de prolongación de la Castellana, conocido como Operación Chamartín. Miembros de los partidos de IU y Ganemos aseguran que en este tema no cederán, aunque el núcleo de Carmena reconoce que llegar a unos comicios sin haber desbloqueado este plan entregaría a la oposición un sólido argumento para atacarles en campaña electoral.

"En juego está la lista electoral de 2019", interpretan algunas fuentes municipales consultadas. Uno de los puntos clave en la reivindicación de los críticos es convertir a Ahora Madrid en un modelo más clásico de fuerza política. Es decir, crear "censos y plenarios periódicos, rendición de cuentas y cumplimiento de programa, mecanismos de revocación y control de donaciones", que Podemos rechaza tajantemente, porque diluiría su marca en la coalición.

Para el futuro, los dirigentes críticos aseguran que habrá más actos como el del sábado. El proyecto prevé organizar "un encuentro a nivel regional de candidaturas de unidad popular". Esto significa recuperar el espíritu de 2015 de coalición abierta a todas las sensibilidades, una dinámica en la que las políticas tengan la prioridad sobre los nombres, aunque se trate del de la propia alcaldesa.

Listas proporcionales que atiendan a todas las corrientes

Uno de los ediles críticos de Ahora Madrid explica a EL PAÍS que en la coalición conviven "muchas patas", que a menudo no coinciden en sus planteamientos políticos. "Sabemos que hay dificultades y que hay distintas formas de ver las cosas, como es obvio", señalan. Aun así, cree que el encuentro que tuvo lugar el pasado sábado "no supone alimentar la confrontación". "El objetivo era crear lugar de encuentros para tomar una decisión", añaden desde Ahora Madrid.

En el trasfondo de la polémica está la incógnita sobre la repetición de Carmena como cabeza de lista. El partido de Pablo Iglesias intenta crear un muro de contención alrededor de la alcaldesa, cuya figura es considerada clave para "revalidar" el gobierno de la capital en 2019. Los críticos, en cambio, piden "primarias proporcionales" que eviten "personalismos y jerarquías". En definitiva, que la candidatura de 2019 se elabore atendiendo a todas las sensibilidades y no a la voluntad de Carmena e Iglesias. También los ediles de la oposición dan su punto de vista: "Los críticos quieren que Carmena no repita, y que si lo hace incluya a algunos de ellos en las listas electorales de 2019", interpretan.

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