Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un Born combativo

El antiguo mercado repasa en 57 fotos su vida entre los movidos años 1971 y 2001

Fiesta 'okupa' en el Born, en 1997.
Fiesta 'okupa' en el Born, en 1997.

Enric Pinsach, que trabajó casi 20 años en el Born, entre 1952 y 1971, recita todos los nombres de las tiendas o propietarios de las 195 paradas que conformaron el mercado hasta su disolución aquel año. Lo hace en un vídeo de la exposición Born. Memorias de un mercado (hasta el 26 de noviembre) en el propio equipamiento. De centro de abastos, el recuerdo popular sobre el antiguo mercado salta a recinto de las esencias de la zona cero del catalanismo político, con los restos del antiguo barrio bombardeados en 1714 por las tropas de Felipe V, descubiertos en 2001 y que frenaron el proyecto para la futura ubicación de la Biblioteca Provincial de Barcelona. Pero en medio quedan 30 años de vida del Born sobre los que ha caído cierta amnesia ciudadana, justo años cívicos trepidantes, entre mítines, conciertos, ferias… en consonancia con las agitadas décadas del tardofranquismo y las primeras de democracia. Ese lapso de tiempo tan intenso como esperanzador e incierto es el que, a partir de 57 imágenes de 20 fotoperiodistas, recupera la muestra temporal El Born reivindicat (1971-2001), que el propio Centre de Cultura i Memòria exhibe hasta el 26 de noviembre.

La pequeña muestra no deja de ser un spin off de Born. Memorias de un mercado, para la que empezaron a salir algunas imágenes de ese periodo. “Queremos el Born ahora”, reza una pancarta de unos manifestantes que el fotógrafo Brangulí captó en junio de 1975 —propuesta valiente y exigente cuando faltan cinco meses aún para la muerte de Franco— al lado del icónico edificio que Josep Fontseré concibió en 1871 a pesar de no estar en las bases del concurso.

Rodi el món i que ens tornin el Born”, insistía una pintada de 1976, no muy alejada en lo sociológico y en el espíritu de lo que traducía un popular partido de fútbol-sala de enero de ese mismo año en el mercado como si de un polideportivo se tratara, o una gran pancarta que en la puerta principal reclamaba el Born como “Ateneo Popular del Barrio”, todo ya en unos tiempos que verían nacer en tres meses Apple Computer.

Con toda la intención, en noviembre de 1976, al año justo de la muerte del dictador, se representaba un Don Juan Tenorio (ahí está el polifacético Oriol Tranvía en uno de los papeles, o diversos autores aupados a la cúpula del edificio con una grúa) en el contexto de unas jornadas reivindicativas tanto en lo social como en lo profesional, éstas a partir de la Asamblea de Trabajadores del Espectáculo, con unos combativos y jóvenes Juanjo Puigcorbé, Assumpta Serna o Sílvia Munt.

Así como la aprobación de la Constitución Española en 1978 pretendía rehabilitar la democracia en España, los vecinos pedían también una remodelación física de un edificio cuyo estado de abandono era tal que sirvió de decrépito decorado natural para el rodaje, ese 1978, del filme Alícia a l’Espanya de les Meravelles. El acierto de los comisarios de la muestra, los fotógrafos Robert Ramos y Pere Virgili, junto a los historiadores Joel Colomer y Miquel Àngel Fumanal, permite ver en la línea cronológica las maravillas de ese país: la Ley de Amnistía o el restablecimiento de la Generalitat.

Cuatro años de obra, hasta 1982, permitió que el Born pudiera acoger ya grandes eventos, así en lo cultural, con exposiciones de gran formato como la seminal Cataluña, la fábrica de España (1985) o un Planeta Sport (1989) que reflejaba ya la Barcelona preolímpica, como en lo político, a rebufo de las elecciones de 1982, como muestra un enérgico Fraga o un Gato Pérez en una fiesta del PSC. Las dimensiones del Born eran el lugar ideal, en 1983, para las no menos espectaculares piezas del escultor Andreu Alfaro, que coincidían en el tiempo con la primera fecundación in vitro en España llevada a cabo por el Instituto Dexeus.

La batidora de la historia y del paso del tiempo da para dobles lecturas, mezclando a Montserrat Caballé cantando en la celebración del 10º aniversario de la victoria de CiU (mayo 1990) con imágenes de un desfile de modas del Saló Gaudí (septiembre 1990) o con alguna de las siete ediciones consecutivas de la Feria del Disco que desde 1985 organizaba ahí el carismático Jordi Tardà. O hasta para escenas premonitorias de rabiosa actualidad, como una fiesta okupa con un Lluís Llach cantando solidario (marzo 1997), como un aviso justo un año antes de que el Congreso aprobara una nueva (y muy liberalizadora) Ley del Suelo.

El cartel de la muestra es la foto en blanco y negro de un hombre barriendo en un mercado desierto. Bella antítesis de su objetivo: la memoria de los años de un Born combativo.