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Carmena creará microbarrios para familias sin hogar en la zona norte de Madrid

El primero se levantará en una parcela pública entre los barrios de Canillejas y San Blas

El Ayuntamiento de la capital, gobernado por Manuela Carmena, levantará pequeños barrios de viviendas prefabricadas para familias sin hogar en parcelas municipales de los distritos del norte de la ciudad. La medida, impulsada por la primera teniente de alcalde, Marta Higueras, pretende acabar con la carencia de pisos sociales que sufre el municipio. El Consistorio cuenta en la actualidad con un parque de sólo 300 casas sociales, insuficiente para las 17.000 familias que necesitan una vivienda. De ellas, 4.500 requieren “asistencia prioritaria”.

Lidia y Santi, un matrimonio con tres hijos acampado ante la Junta Municipal de Carabanchel para reclamar un hogar.
Lidia y Santi, un matrimonio con tres hijos acampado ante la Junta Municipal de Carabanchel para reclamar un hogar.

Lo habitual en los últimos gobiernos populares del Ayuntamiento de Madrid para cobijar a las familias necesitadas era derribar poblados chabolistas y construir casas sociales sobre ellos, o levantarlas en descampados del extrarradio de la capital. La mayoría, en la zona sur. La primera teniente de alcalde, Marta Higueras, anuncia por primera vez a EL PAÍS un plan que puede cambiar la fisonomía de algunos de los principales barrios de la zona norte.

Mañana sale a la luz el concurso para levantar el primero de una serie de microbarrios que poblarán parte de los grandes (y lujosos, por su elevado coste) solares municipales ubicados entre urbanizaciones, algunas acomodadas, de los grandes distritos del norte de la capital.

El primer microbarrio se levantará en una parcela pública de 3.500 metros cuadrados situada entre los barrios de Canillejas y San Blas, al noreste de la ciudad. Y contendrá los primeros 70 prefabricados que proyecta instalar el Ayuntamiento en esa zona. Estarán listos (y ocupados por familias desprotegidas) el próximo mes de abril. Será una especie de microbarrio, con viviendas de entre una y tres habitaciones, y edificios de tres alturas. Los locales de la planta baja serán casas adaptadas para discapacitados, y albergarán también una oficina para la asistenta social y locales destinados al ocio y al recreo de los vecinos.

Es la primera vez que Higueras habla sobre este macroproyecto. Es consciente de que la medida puede tener contestación en algunas zonas, pero apela a “la solidaridad” de los madrileños, con independencia de la zona en que vivan, para afrontar el grave problema que espera el próximo enero al Ayuntamiento de Madrid. En esa fecha, el Consistorio se quedará “con cero casas” para adjudicar a familias desprotegidas, sin techo, casi todas con niños, señaló Higueras a este periódico el pasado lunes, en calidad de alcaldesa en funciones. Y la víspera de marcharse en coche con su amiga Manuela Carmena, las dos solas, conduciendo Higueras, a una playa alejada de los focos. “Sé la que me espera...”, sonríe la teniente de alcalde. “Estará todo el camino diciendo: tenemos que hacer no sé qué, no olvides lo de…”.

Modelo de casas prefabricadas que inspira el proyecto municipal.
Modelo de casas prefabricadas que inspira el proyecto municipal.

Zonas ajardinadas

Según Higueras, 17.000 familias forman en este momento la lista de espera para viviendas sociales del Ayuntamiento de Madrid. Higueras, concejal de Derechos Sociales, Equidad y Empleo del Ayuntamiento, y la jefa de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS), es la ideóloga de los nuevos microbarrios de Madrid. Tras el de San Blas, llegarán más en Hortaleza, Chamartín, Moncloa... Allí donde el Consistorio tenga extensos solares que permitan enclavarlos y cumplir el fin social, habrá uno. No quiere hacer guetos: la mitad del espacio que ocupe el microbarrio será zona ajardinada con espacio para juegos infantiles, avanza. En la otra mitad se instalaran las casas prefabricadas.

La concejal Marta Higueras.
La concejal Marta Higueras.

Higueras esgrime en favor de su proyecto los siguientes datos: “En este momento, tenemos en Madrid 17.000 familias en lista de espera para acceder a una vivienda protegida. Casi 8.000 de ellas se hallan en una situación de emergencia, y 4.500 requieren asistencia prioritaria. Y la EMVS se quedará con cero casas en enero. Y no hay un plan B”.

“Cada día se producen en la capital tres o cuatro desahucios de personas que se quedan en la calle”, declara. “¿Qué hacemos con esas 4.500 familias que requieren asistencia prioritaria?”. Higueras lanza otro dato: “En este momento, por ejemplo, tenemos a un matrimonio con tres hijos acampado frente a la Junta Municipal de Carabanchel, pidiendo una vivienda social. Las últimas viviendas de la EMVS adjudicadas recayeron en familias que tenían un mínimo de 79 puntos dentro del baremo de requisitos para acceder a ellas. Pues resulta que la familia acampada en Carabanchel solo reúne 59 puntos y que, de las 4.500 que necesitan asistencia prioritaria con urgencia, 4.100 tienen más puntuación que esa familia”.

“¿Qué hacemos?”, se pregunta Higueras. “¿Le adjudicamos una, saltándonos a esas 4.100 familias que están delante?”. La teniente de alcalde aún no sabe si las casas serán de madera o de otros materiales: este mismo viernes saldrán los pliegos del primer concurso de Canillejas. El dinero está librado: seis millones.

A la espera de 4.000 viviendas municipales

La primera teniente de alcalde, Marta Higueras, afirma que el Ayuntamiento ha intentado comprar casas en los últimos meses para alojar a los necesitados. Pero esa solución ha fracasado, porque el mercado inmobiliario está contenido, ante el convencimiento de una pronta subida de los precios. El Consistorio tiene previsto construir 4.000 casas hasta 2019 —ya están en obras 1.200—, y el resto en los próximos años.

“¿Qué hacemos mientras tanto con esas 4.500 familias, muchas con hijos? El problema es muy grave”, señala la edil para justificar lo que ella denomina “viviendas de construcción efímera”. Quiere que haya rotación entre las familias que las ocupen mientras se les busca una solución definitiva. Serán provisionales. Al ser prefabricadas, una vez concluida la necesidad, se eliminarán y la parcela volverá a su estado anterior.

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