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El independentismo toma las calles y la universidad

Estudiantes ocupan el edificio histórico de la Universidad de Barcelona

Las concentraciones y protestas en defensa del referéndum independentista suspendido por el Constitucional, y en contra de la detención de cargos públicos, se multiplicaron ayer en diferentes puntos de la capital catalana. Las acciones fueron milimétricamente organizadas por las entidades independentistas Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural y por colectivos de estudiantes. Durante las protestas se vivieron diferentes momentos de tensión sin que fuese necesario la intervención policial para restaurar el orden público.

Estudiantes ocupan la Universidad de Barcelona.

Dos centenares de personas pasaron la madrugada del viernes durmiendo en unas 50 de tiendas de campaña frente al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Los acampados fueron convocados por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, que el pasado jueves animaron a sus seguidores a realizar una “movilización permanente” frente al tribunal catalán hasta que todos los cargos públicos detenidos quedaran libres.

Las entidades cronificaron la protesta y consiguieron que siempre estuvieran presentes decenas de personas frente al TSJC gritando consignas a favor de la consulta independentista, en contra de la presencia de la Guardia Civil y la Policía Nacional y cargando, continuamente, contra los medios de comunicación de fuera de Cataluña. De hecho, uno de los gritos que más repetían los concentrados —casi todos estudiantes o jubilados— era “Prensa española, manipuladora”.

Tras mantener un pequeño contingente de manifestantes en las puertas de los juzgados, el grueso de los movilizados por las entidades independentistas —alrededor de 2.000 personas— se trasladaron a la puerta principal de la Ciudad de la Justicia en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), en la práctica pegado a la capital. Las entidades habían convocado la movilización sabiendo que en ese momento iban a declarar los cargos públicos que todavía seguían detenidos y que los activistas han convertido en una suerte de mártires de la causa. Junto a los manifestantes, en las puertas de los juzgados, esperaron la libertad de los detenidos la presidenta del Parlament, Carme Forcadell; el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras; el conseller de Exteriores, Raül Romeva; la de Trabajo, Dolors Bassa; y la de Gobernación, Meritxell Borràs, junto a otros líderes de formaciones independentistas.

El ambiente en la Ciudad de la Justicia y frente al TSJC era muy similar, pese a los kilómetros de distancia. Los concentrados en uno y otro lugar exigían la libertad de los detenidos, gritaban proclamas contra la Guardia Civil, amenazaban con votar el 1 de octubre y hacían suyos ripios propios de los movimientos antisistemas como “Las calles serán siempre nuestras”. Las dos concentraciones paralelas llevaban horas ondeando esteladas y entonando cánticos cuando más de 3.000 estudiantes se concentraron la plaza Universitat.

Los alumnos impulsores del acto reivindicaban poder votar en el referéndum convocado por Puigdemont. Entre los organizadores se encontraban sindicatos de estudiantes independentistas como la JERC (Juventudes de Esquerra Republicana), el SEPC (Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes) y sindicatos de profesores. También convocaba Arran, el movimiento juvenil vinculado a la CUP que protagonizó este verano diversos episodios violentos contra el turismo.
Los alumnos concentrados leyeron un manifiesto donde amenazaban al Estado español con que “se le acaba el tiempo”, y acto seguido incitaron a realizar una ocupación de la sede de la Universitat de Barcelona (UB) para protestar por la detención de los altos cargos de la Generalitat.

Las consignas eran idénticas a las de otras concentraciones: “Votaremos”, “Los catalanes hacen cosas” (imitando la misma frase aplicada a los españoles del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy) o “Las calles serán siempre nuestras”. Mientras voceaban las proclamas, los estudiantes ocuparon uno de los claustros del edificio más icónico de la UB. Tras instalarse, los organizadores del acto amenazaron con mantener el centro universitario ocupado hasta, “al menos”, el próximo martes. Después de una breve reunión con los portavoces estudiantiles, el jefe de gabinete de la Universidad, Ernest Ponts, aceptó que los manifestantes ocuparan el edificio histórico de la plaza Universitat, siempre y cuando fuera una protesta pacífica y se respetara el patrimonio y el espacio, según aseguraron fuentes de la UB.

Entre los estudiantes se coló algún cargo electo como el diputado de Catalunya Sí que es Pot Joan Josep Nuet. El miembro de la Mesa del Parlament apostaba ayer por “la huelga general para que no disminuya la tensión” hasta el próximo 1 de octubre. Una propuesta que también promovieron sindicatos minoritarios como CGT y la Intersindical Alternativa de Cataluña (IAC), pero que no contó con el respaldo de UGT y CC OO. Los universitarios, que recibieron la visita de líderes políticos de partidos independentistas, han programado charlas y actividades para todo el fin de semana.
A primera hora de la tarde el juez dejó en libertad a los seis cargos públicos que aún quedaban detenidos. Fueron recibidos entre aplausos por los manifestantes convocados frente a la Ciudad de la Justicia. Tras la salida, la ANC convocó un acto final frente al TSJC. Allí, el presidente de la entidad, Jordi Sànchez, dio por finalizada la concentración que se había prolongado desde el mediodía del jueves. Sànchez agradeció a las personas que se habían movilizado desde que se efectuaron las detenciones: “Os habéis ganado la posibilidad de disfrutar a fondo de la fiesta mayor de Barcelona”, La Mercè, que arrancó ayer.

Sànchez, junto con el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, emplazaron a todos a realizar mañana domingo a las 11 de la mañana una “pegada de carteles masiva en defensa de la democracia”.

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