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Coches y bicis circularán juntos a un máximo de 30 por un único carril en Alcalá y avenida de la Albufera

El Ayuntamiento de Madrid ha comenzado a pintar la señal de ciclocarriles en el único carril por sentido habilitado para los vehículos privados en ambas vías

La calle de Alcalá ya luce las señales de ciclocarril entre la M-30 y Ciudad Lineal.
La calle de Alcalá ya luce las señales de ciclocarril entre la M-30 y Ciudad Lineal.

Los vehículos que circulen por la calle de Alcalá, entre la M-30 y Ciudad Lineal, no podrán superar los 30 kilómetros por hora. El Ayuntamiento de Madrid ha comenzado a pintar la señal de ciclocarriles en el único carril por sentido habilitado para los coches, que ahora deberán compartirlo con las bicicletas; el otro carril por sentido está destinado al transporte público. El Consistorio aplicará el mismo sistema en la avenida de la Albufera, que enlaza Vallecas con el centro, con el objetivo de “mejorar la movilidad ciclista”. Además, el carril bici de los bulevares contará con un separador físico desde enero.

Los ciclocarriles son vías de la capital por las que puede circular el tráfico privado pero que deben compartir espacio con las bicicletas. Por eso, el límite de velocidad es de 30 kilómetros por hora, considerado más razonable para convivir con las dos ruedas. En algunas calles, como el paseo del Prado, existe un único ciclocarril que convive con otros cuatro carriles más (tres para el vehículo privado y uno para transporte público), por donde los coches y motos pueden alcanzar los 50 por hora. En otras, al existir únicamente un ciclocarril, todos los coches se ven obligados a circular a 30 por hora.

Este va a ser el caso, a partir de ahora, de la calle de Alcalá (entre la M-30 y Ciudad Lineal) y la avenida de la Albufera (desde Puente de Vallecas a la avenida de Rafael Alberti). El Consistorio ha comenzado ya a pintar en todos esos tramos la señal que marca los ciclocarriles y el límite de 30 por hora. Así, en la calle de Alcalá se señalarán 2.000 metros de ciclocarriles en sentido ascendente y otros tantos en sentido descendente, que incluyen el tramo entre la M-30 y las calles Hermanos García Noblejas y Arturo Soria; es decir, hasta el metro de Ciudad Lineal. La pintura incluye 36 pictogramas de ciclocarril y límite de 30 kilómetros por hora. Por su parte, en la avenida de la Albufera, se están pintando 2.780 metros de ciclocarriles, tanto en sentido ascendente como en descendente, lo que abarca el tramo entre la M-30 (Puente de Vallecas) hasta la zona del metro Miguel Hernández. Son, en total, 62 pictogramas de ciclocarril y límite de 30 por hora.

Según el Área de Medio Ambiente y Movilidad, se trata de actuaciones incluidas dentro de los trabajos de señalización que se hacen cada año y “responden a una demanda de los ciclistas por mejorar sus condiciones en esas calles”, por lo que buscan dar prioridad a quienes se mueven en bicicleta, un medio de transporte completamente sostenible y no contaminante.

Las señales de ciclocarril y de límite a 30 por hora en la calle de Alcalá. ampliar foto
Las señales de ciclocarril y de límite a 30 por hora en la calle de Alcalá.

Los cambios en el tramo de la calle de Alcalá adelantan la reforma prevista para el próximo verano, cuando el Ayuntamiento pretende aumentar el espacio peatonal ampliando las aceras e instalar un carril bici en el recorrido ascendente, donde la pendiente es muy pronunciada, además de consolidar el carril bus. Esta iniciativa afectará a unos tres kilómetros de la vía y forma parte de los nuevos itinerarios ciclistas incluidos en el Plan A de Calidad del Aire.

Durante este año, los ciclocarriles, muy presentes en la almendra central de la ciudad, han llegado a los distritos de Moratalaz, Camino Vinateros, Pico de los Artilleros y Hacienda de Pavones, entre otros) y Vicálvaro (paseo de los Artilleros, avenida de Daroca y bulevar Indalecio Prieto, entre otros).

Opinión de los vecinos

Como cada vez que se ponen en marcha cambios de este tipo, hay discrepancias de opinión entre los vecinos de la zona. El propietario del bar Los Hermanos, situado en la avenida de La Albufera, dice no estar informado de que el Ayuntamiento vaya a reducir la velocidad, pero se muestra a favor de la medida. “Cada vez que hay un atasco, se escuchan los pitidos de los coches dentro del bar. Me parece bien que se haga este cambio, habrá menos ruido”, señala.

Por su parte Manuel Barrios, que vive en Puente de Vallecas, apunta que los coches invaden constantemente el carril del transporte público para adelantar. “Hay conductores que se meten en el carril bus cuando quieren girar a la izquierda para tardar menos”, afirma, mientras señala con la mano a un coche que se ha colado en el carril bus. Otro vecino que prefiere no dar su nombre se queja amargamente: “¿Para qué vas a reducir la velocidad? ¿Para poner más multas? Es una calle de por sí congestionada de tráfico de por sí y nadie va deprisa”.

Lo mismo ocurre respecto a los cambios en la calle de Alcalá a su paso por el distrito de Ciudad Lineal. Javier López, que posee una tienda de electrodomésticos en Pueblo Nuevo, se queja de la falta de información de la normativa de tráfico y pide respetarla. Mientras, una autónoma sugiere pensar también en los negocios: “Tengo una panadería y necesito usar mi furgoneta para el servicio a domicilio. Se ha hablado de los peatones y de los ciclistas, pero no de los comerciantes”, dice.

Los más felices, los ciclistas. “Este proyecto va a suponer un antes y un después en nuestra insufrible calle de Alcalá. Ya era hora de que se hiciese algo que protegiese el medio ambiente y la calidad estancial de nuestro distrito”, comenta un usuario de la bicicleta en Ciudad Lineal.

Un separador en el carril bici de los bulevares

Carril bici en el bulevar de Carranza.
Carril bici en el bulevar de Carranza.

El Ayuntamiento de la capital ha anunciado que colocará un separador físico en el carril bici de los bulevares que se pintó durante este año en las calles de Alberto Aguilera, Carranza y Sagasta hasta llegar a la plaza de Alonso Martínez. La infraestructura lleva activa unos seis meses, desde su finalización en verano, por lo que se puede hacer una evaluación de su uso.

En la actualidad, los carriles no disponen de separadores —únicamente están delimitados con unas líneas pintadas en el suelo—. Normalmente, los coches y, sobre todo, las motocicletas infringen las normas de tráfico e invaden este espacio. El subdirector de Movilidad Sostenible del Consistorio, Carlos Corral, ya adelantó en abril que los carriles bicis tendrían una pequeña barrera ligera de caucho para separarlos físicamente del tráfico, que es la que ahora se va a instalar.

El Consistorio ha construido otros carriles bici este año (algunos segregados y otros no): el de la calle de Santa Engracia (Alonso Martínez a Cuatro Caminos), el de Juan Bravo (de la plaza de Chamberí a la avenida de los Toreros) y el de Toledo. La inversión este año ha sido de ocho millones de euros.

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