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El padre de Nadia reformó su tienda de vinos con fondos para la niña

El juez subraya que "cada vez hay más indicios" de estafa en el caso de la niña enferma

La madre de Nadia habla por teléfono en el juzgado de la Seu d'Urgell.
La madre de Nadia habla por teléfono en el juzgado de la Seu d'Urgell.

El padre de Nadia Nerea, la niña afectada por una enfermedad genética rara, reformó su tienda de vinos en Organyà (Lleida) con cargo a la asociación creada para ayudar a la menor. Así lo explica el juez del caso Nadia en un auto que revela nuevos detalles de la presunta estafa cometida por Fernando Blanco Marga Garau. "Cada vez son más los indicios que apuntan a la participación de los padres en la estafa", remacha el juez.

Los nuevos detalles los ha aportado un albañil. José P. "realizó una serie de obras" en la tienda de vinos que el padre poseía en la localidad de Organyà. En su declaración como testigo ante el juez, el hombre explicó que, para pagarle los trabajos, Blanco "le exigió que la factura figurara a nombre de la Asociación Nadia Nerea para la tricotiodistrofia y enfermedades raras de Baleares. Esa es la entidad que los padres crearon para vehicular las donaciones a la niña y que, según el juez, sirvieron en realidad para su propio lucro. El albañil aportó incluso una copia de la factura.

En su declaración como investigado, el padre afirmó que tiene unos ingresos anuales cercanos a los 30.000 euros y que éstos proceden de sus charlas "motivacionales" y de la tienda de vinos. El juez, sin embargo, pone en duda esa versión. El establecimiento —que permanece cerrado desde que los Mossos detuvieron a Blanco— "carece de contabilidad" y que no paga impuestos. Y el padre de Nadia, que sigue en prisión provisional por riesgo de fuga, no ha aportado ningún documento que acredite los ingresos. "Bastaría que indicara", señala el juez, "a quién compraba el vino que después vendía, dato que tampoco pudo aportar". Vecinos y amigos de la familia en Organyà explicaron a EL PAÍS que la tienda permanecía vacía y cerrada la mayor parte del tiempo.

"Aunque existieran esos ingresos", razona el magistrado, "no son suficientes para mantener el nivel de vida que llevaban Blanco y Garau, que pagaban 10.000 euros anuales de alquiler en una casa con jardín en un remoto pueblo del Pirineo de Lleida (Fígols) y compraron un vehículo por otros 25.000 euros". Ese dinero procede, según ha acreditado la investigación, de los fondos recaudados para ayudar a la niña. Desde 2008, los padres de Nadia han reunido 900.000 euros, pero no han aportado casi nada de esa cantidad a tratamientos médicos para la menor de 11 años.

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