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El plan de Puigdemont desata las primeras bajas en el separatismo

El expresidente Artur Mas renuncia a la presidencia del PDeCAT y critica veladamente a su sucesor

El independentismo ha vivido este martes una jornada convulsa, con la decisión de dos de sus cabezas visibles de abandonar la primera línea de la política. Por un lado, el expresidente de la Generalitat Artur Mas anunció que deja la presidencia del PDeCAT para dedicarse a su defensa judicial y “dar paso a nuevos liderazgos”. Por el otro, el exconsejero de Justicia Carles Mundó (ERC) renunció a ser diputado por “motivos personales”. Ambos quisieron desmarcar sus decisiones del tempo político pero Mas envió alguna crítica velada a Carles Puigdemont: “Primero es el país, luego el partido y finalmente la persona”, dijo.

El presidente del PDeCAT, Artur Mas, a su llegada el pasado lunes a la reunión del comité nacional.

“No se puede interpretar en ningún caso como un alejamiento” respecto al proyecto de Junts per Catalunya y del PDeCAT, sino al revés”, ha defendido Mas en una concurrida rueda de prensa en la sede del partido en Barcelona. El expresidente había enviado antes una carta a los militantes y a la coordinadora de la formación, Marta Pascal, explicando que su “paso al lado” estaba decidido y comunicado a varios líderes del partido antes del verano. Su retirada, ha agregado, busca ganar tiempo para “encarar con mejores garantías los procesos judiciales”. Mas negó que se tratara de una recomendación de sus abogados como estrategia de defensa ante la causa ampliada por los hechos del 1 de octubre pasado.

Curiosamente la decisión del expresident llega en la fecha en la que, hace exactamente dos años, dio otro paso al lado: el que permitió que Carles Puigdemont, ahora huido en Bruselas, pudiera llegar a la presidencia de la Generalitat ante el veto que sobre el delfín de Jordi Pujol había impuesto la CUP. Mas ha evitado atacar directamente a su sucesor —“en dos años no he hecho una sola declaración que cuestione lo que él ha hecho”, dijo— si bien le lanzó críticas veladas pero prácticamente inequívocas.

Por ejemplo, se ha referido en varias ocasiones a que había que saber cuándo dar ese “paso al lado”. En contra de lo que se defiende desde Bruselas, ha verbalizado que el resultado del pasado 21-D implicaba un “éxito enorme” para el independentismo pero no es apto para “acelerar la implantación de la independencia en un corto plazo. Y esto lo ha entendido todo el mundo”. Y ha puesto como ejemplo la filosofía que lo había movido a dar paso a Puigdemont en 2015: “Primero es el país, luego el partido y finalmente la persona”, recordó.

El principal heredero del pujolismo ha declinado hacer una valoración personal sobre los planes de la candidatura de Junts per Catalunya, que aboga por la restitución del Govern destituido por la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Ante la posibilidad de poder tener un Govern en Bruselas o de una investidura telemática, Mas ha echado balones fuera: “Eso se lo tienen que preguntar al president. Yo no seré quien dé consejos a Puigdemont, y menos en público”, ha dicho.

Incluso ha llegado a culpar a alguno de sus partidarios de “filtrar” apartados de su intervención en la ejecutiva del pasado lunes, y que fueron interpretados como críticas a Puigdemont. El expresidente ha defendido que cuando hablaba de la necesidad de “generosidad” no se refería a la posibilidad de que Puigdemont diera un paso al lado y permitiera que otro candidato de Junts per Catalunya fuera investido presidente en virtud de la mayoría independentista en escaños.

De hecho, ha explicado que se refería a sí mismo. “Estar al frente del PDeCAT no lo expande, sino que lo limita. Hay que dejar espacios para que se consoliden nuevos liderazgos”, ha continuado Mas, que compareció con su esposa entre el público y otros miembros destacados del partido como el exalcalde de Barcelona Xavier Trias, el alcalde de Tortosa, Ferran Bell, y los actuales coordinadores de la formación, Marta Pascal y David Bonvehí. Y el que fuera su mano derecha, Francesc Homs.

Es cierto que la nueva cúpula del partido esperaba que Mas marchara, pues su sombra era muy alargada para poder permitir una evolución. Pero fue la figura de Puigdemont, sin embargo,la que terminó por convertirse en el verdadero condicionante de la actividad del PDeCAT. Algo que ayer Mas ha dejado entrever, de manera positiva, al loar la fórmula de la lista del president que, aceptó, le permitió ser la fuerza independentista más votada cuando todas las expectativas eran negativas. “El PDeCAT aportó la base y la lista del president permitió un crecimiento récord en dos semanas. Eso lo podemos desperdiciar o lo podemos aprovechar”, ha explicado.

‘Caso Palau’

La decisión de Mas llega en plenas negoicaciones sobre la conformación del nuevo Parlament, el próximo miércoles. Pero hay otra fecha en el calendario. El próximo lunes se conocerá la sentencia del caso Palau. El expresident también ha querido borrar cualquier relación entre ambos hechos, que recordó que se remiten a los años 90, cuando no estaba al frente de la Generalitat si bien era la mano derecha de Pujol.

Mas ha dicho ser consciente del significado de esa fecha pero dio a entender que considera menos grave anunciar su retirada ahora que, por ejemplo, antes del referéndum ilegal del pasado 1 de octubre, cuando podría ser “malinterpretada” o antes de las elecciones del 21D.

En el marco de las investigaciones el caso Palau, Mas no tuvo que sentarse en el banquillo ni como testigo ni como investigado por la supuesta recepción de 5,5 millones de euros por parte de Ferrovial a cambio de adjudicación de obra pública, a través del Palau de la Música. “CDC pagó el precio más alto que se podía pagar. Desapareció. Ningún otro partido con casos de corrupción ha pagado ese precio”, ha recordado el expresident. El puesto de Mas en el PDeCAT lo asumirá de manera interina la exportavoz del Govern Neus Munté.

Renuncia de Mundó

La despedida del uno de los íconos del independentismo era el colofón de un día complicado para las fuerzas secesionistas, que luchan contra el reloj para cerrar un pacto en el Parlament. El extitular de Justicia y diputado electo por Esquerra Republicana Carles Mundó anunció a la Agencia Catalana de Noticias que renunciaba al acta de diputado y volvía a la abogacía. Mundó, que estuvo en prisión preventiva por orden judicial en el marco de la investigación por rebelión y sedición en el Tribunal Supremo, argumentó “razones personales” para declinar continuar en el Parlament.

La renuncia del exconsejero, que había tomado relevancia dentro del partido, llega en un momento complicado para ERC, que intentan solventar la falta de su líder Oriol Junqueras, en prisión preventiva. El consejero fue tajante en su decisión si bien hubo voces que le pidieron que no marchara. Los republicanos también están a la espera de que Carme Forcadell aclare si quiere repetir como presidenta del Parlament. La exlíder de la ANC sabe que hacerlo la pondría en el ojo del huracán jurídico, especialmente si se quieren hacer modificaciones en el reglamento para permitir la investidura telemática.

De otro lado, Puigdemont intervino en la tarde del martes  vía videoconferencia en un evento en Montpellier “Quiero volver con toda la seguridad y legitimidad a Cataluña como presidente”, dijo desde Bruselas y volvió a criticar que la Europa del siglo XXI no acepte que “el pueblo catalán se exprese”.

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