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El puerto licita la ampliación que dará cabida a más cruceros

Ampliar 500 metros el muelle adosado costará 39 millones

Protesta de entidades vecinales y ecologistas ante el Consejo de Administración del Puerto de Barcelona.
Protesta de entidades vecinales y ecologistas ante el Consejo de Administración del Puerto de Barcelona.

La ampliación en casi 500 metros del muelle Adosado en el dique este del Puerto de Barcelona colea desde hace una década. Se adjudicó en 2009. Pero la crisis económica paró el proyecto y en 2011 el puerto rescindió el contrato. Hasta ayer, cuando el Consejo de Administración aprobó iniciar la licitación de la ampliación del muelle adosado por 39 millones de euros. La decisión se aprobó con 12 votos a favor (entre los que figuran los de la Generalitat, el Gobierno central, las empresas Estibadoras o la Cámara de Comercio), la abstención del sindicato UGT y dos votos en contra: de los ayuntamientos de Barcelona y El Prat de Llobregat.

El meollo de la cuestión está en que la prolongación es clave para dar cabida a más cruceros. De hecho, el Puerto tiene sobre la mesa la solicitud de la empresa MSC para construir una nueva terminal de cruceros justo donde está prevista la ampliación. La petición todavía no ha sido admitida a trámite, pero ya levanta ampollas tanto en el Ayuntamiento de Barcelona, como entre las entidades vecinales, que rechazan de plano una nueva terminal de cruceros.

Antes de la reunión, la Federación de Asociaciones de Vecinos, la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible y Ecologistes en Acció se manifestaron en el World Trade Center contra una nueva terminal que aseguran que permitiría pasar de 2,3 millones de cruceristas a cinco y denunciaron el impacto que estos visitantes tienen sobre el espacio público o el comercio de proximidad de la ciudad. El puerto desmiente la cifra de cinco millones y asegura que en ningún caso se superarán los tres millones de cruceristas, porque la terminal que MSC solicita no es para cruceros en tránsito, sino como base de llegada y salida.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Ecología y Movilidad, Janet Sanz, rechazó de ayer la terminal de cruceros y pidió “que no se dé luz verde a la ampliación por la puerta de atrás, sin el visto bueno de la ciudad, cuyo pleno aprobó no hacer ningún movimiento hasta que no se evalúe el impacto” que tendría una nueva terminal. Sanz también criticó el sí del secretario de Movilidad de la Generalitat, Ricard Font. El ejecutivo catalán respondió que “la obra está prevista desde hace tiempo”, “es necesaria para la operatividad del puerto” y que “su uso tendrá que debatirse”.

Si el Puerto acaba admitiendo a trámite la solicitud de MSC, el proyecto, del que el Ayuntamiento alerta de que no ha visto la documentación, tendría un periodo de exposición pública para recibir alegaciones, antes de votarlo de nuevo en el consejo

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