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DONOSTI CUP

La energía que produce el fútbol

Dos equipos de India y uno de Etiopía acentúan la versión solidaria de la Donosti Cup

Un jugador del Gamesa DreamFooters le ata las botas a su portero.
Un jugador del Gamesa DreamFooters le ata las botas a su portero.

¿Qué sería de Arshid sin el fútbol? Probablemente, este niño de 12 años sería un superviviente indio en medio de la selva, rodeado de tigres y elefantes, sin una casa estable o con un hogar al albur de las lluvias torrenciales que lo arrasan todo en su país. Arshid lleva el 7 en la camiseta y es el capitán del equipo Gamesa DreamFooters, una selección de 15 futbolistas que juega una liga de 30 equipos en India y estos días participa en la Donosti Cup, uno de los más prestigiosos torneos de fútbol para menores de cuantos se celebran en Europa. Los futbolistas soñadores acabaron este lunes pasado fundidos en abrazos con sus rivales del Real Unión de Irún después de perder por goleada (14-1). Pero Arshid y sus compañeros de equipo "se olvidaron de la derrota enseguida y han ganado en valores" con ese gesto de amistad y solidaridad, asegura Ramesh Kymal, director general de Gamesa en India y uno de los responsables del grupo de futbolistas.

La cara amable de la Donosti Cup, el campeonato que este año cumple sus bodas de plata, la componen esta edición el Gamesa DreamFooters y las chicas de Yuwa-India y Wukro (Etiopía). El fútbol y la solidaridad son caras de una misma moneda desde que se puso en marcha el programa de invitaciones a equipos que encierran una misión humanitaria.

Los niños de India no se habían subido jamás a un avión, quedaron boquiabiertos cuando entraron en un túnel iluminado o con el aire acondicionado del autobús, y daban botes de alegría cuando conocieron el Santiago Bernabéu, el campo donde juegan sus ídolos Messi, Cristiano Ronaldo e Iniesta. En su país están habituados a las penurias: allí no tienen botas de fútbol, ni espinilleras... Estrenan equipaje en la Donosti Cup, todo un lujo para unos futbolistas que viven en suburbios o en slums (como las favelas brasileñas). "Para ellos es como mirar al futuro y comprobar cómo va a ser la India dentro de 50 años", explica Kymal.

Arshid, primero por la izquierda en primer plano, junto al resto de componentes del Gamesa DreamFooters.
Arshid, primero por la izquierda en primer plano, junto al resto de componentes del Gamesa DreamFooters.

Un proyecto liderado por la compañía Gamesa, uno de los principales fabricantes de aerogeneradores del mundo, pretende "estimular el futuro de los niños más necesitados" de India, donde la firma presidida por el donostiarra Ignacio Martín tiene varias plantas de producción. "El choque cultural para los niños es muy grande, pero el fútbol es el mejor generador de energía", afirma Kymal.

No importa el resultado de los partidos. Este martes, los jugadores indios han visitado las instalaciones de la Real Sociedad en Zubieta, donde han realizado un entrenamiento dirigido por monitores del club txuriurdin. "Sobre todo quieren aprender. Son unos enamorados del fútbol. Cuando se levanta no piensan en otra cosa que en jugar con el balón", subraya uno de los técnicos del equipo. En India participan en una liga con 30 equipos (unos 300 participantes en total) que lleva celebrándose dos años. De entre todos los jugadores se ha realizado una selección de los 15 mejores para que tomen parte en el torneo de San Sebastián: "Han estado tres meses concentrados, conociéndose, aprendiendo inglés y practicando fútbol".

Otro caso parecido es el de las chicas de Yuwa India, aunque estas ya jugaron la Donosti Cup hace tres años. Fue "uno de los equipos que más huella ha dejado en la historia del torneo", aseguran los organizadores. Yuwa se formó con la finalidad de educar a las niñas de Jharkhand y mejorar su calidad de vida. Lo creó Franz Gastler, un jóven americano que fue a india a realizar una tesis doctoral y decidió quedarse para ayudar a las niñas de esta región que se veían obligadas a casarse a los 13 o 14 años.

Las chicas de Yuwa juegan una Liga con más de 300 jugadoras y son un ejemplo para el resto de jóvenes y mujeres porque a través del fútbol están consiguiendo sacar a muchas niñas del aislamiento, la trata humana, el analfabetismo y el matrimonio infantil. Las que juegan estos días la Donosti Cup han sido seleccionadas por sus compañeras por un ránking de valores de liderazgo y por sus habilidades futbolísticas. Su próximo objetivo es poder crear un campus educativo deportivo para todas las participantes. Este lunes perdieron 6-0 contra el Añorga, pero eso es otra historia.

Desde Etiopía se estrena el equipo Wukro, compuesto por chicas de 13 a 15 años que conviven en la misión religiosa que dirige en esta localidad africana el padre Ángel Olaran, medalla de Oro de la Diputación de Gipuzkoa por la labor humanitaria que desempeña desde hace 10 años a través de la escuela de St Mary’s. En San Sebastián han visto por primera vez el mar, y estos días disfrutarán del Aquarium, el parque de atracciones de Igeldo, como el resto de invitados por el torneo.

Wukro, Yuwa y Gamesa DreamFooters comparten experiencias en San Sebastián con otros 8.500 jugadores de 532 equipos que representan a 25 países.

Las jugadores de Wukro (Etiopía) participan en el desfile inaugural de la Donostia Cup 2016. ampliar foto
Las jugadores de Wukro (Etiopía) participan en el desfile inaugural de la Donostia Cup 2016.

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