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Colau no tomará ninguna medida contra la turismofobia

La oposición critica a la alcaldesa por haber fomentado el odio a los visitantes con sus políticas

El equipo de gobierno de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona no tomará ningún tipo de medida para evitar brotes turismofóbicos como el que tuvo lugar el pasado 27 de julio cuando cuatro encapuchados atacaron un autobús turístico. Barcelona en Comú, el partido de la alcaldesa, no aportó ayer ninguna solución en la comisión extraordinaria para abordar políticamente el asalto al autobús y otros sabotajes promovidos por grupos de la izquierda independentista.

Agustí Colom en una de sus intervenciones en la comisión.
Agustí Colom en una de sus intervenciones en la comisión.

Las protagonistas de la comisión fueron las grandes ausentes: las tres concejalas de la CUP. La formación antisistema nunca ha escondido su proximidad a las entidades que se han autoinculpado de los diferentes ataques. Horas antes de que la sesión comenzara, los anticapitalistas anunciaron que no acudiría a la reunión. La CUP, en un comunicado, calificó la sesión de “teatro oportunista”. Además, el escrito sirvió para justificar su ausencia: “No será [el de la comisión] un debate que vaya a la raíz de los modelos turísticos que defienden los diferentes partidos políticos, ni los diferentes agentes sociales de la ciudad, sino que será, sobre todo, un debate criminalizador de las acciones de autodefensa que los barrios de la ciudad están llevando a cabo”.

La otra gran ausencia de la reunión fue la de la propia alcaldesa Ada Colau. En su lugar, el concejal de Turismo, Agustí Colom, fue el encargado de dar explicaciones. Colom realizó un análisis del ataque al autobús y defendió la actuación del Ayuntamiento, recopilando información y presentándola ante la Guardia Urbana y los Mossos. Colom justificó que Colau, de vacaciones estos días, había estado en todo momento pendiente de la crisis y en continuo intercambio de impresiones con los responsables del Consistorio. “Fue un ataque inadmisible y sin precedentes que no pude volverse a producir en Barcelona”, concluyó Colom.

La alcaldesa pide a Cifuentes que no distorsione

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, pidió ayer a la presidenta regional madrileña, Cristina Cifuentes, que “no utilice un caso aislado para distorsionar la imagen de Barcelona”, en alusión a los ataques que miembros del colectivo Arran han efectuado contra intereses turísticos.

La presidenta del PP de Madrid reclamó a Colau que sea “contundente” en el rechazo a la violencia contra el turismo. En un mensaje en su cuenta de Twitter, Colau contestó a estas declaraciones aseverando: “Contundencia toda, @ccifuentes, pero no alarmismo ni difamación: no utilice caso aislado para distorsionar la imagen de BCN”.

Raimond Blasi, del PDeCAT, criticó la ausencia de Colau durante la crisis: “El gobierno de la ciudad es lento y opaco. Han abandonado y dejado solo al conductor que interpuso la denuncia al día siguiente. Este gobierno está de vacaciones permanentes”. Además, culpabilizó a Colau y su equipo de estar dañando “sectores estratégicos como el turístico”. El líder municipal del PP, Alberto Fernández Díaz, exigió que el Ayuntamiento denuncie a “los satélites de la CUP, Arran y Endavant, que han creado una auténtica turismoborroka”, concluyó.

La portavoz de Ciudadanos, Carina Mejías, fue mucho más dura. Dirigiéndose a los miembros del equipo de gobierno les atacó: “La CUP les ha dejado solos pero da igual porque aquí están Jaume Asens (cuarto teniente de alcalde de Barcelona), Gala Pin (concejal de Ciutat Vella) y Eloi Badía (concejal de presidencia), los tres de Barcelona en Comú, que es como si estuviera la mismísima CUP”.

Mejías criticó la pasividad del Consistorio para investigar los hechos y aseguró que son las políticas y “la pasividad” de Colau las que “están alimentando la criminalización del turismo”. Por su parte, el líder de ERC, Alfred Bosch, exigió a la CUP dar la cara y “hacerse mayores”.