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Uno de cada tres jóvenes valencianos está en riesgo de pobreza

Las familias han perdido casi 2.000 euros de renta con la crisis, hasta 14.023 euros de media

Usuarios del comedor de Casa Caridad en Valencia.
Usuarios del comedor de Casa Caridad en Valencia.

La crisis ha reducido la renta media de los hogares valencianos en casi 2.000 euros desde el año 2008 hasta dejarla en 14.023 euros. Esta es una de las conclusiones del informe sobre la pobreza elaborado por Cáritas, la Universidad CEU-Cardenal Herrera y la Fundación Foessa. El estudio revela que uno de cada tres jóvenes (personas de entre 16 y 29 años) está en riesgo de pobreza, cuando al inicio de la crisis era el 20%.

La riqueza de los hogares es obtenida por los autores utilizando como indicador la "renta por unidad de consumo", que "informa de la renta media de la que disponen los hogares teniendo en consideración tanto su tamaño como su composición, de forma que es posible comparar la renta para hogares con diferente número de miembros".

La incidencia de la pobreza juvenil "ha pasado de registrar unos valores similares al de la población general en el 2008 (en torno al 20%) a escalar hasta un preocupante 31,45% superando en casi 9 puntos porcentuales a la incidencia para el conjunto de la población". El estudio señala, además, que la intensidad de la pobreza que sufren los jóvenes se ha doblado en el periodo analizado. Ello se explica en buena medida porque la tasa de paro en este segmento de la población es mucho mayor. Para los que tienen menos de 25 años, supera el 50%, más del doble que la media.

El impacto de la crisis en la sociedad se observa en otros indicadores. En 2011 solo el 6% de los valencianos no podían "permitirse mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno", mientras que en 2014 el porcentaje había aumentado hasta el 18,8%, según el estudio.

El estudio coordinado por Enrique Lluch, Eduardo Esteve y Blanca Hortal señala que los efectos de la crisis no han sido iguales para todas las clases sociales sino que, observado de forma relativa, "ha hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres". En 2008, el 10% más pobre de la población ingresaba un 2,63% de las rentas totales en la Comunidad Valenciana. Cinco años más tarde, su porción de la riqueza había disminuido hasta el 2,39%, lo que representa una caída del 9,35%.

En el otro extremo, el 10% más rico de la población ingresaba el 23% de las rentas en 2008 y un lustro después recibía el 24,41%, un 6,17% más. En realidad, según el informe, el 80% de los valencianos ha visto reducido su porcentaje sobre el total de ingresos durante la crisis y el 20%, que ya era la población que más renta obtenía, ha ganado terreno.

Para el conjunto de la población, la tasa de riesgo de pobreza creció del 19,7% al 22,7% en los primeros cinco años de crisis (los últimos datos en este caso son de 2013). La cifra está por encima del promedio español, aunque a distancia de los territorios menos pudientes, entre los que destacan Murcia (el 37%), Extremadura (34%), Andalucía (33%) y Castilla-La Mancha (29%). Navarra y País Vasco son las comunidades con menos tasa de riesgo de pobreza, al situarse en el entorno del 10%.

Al depender el umbral de pobreza de la media de ingresos del país, el listón de este indicador "ha disminuido de forma significativa, de forma que en el 2008 se consideraba a una persona en riesgo de pobreza si su renta por unidad de consumo era inferior a 8.789 euros, mientras que en 2013 era suficiente con que fuera menor a 8.009 euros". "Pese a ello", destaca el informe, "la tasa de pobreza en el periodo considerado se ha incrementado".

El porcentaje de la población que tiene "muchos problemas para llegar a fin de mes" también se ha doblado, pasando del 10% al 20% de los valencianos.

El 46% de los habitantes de la Comunidad Valenciana tiene que imponerse "dos privaciones" debido a motivos económicos; el 25%, "tres privaciones"; y el 10%, "cuatro o más privaciones". Las privaciones a las que se refiere el estudio son algunas de las siete siguientes: "No poder permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año"; "no poder permitirse una comida de carne, pollo, o pescado al menos cada dos días"; "no poder permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada"; "no tener capacidad para afrontar gastos imprevistos"; "tener retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal"; "no poder permitirse disponer de un automóvil", y "no poder permitirse disponer de un ordenador personal".