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Airbnb: “El Ayuntamiento prefiere el conflicto ante el acuerdo”

La plataforma de pisos compartidos defiende que ha generado una actividad económica de más de 1.000 millones de euros en 2016

Protesta de vecinos contra los pisos turísticos ilegales.
Protesta de vecinos contra los pisos turísticos ilegales.

Airbnb, la plataforma digital para compartir y alquilar pisos turísticos que opera en cerca de 33.000 ciudades, asegura haber encontrado en el Ayuntamiento de Barcelona un interlocutor que "está más cómodo en el conflicto que en el acuerdo". Ayer mismo, el consistorio barcelonés consiguió un pacto con las distintas plataformas vacacionales para que no anuncien apartamentos turísticos sin licencia. De este pacto quedó excluido Airbnb, ya que sigue operando con anuncios de pisos ilegales. El director de la compañía para España y Portugal, Arnaldo Muñoz, en la presentación del informe anual sobre el impacto de la empresa, ha defendido este martes su "proactividad" en la negociación y la actividad económica que deja la firma en Barcelona: en 2016 fue de más de 1.000 millones.

"En nuestro ADN está el llegar a acuerdos y el compromiso para luchar contra las malas prácticas", ha afirmado Muñoz. Sin embargo, desde febrero la plataforma se ha reunido con el consistorio cuatro veces y el pacto no ha llegado. "Como base para el acuerdo necesitamos que la administración reconozca la figura de los home sharer, los particulares que alquilan habitaciones de la residencia donde viven: son la esencia de nuestra empresa y tenemos que defenderlos", ha argumentado Muñoz.

Airbnb tiene cerca de 20.000 anuncios publicados de pisos y habitaciones en Barcelona. El 80% de estos anuncios, según el informe, corresponde a particulares que tienen un solo anuncio, y el 20% restante lo publican profesionales y empresas que se lucran con los pisos turísticos. La plataforma digital pide "más regulación y más clara para luchar contra los pisos ilegales", y los directivos argumentan que no pueden vetar los anuncios de pisos turísticos sin licencia. "No podemos hacer de policía, esa tarea es responsabilidad de las instituciones", ha explicado el director para España y Portugal.

El Ayuntamiento de Barcelona ha sancionado en dos ocasiones a la empresa por albergar en su portal anuncios de pisos ilegales. Airbnb denuncia una falta de regulación detallada sobre la economía colaborativa en el turismo, que la Generalitat quiere aclarar en un decreto sobre el sector el próximo octubre. Esto hace que la casuística sea muy grande, y al consistorio le preocupan dos tipos de malas prácticas que actualmente se pueden encontrar en Airbnb: los pisos enteros que anuncian profesionales y empresas sin la licencia correspondiente, y los particulares que actúan como profesionales y alquilan varias habitaciones muchos días al año.

Para luchar contra este fenómeno, la plataforma asegura que ha dado pasos "unilaterales y proactivos". Uno de ellos es obligar a los usuarios, en el distrito de Ciutat Vella, a publicar solo un anuncio, y si un anunciante quiere publicar más, entonces tiene que registrarse como empresa. Con este sistema ya han retirado de la página 1.000 pisos fraudulentos. La empresa también propone poner un tope de días en los que un particular puede alquilar una habitación o el piso entero: si sobrepasa el límite, se convertiría en un profesional.

Perfil del 'anfitrión' de Airbnb

El anunciante típico de habitaciones y pisos en Airbnb, llamado anfitrión, tiene de media, según el informe, 38 años de edad. Es una mujer en un 52% de casos, y en un 21% comparte el hogar para evitar ejecuciones hipotecarias o desahucios. Además, el 67% de los anfitriones alquila su vivienda habitual. 

Por su parte, el perfil del huésped medio de Airbnb viene de vacaciones (en un 90% de los casos) y viene acompañada por una o dos personas. El 19% de los huéspedes son franceses y el 16% son norteamericanos. 

El informe detalla que la actividad de compartir una habitación por Airbnb genera, de media, unas ganancias de 5.500 euros al año a un anfitrión de Barcelona. La mediana de noches reservadas por anuncio es de 92 días en Ciutat Vella, mientras que las noches reservadas en hoteles son 300. Además, Airbnb asegura que su actividad no representa ninguna amenaza para el alquiler de larga duración de Barcelona: solo un 2,5% de las casas enteras que se anuncian en Ciutat Vella generan más ingresos que el alquiler de larga duración.