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Arte de laboratorio para un museo

Obras de Borrassà, Martorell y otros artistas clave del románico y el gótico conforman la donación más espectacular al MNAC en 40 años, a cargo de los dueños de Almirall

Pintura mural de Santa Eulàlia en Estaón, del siglo XII.
Pintura mural de Santa Eulàlia en Estaón, del siglo XII.

“Es algo histórico: es uno de los ingresos más destacados de toda la historia del museo, desde su creación en 1934”. Lo afirma Jordi Camps, conservador jefe de arte románico del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), tras el acuerdo entre la Generalitat y Antonio Gallardo Ballart, presidente de los laboratorios farmacéuticos Almirall, para la donación por este de 17 obras románicas y góticas de su colección privada.

El conjunto se compone en un 25% por obras de arte románico, cuya adquisición resulta prácticamente imposible tanto por el coste muy elevado, como por su escasez en el mercado. “Se trata de fragmentos de pinturas murales procedentes de Cataluña y Castilla que se remontan a los siglos XII y XIII, cuya introducción permitirá completar y equilibrar algunos aspectos de la colección permanente”, indica Camps, que dirige el departamento desde 2005. El grueso de la donación, un 75%, reúne obras de arte gótico de los principales artistas catalanes de la época. “Hay pinturas de los artistas clave del XIV y XV, como Serra, Lluís Borrassà, Bernat Martorell, Martín Bernat y Nicolás Francés”, asegura Camps, destacando la inclusión de Borrassà, hasta ahora insuficientemente representado en las colecciones del MNAC.

Aunque las obras se darán a conocer en detalle en otoño, dos de ellas ya visitaron antes del MNAC: un fragmento de pintura mural del XII procedente de Estaón, que participó en la muestra El Románico y el Mediterráneo, y Santa Lucía repartiendo limosnas, de Bernat Martorell, que se exhibió en Catalunya 1400.

“Es una colección selecta y rigurosa, que se reunió con discreción y mucho acierto, en la gran tradición de las aportaciones de la sociedad civil catalana al museo iniciadas en los años 40 con Francesc Cambó”, explica Camps.

Hace casi 40 años que no se verificaba un ingreso de esta envergadura en arte antiguo. “Para encontrar legados así hay que remontarse a la donación de Matías Muntadas en 1956, muy importante por sus tablas góticas; la colección que Jaume Espona legó a la Junta de Museo en 1958 y que incluye la Virgen de Ger; la colección Bertrand en 1970 y la de Pedro Fontana en 1976”, enumera Camps. Las obras aún no están en el MNAC y se estudia si se presentarán conjuntamente antes de ocupar sus lugares o se exhibirán ya en la exposición permanente.

La donación es fruto del acuerdo entre el coleccionista y los Departamentos de Economía y Conocimiento y Cultura de la Generalitat, por lo que el 50% ha sido por dación, es decir como pago de impuesto, y el otro 50% donación propiamente dicha. La normativa tributaria prevé que los contribuyentes puedan pagar impuestos con obra de arte catalogada: las piezas son valoradas por la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Cultural. Tras establecer un acuerdo con el contribuyente, las obras se incorporan al Catálogo del Patrimonio Cultural Catalán y su propiedad pasa a la Generalitat.