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El curso arranca para 1,2 millones de niños con 19 centros en obras

Algunos proyectos de construcción llevan paralizados una década

Mañana arranca en la Comunidad de Madrid el curso escolar para 1,2 millones de alumnos (un 1,4% más que en 2016). Pero unos 6.000 niños de 19 centros, según cálculos de Comisiones Obreras, tienen sus escuelas en obras y han sido desplazados a otras o a barracones. La Comunidad respondió ayer al sindicato con una nota en la que reducía a 10 los colegios e institutos en construcción y aseguraba que el 70% de las obras estarán concluidas a tiempo.

Las obras del instituto de LasTablas en julio, ahora retomadas por otra constructora.
Las obras del instituto de LasTablas en julio, ahora retomadas por otra constructora.

Isabel Galvín, secretaria de Enseñaza de CC OO en Madrid, argumenta que la disparidad de cifras se explica porque el Gobierno de Cristina Cifuentes alude a las obras en los centros a los que se ha comprometido y no incluye “lo que se ha ido acumulando con los años, como en La Garena, de Alcalá, que llevan 10 años esperando”. Es decir: los planes que se arrastran desde anteriores legislaturas del PP.

Un portavoz de Educación precisa que la consejería “se ciñe a la planificación de este curso”, lo que no desmiente al sindicato. La Comunidad ha puesto en marcha 31 actuaciones, de las que siete son nuevos centros —cuatro colegios en Rivas-Vaciamadrid, Paracuellos del Jarama, Arroyomolinos y Valdebebas, y tres nuevos institutos en Las Tablas, Tres Cantos y Paracuellos del Jarama— y 24 son ampliaciones, para contar con 6.635 plazas públicas más. Además ha hecho reparaciones en 448 centros.

El consejero Rafael van Grieken aseguró ayer que este curso habrá 600 profesores más en plantilla, y un incremento de 117 millones de euros de presupuesto, del cual “gran parte se deriva a la educación pública”.

Las cifras de Van Grieken que no convencen a CC OO. El sindicato asegura que los interinos no han tomado aún posesión del puesto y que el 30% de los profesores de secundaria no tienen destino fijo. Además, considera que los recortes educativos han proseguido —la prueba, dice, es la poca inversión en la construcción o rehabilitación de centros públicos— mientras que la enseñanza privada no se ve afectada, sino que el dinero destinado a ella incluso crece. “La inversión en educación cayó en Madrid un 9,6% desde 2009 a 2017, pese a que el PIB regional creció en el mismo periodo un 9%”, señaló ayer el secretario general de CC OO de Madrid, Jaime Cedrún, en rueda de prensa. “Se invierte un 15% por debajo de la media nacional”, lamentó.

En 2013, la Comunidad anunció orgullosa que en el primer cuatrimestre de 2014 no quedaría ningún barracón en la región. Pero lo cierto es que estos han vuelto a dos centros. En uno, situado en Las Rozas, ha habido un incumplimiento de la constructora, según el portavoz de Educación, y en otro, ubicado en Valdemoro, el Ayuntamiento ha cedido los terrenos, pero estos están judicializados dentro del caso Púnica. “Es la solución [los barracones] que han preferido las familias, en lugar de un traslado a otro centro. Se trata de aulas temporales que disponen de todas las garantías”, señala la consejería en su nota.

Unos 1.000 niños, según CC OO, tendrán que desplazarse cada día a otro centro, en su mayoría concertado, mientras duren las obras de su escuela. Sin embargo, la consejería reduce la cifra a 530 y recuerda que, pese a estudiar en otro espacio, el centro mantiene su equipo directivo y su proyecto educativo.

Entre los alumnos afectados por traslados están los chicos del instituto de Las Tablas, que se alojarán en el colegio Estudiantes. La constructora, que argumentó falta de fondos, ha cedido la obra a otra empresa y la consejería asegura que los trabajos van a buen ritmo. Sin embargo, en julio apenas había cimientos.

Las Tablas (35.000 habitantes, los mismos que Aranda de Duero) lleva 12 años esperando su primer instituto. Y su caso no es aislado. La capital y la periferia construyeron nuevos barrios sin levantar antes los servicios. El estallido de la crisis dejó urbanizaciones enteras llenas de niños —son parejas jóvenes quienes habitan los PAUS— sin colegios, ambulatorios o un mercado.