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Los vecinos de La Barceloneta marchan contra los excesos del turismo

Tres centenares de vecinos se manifiestan contra los pisos turísticos

Más de 300 vecinos de la Barceloneta han vuelto a tomar este sábado las calles del barrio para exigir el fin de los pisos turísticos y de la especulación inmobiliaria que sufre el barrio, a su juicio, por la presencia de turistas. Durante la manifestación, algunos vecinos han protagonizado momentos de tensión contra algunos restauradores que estaban realizando una sesión musical al aire libre.

La plataforma la Barceloneta no se vende se ha manifestado como lo hicieron, por primera vez, en agosto de 2014 cuando los vecinos gritaron contra los excesos del turismo. Uno de los elementos que caracterizaron aquellas primera protestas, y las siguientes, fue el típico cañón con el que durante años han protestado los vecinos. Esta vez, la entidad que custodia el simbólico cañón no ha querido cederlo a la protesta. El motivo de la no cesión, según vecinos presentes en la manifestación, es que algunos comerciantes y vecinos consideran la presencia de manteros un grave problema. Algo que otras entidades consideran un problema social y prefieren centrar la atención reivindicativa vecinal en la lucha contra la especulación y los excesos del turismo.

Pese a que la manifestación no era contra los manteros, esta tarde no había ninguno de los centenares de ambulantes vendiendo sus productos en el paseo de Joan de Borbó. Fuentes cercanas a los vendedores han asegurado que el viernes realizaron una asamblea y decidieron no ser obstáculo para que los vecinos denunciaran los abusos turísticos.

“Los esfuerzos del Ayuntamiento no están dando resultado, queremos que también se denuncie al turista que se aloja en pisos turísticos sin licencia”, ha remarcado May Casas de la Barceloneta No Se Vende. La protesta ha comenzado, poco antes de las 18.00, junto al mercado de la Barceloneta. Tras explicar toda la problemática y la ausencia del simbólico cañón, los convocantes han asegurado que la platafoma es totalmente apolítica. A pesar de ello, entre los marchantes se encontraba el líder de ERC en el Ayuntamiento Alfred Bosch.

“El turismo que viene aquí es de gente borracha, vómitos y sexo en plena calle”, ha criticado un vecino megáfono en mano. Acto seguido alguno de los manifestantes han gritado contra Ada Colau y contra la que fuese una de las activistas vecinales del barrio y ahora concejal Gala Pin. “En vez de contratar a tantos agentes cívicos que pongan guardias urbanos y hagan cumplir las ordenanzas”, ha asegurado otra vecina. Tras el grito “Nos han quitado el puerto, nos han quitado la playa y ahora quieren nuestras casas”, ha comenzado una manifestación encabezada por una pancarta que rezaba Por la abolición de los pisos turístico.

Ha habido diferentes momentos de tensión sobre todo con los encargados de la terraza de un restaurante de la plaza de Pau Vila. Algunos manifestantes han llamado la atención a turistas por caminar sin camiseta por la vía pública pero los ánimos se han crispado cuando en una terraza un dj animaba con música en directo a la clientela. Varios manifestantes se han encarado a los encargados del restaurante que también se han enfrentado a los vecinos. Diversos agentes de la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra han tenido que intervenir y el dj ha tenido que guardar los aparatos de música.

Los manifestantes también han criticado la recién instalada comisaría mixta de Guardia Urbana y Mossos d’Esquadra. “La comisaría es un vestuario de agentes y un punto de información turística”, han señalado en la lectura de un manifiesto criticando que las administraciones trabajan de espaldas a los vecinos. Es tal el desprecio hacia la nueva instalación policial que incluso uno de los disparos del cañón sustituto se ha apuntado hacia la dependencia policial. “Este va dedicado al cuartelillo”, ha ironizado el que hacía las funciones de francotirador.

La marcha ha acabado en el mismo punto que ha empezado, la plaza del mercado de la Barceloneta. Una plaza que todos los vecinos conocen como Repla pero que en realidad está bautizada como plaza del Poeta Boscà. Allí han vuelto al lenguaje apocalíptico y han asegurado que uno de los próximos fantasmas es la instalación del museo Hermitage en el 2019 junto al hotel Vela. La plataforma ha asegurado que esta instalación traerá 700.000 turistas más al año. “Todo al lado del museo va a ser peor que la Villa Olimpica, acabarán echándonos del barrio”, han concluido. La plataforma ha amenazado con realizar más protestas durante el verano.