Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

C’s dice no a las cuentas de Colau, que vuelve a estar en manos de la CUP

Mejías presenta unas condiciones inasumibles a la alcaldesa, que cita de nuevo a la formación asamblearia

Ada Colau, en un pleno del Ayuntamiento de Barcelona.
Ada Colau, en un pleno del Ayuntamiento de Barcelona.

El intento desesperado del gobierno de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de conseguir el acercamiento de Ciutadans para salvar las cuentas que deben votarse este lunes resultó ayer un fracaso. Ciutadans rechazó la modificación presupuestaria y presentó un documento de “bases” para redactar unas nuevas cuentas. Unas condiciones inasumibles por el partido de Colau, que vuelve a estar en manos de la CUP, a quien ha citado para reunirse esta mañana. La incógnita es qué pasará con el pleno: si se celebrará, se retirará el expediente o se suspenderá.

También es una incógnita el futuro inmediato del pacto de Gobierno entre Colau y el PSC, que estaba previsto materializar justo después de tener presupuesto. El fin de semana ha sido de infarto y el gobierno ha reiterado que “mantenía abiertas todas las vías de diálogo”, aunque no ha llamado a CiU, el principal grupo de la oposición.

Las condiciones de Mejías

El documento de “bases” presentado por Ciutadans tiene 15 puntos. Entre otros, exige que las inversiones que el Ayuntamiento adelante a la Generalitat sean reconocidas en la deuda y se acuerde su retorno; también pide levantar la moratoria hotelera en los barrios con menor presión turística; reformular el plan de pisos turísticos; modificar los puntos más polémicos de la ordenanza de terrazas; permitir la apertura de comercios en festivos en verano; replantear la gestión directa de las guarderías; “no sumar Barcelona a iniciativas que promuevan la fractura social y vayan contra la Constitución”; o acabar con el “enchufismo de familiares y amigos en la administración”.

El viernes, para pasmo del ejecutivo, la CUP anunciaba su no a las cuentas, una modificación de crédito de 275 millones de euros. La formación asamblearia no los consideró “valientes” y reprochó a Colau haberles menospreciado y no haber contado con ellos hasta el último momento. El gobierno les citó el sábado, pero la CUP les plantó. Están dispuestos a negociar, pero a partir del martes, repiten. Y advierten de que, por el ritmo de sus asambleas, no es posible cerrar un acuerdo antes del viernes 29, cuando hay pleno ordinario y podría intentarse votar de nuevo la modificación.

La respuesta, al no de la CUP llegó el mismo sábado por parte de la alcaldesa, que llamó a la “responsabilidad para que 275 millones no se queden en un cajón y vayan a garantizar derechos sociales y dar respuesta urgencias que no pueden esperar”.

La llamada de Barcelona en comú a Ciutadans, dos formaciones diametralmente opuestas, tampoco fructificó. “Descartamos la actual modificación, que es precipitada, no responde al interés general y es consecuencia de actitudes prepotentes”, manifestó la líder del Ciutadans en el Ayuntamiento, Carina Mejías. Con sus otros cuatro concejales, se reunieron con el portavoz del Gobierno y responsable de Economía, Gerardo Pisarello.

Le presentaron el documento Bases para la construcción de una Barcelona de oportunidades para todos, en que proponen “reorientar el modelo de ciudad” con la elaboración de unos presupuestos “integrales”, no una modificación sobre la prórroga de los del ex alcalde Trias.

El documento incluye puntos que, de aceptarlos Colau, supondrían perder automáticamente el sí de los cinco concejales de ERC: como replantear el modelo de gestión directa de las guarderías o un “compromiso del gobierno [...] para no sumar Barcelona a iniciativas que promuevan la fractura y vayan contra el Estado de Derecho y la Constitución”.

Mejías recordó a Colau que gobierna en minoría “en el consistorio más plural de la historia de la ciudad” y que su política “ha llevado a Barcelona a una situación de bloqueo inadmisible”. Por ello sugiere “una nueva política basada en el diálogo”, a la que invitó a CiU y PP para poner la "ciudad en el centro".

Más información