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El refugio secreto de Jordi Pujol

El expresident confesó hace un año tener una fortuna oculta en el extranjero

Pujol y Marta Ferrusola, en su casa gerundense de Queralbs en 2014. / Pere Durán

El ‘expresident’, que hace un año confesó tener una fortuna oculta en el extranjero, vuelve a hacer vida social y trabaja en un nuevo despacho ubicado en el barrio de su infancia.

Jordi Pujol vuelve a salir a la luz, poco a poco y con discreción, aupado por sus amigos. “Siempre se ha dicho que Pujol no tiene amigos, pero sí los tiene, y son muchos”, explica el periodista Manuel Cuyàs, redactor de sus memorias y persona de su entorno de confianza. Uno de estos amigos, un conocido empresario catalán, le ha cedido un despacho en el Ensanche Izquierdo de Barcelona, en el barrio de su infancia. “No podía permitir que el presidente trabajara en una portería”, explica este mecenas.

Cuando, a raíz de que Pujol confesara, hoy un año, que tenía oculta una fortuna en el extranjero sin declarar, se le retiraron sus privilegios de expresidente, entre ellos el de disponer de un despacho en el distinguido paseo de Gràcia, Pujol trasladó sus dependencias a la portería del edificio donde viven él y su mujer. Alquiló la antigua vivienda de la portera para almacenar libros, leer y escribir. Desde hace unas semanas el fundador de Convergència escribe con más ahínco, asiste a actos sociales y organiza encuentros en su nuevo despacho.

La persona que ha cedido la oficina a Pujol no quiere que su nombre aparezca en este reportaje: “Tengo amigos que no entenderían por qué le ayudo”. Tampoco desvela la ubicación del inmueble porque teme que el lugar se convierta en un enjambre de periodistas: “Allí puede salir a la calle, comprar el periódico, tomarse un café. La gente le saluda, le aprecian. Ha hecho mucho por este país pese a los movimientos del Estado en su contra. Él no sabía nada del dinero de Andorra. Otra cosa es el hijo mayor”.

El político alquiló la portería del edificio en el que vive como lugar de trabajo

En ninguna de las tres cafeterías que hay cerca del despacho dicen haber tenido a Pujol como cliente. Nadie del entorno del expresident revela la dirección exacta de su refugio. Uno de sus abogados, Albert Carrillo, asegura que no tenía constancia que Pujol tuviera un nuevo despacho. Se trata de un inmueble discreto en la calle Calàbria. Le asiste una secretaria durante media jornada. Allí recibe a profesionales de diferentes sectores para tener información de la actualidad. Cuyàs tenía que encontrarse con él esta semana. Recientemente también le visitó Pere Baltà, presidente de la Fundación Paco Candel, de la que Pujol es patrono y fundador. “El presidente no pudo asistir a la última reunión del patronato y fui a darle cuenta de lo hablado. Quiere estar informado de lo que hacemos”, explica Baltà.

Pujol convoca cada vez a más personas y se deja ver en actos sociales en los que no haya medios de comunicación. Ha acudido a algún evento de poca relevancia mediática en la Generalitat, o se ha acercado a dar el pésame en el velatorio de alguna persona próxima, evitando el funeral. “De vez en cuando sale a comer con un grupo reducido de gente de confianza”, cuenta quien le cede el despacho. Pujol siempre ha destacado por su austeridad y porque prefiere almorzar y cenar en casa con Marta Ferrusola, su esposa.

También es conocido por su curiosidad universal. Las entrevistas que mantiene no se circunscriben únicamente al ámbito de la actualidad del proceso soberanista. Antoni Castellà, secretario de Universidades e Investigación de la Generalitat y líder de los independentistas escindidos de Unió, explica que hace dos semanas recibió la llamada de Pujol: “Me sorprendió porque hacía un año que no me contactaba. Antes me citaba dos veces al año para hablar de mi ámbito de gestión, sobre todo del sincrotrón Alba. Me llamó hace poco para preguntarme sobre mi situación política pero sobre todo quería quedar para que le hablara de proyectos de investigación”. Castellà aceptó la invitación y emplazó a Pujol a encontrarse pasadas las elecciones.

El fundador de CDC ya se deja ver en actos en los que no hay prensa

Las personas consultadas coinciden que Pujol está muy activo intelectualmente. “Escribe mucho sobre Europa, sobre Grecia, sobre Cataluña y también sobre lo que está viviendo él. Nos da a leer los artículos a un grupo reducido de su entorno”, dice Cuyàs.

Reflexiones

El jueves, en el programa Els Matins de TV-3, el periodista Carles Quílez confirmó que Pujol “quiere dar un paso adelante, ha ganado musculatura y vuelve a hacer vida social”. Quílez añadió que Pujol se reúne de nuevo con expertos, por ejemplo del ámbito de la inmigración, para escuchar y tomar nota. "Continúa escribiendo en sus cuartillas, con esa letra que no entiende nadie y que le pasan a limpio una señorita o alguno de sus hijos”, detalló Quílez.

Preocupado por su honor

Pere Baltà insiste que el expresidente Jordi Pujol “medita mucho sobre el honor. Está muy preocupado por su honor y por cómo su actuación puede haber perjudicado a sus amigos. A un sinvergüenza no le preocupa el honor”, añade Baltà.
El historiador y profesor Joan B. Culla se reunió recientemente con Pujol y también destaca que habló con el político del honor y de su legado: “Está reconstruyendo la normalidad. Le organizan encuentros con empresarios, con abogados, con profesionales de ámbitos distintos… Su manera de actuar de siempre”

Pujol publicaba sus reflexiones con periodicidad en el boletín de su fundación, el Centro de Estudios Jordi Pujol. La fundación se disolvió en septiembre de 2014. El patronato estaba formado por Pujol, Marta Ferrusola, el ex rector de la UPC Jaume Pagès y los empresarios Carles Colomer —ex presidente de Revlon—y Joan Uriach, de la farmacéutica Uriach.

Sus allegados le defienden a capa y espada. Dan por hecho que Pujol no es un corrupto. Baltà afirma que todo se trata de un lío surgido con el padre del expresidente y por las complicaciones de cuando vivían bajo la dictadura. Uno de estos amigos a quien Pujol ha hecho daño es Francesc Cabana, su cuñado. Cabana y Pujol se distanciaron a partir de la confesión de hace un año. Cabana y la hermana de Pujol pusieron en duda que el dinero guardado en Andorra fuera una herencia familiar. Cabana, que tiene su lugar de trabajo en la Fundación Enciclopèdia Catalana, no quiso hacer ningún comentario para este reportaje.

El barrio donde se ubica el nuevo despacho de Pujol es una de las zonas más céntricas y transitadas de Barcelona. También es el barrio de su infancia. Pujol vivió en la calle Còrsega esquina con Muntaner. En una entrevista para la Asociación El Banco de la Memoria, Pujol describe así este rincón de Barcelona: “Era mi barrio; teníamos el peluquero, donde me cortaba el pelo, el zapatero, el panadero, el colmado, la pastelería. Teníamos una pequeña librería, para cuando necesitaba una goma, un lápiz. Este era mi mundo, muy pequeño, pero era mi mundo. Teníamos el cine. Yo no salía de este mundo si no era para ir a la escuela”.

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