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Puigdemont cambiará el plan soberanista heredado de Mas

"Si la prioridad de la CUP fuese la independencia, ahora tendríamos presupuestos", denuncia el presidente catalán

El presidente catalan, Carles Puigdemont interviene en el pleno tras el veto a los presupuestos.

El Gobierno catalán intentará captar a la CUP para salvar la cuestión de confianza a la que se someterá tras el verano su presidente, Carles Puigdemont, después de que el miércoles se viera forzado a retirar el proyecto de Presupuestos. Pero aún así, el Ejecutivo prevé redefinir su hoja de ruta independentista, heredada de Artur Mas, para intentar recabar apoyos de otras formaciones. Puigdemont espera que los resultados electorales del 26-J permitan visualizar una propuesta llegada desde Madrid, aunque ayer dejó claro que su objetivo sigue siendo la independencia. Durante la sesión de control, Puigdemont negó, a preguntas del socialista Miquel Iceta, que pretenda ganar tiempo al fijar la cuestión de confianza después del 11-S.

Puigdemont considera que el debate que se abrirá con la cuestión de confianza, motivada por el fracaso para tramitar sus Presupuestos, es un buen punto de partida para modificar la hoja de ruta e interpelar a otros grupos políticos sobre si prefieren “la regresión a un autonomismo tronado que no lleva a ningún sitio o se suman a un proyecto de innovación y progreso para Cataluña”. Si eso lo dijo en una entrevista en Catalunya Ràdio, poco después reiteró en el Parlament que tiene cierta esperanza de que llegue alguna propuesta de consulta pactada desde el Gobierno del Estado tras la campaña electoral que se inició la pasada madrugada.

Se refería a la apuesta de Unidos Podemos de convocar el referéndum si llega a Moncloa, una de sus propuestas estrella en la pasada campaña electoral y un compromiso adquirido por Pablo Iglesias. “Cuando un grupo político propone un referéndum se le tiene que dar confianza” afirmó, remarcando que el intento de una vía negociada con el Estado será “innegociable e irrenunciable”. Con ese planteamiento respondía precisamente a la CUP, que reiteró en la cámara que la independencia de Cataluña se puede plantear desde “la unilateralidad” porque, en su opinión, existe una mayoría social suficiente para no tener que esperar propuestas de fuera de Cataluña.

El replanteamiento que ofrece Puigdemont fue celebrado por el líder del PSC, Miquel Iceta, quien reclamó “un cambio de rumbo”. “Le pido que la afronte [la cuestión de confianza] con apertura de miras y mirando al conjunto del país y no solo a la mitad”, le dijo el socialista, quien le afeó que Junts pel Sí no quisiera negociar los Presupuestos con otra fuerza que no fuera la CUP.

Las claves de la cuestión de confianza

Carles Puigdemont confirmó ayer que la cuestión de confianza que decidirá si sigue siendo presidente se debatirá en el Parlament después de la Diada.

La cuestión de confianza tiene que presentarse al menos 24 horas antes de su debate en la cámara.

Para salir victorioso de este trámite parlamentario el presidente de la Generalitat debe lograr la mayoría simple de los votos emitidos, esto sigifica más votos a favor que en contra.

Esto implica que los 62 diputados de Junts pel Sí no bastarán a Puigdemont, ya que PSC, PP, Catalunya sí que es Pot y Ciudadanos suman 63. Le faltarán al menos otros dos, que pueden ser de la CUP.

La formación anticapitalista hizo ayer una llamada a “reconstruir los puentes desde hoy mismo” con el Gobierno, un día después de que Puigdemont diera por cerrado el acuerdo de legislatura por el bloqueo presupuestario. El hecho de que la encargada de dirigir esas palabras fuera Mireia Boya, una de las diputadas más moderadas de la formación, da muestras del deseo del partido asambleario de reconducir la alianza pese a las diferencias internas. Puigdemont aceptó la invitación pero, dolido, recordó que la mejor manera de tender puentes es no dinamitándolos. Más escéptico fue aun el expresidente Artur Mas que auguró que es “posible” que la CUP deje en septiembre caer al Gobierno.

Puigdemont negó, a preguntas del socialista Miquel Iceta, que pretenda ganar tiempo al fijarla en septiembre. El popular Xavier García Albiol ya sostuvo esa tesis el miércoles y después se agregó Albert Rivera, líder de Ciudadanos.

“No es un mecanismo para ganar tiempo. No es un juego táctico. Entiendo la trascendencia de una cuestión de confianza y no podemos jugar con ella”, dijo Puigdemont a Iceta. “Tenemos que hablar de todo, resituar los apoyos y, a diferencia del debate de investidura, no vendrá con un acuerdo previo”, aclaró. No obstante, poco después dijo que la hoja de ruta soberanista será el principal objetivo tras la cuestión de confianza.

Pese a las palabras conciliadoras de Mireia Boya, ella misma dejó claro que la CUP no está dispuesta a avalar ninguna rebaja en la hoja de ruta. En este sentido, pidió a Puigdemont que incluya en el nuevo plan soberanista un referéndum unilateral de independencia. Solo si este referéndum forma parte del plan de Puigdemont el presidente recibirá el apoyo de los anticapitalistas.

 

 

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