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Sant Pau mitiga la esquizofrenia con electroestimulación cerebral

Médicos del centro implantan electrodos en el cerebro de una paciente y consiguen frenar sus síntomas psicóticos

Un enfermo de esqiuizofrenia.
Un enfermo de esqiuizofrenia.

Un par de electrodos colocados en unas áreas específicas del cerebro han permitido mitigar los delirios y alucinaciones de una paciente aquejada de esquizofrenia paranoide desde hace 20 años. Los artífices de este éxito han sido los médicos del servicio de neurocirugía y psiquiatría del hospital de Sant Pau de Barcelona que, por primera vez en el mundo, han empleado la técnica de la electroestimulación cerebral profunda para intervenir la esquizofrenia. La paciente fue operada hace siete meses y, desde hace cuatro, no presenta ningún tipo de síntoma psicótico propio de la dolencia que padece.

El estudio, que todavía está en fase primaria, ha probado que la estimulación cerebral funciona como vía alternativa para pacientes que presentan resistencia a los tratamientos farmacológicos habituales. El proyecto, liderado por el grupo de investigación de psiquiatría del Sant Pau y apoyado con una beca FIS del Instituto Carlos III, prevé intervenir a un total de ocho enfermos —todos resistentes a las terapias usuales— sin más alternativas de tratamiento. Se estima que el 1% de la población padece esquizofrenia (unas 400.000 personas en España) y entre el 30% y el 50% presentan resistencia a los tratamientos ordinarios.

El procedimiento consiste en introducir en un núcleo del cerebro un electrodo que va conectado a una especie de marcapasos que regula, desde fuera, la intensidad del impulso eléctrico que desprende. Este electrodo libera electricidad en esa parte de la masa cerebral para estimular —o frenar, según el caso— la actividad nerviosa que se produce en esa zona y modificar la función cerebral afectada. "Lo que hacemos con la electroestimulación cerebral es reestructurar un circuito cerebral que está alterado", ha explicado esta mañana la doctora Iluminada Corripio, médico adjunto del servicio de psiquiatría e ideóloga del proyecto. 

Para tratar la esquizofrenia, los investigadores han decidido probar a colocar los electrodos en dos zonas concretas del cerebro. De forma aleatoria en los ocho casos del estudio, los médicos implantarán los conductores eléctricos (uno en cada hemisferio) bien en el núcleo accumbens —una zona donde se genera mucha dopamina y cuya desregulación está vinculada a los delirios y alucinaciones— o bien en la zona subgenual —que está hiperactivada y hace que produzca más dopamina también—.

La paciente intervenida tiene 47 años y lleva más de 20 con el trastorno psiquiátrico. En los últimos cinco años, la enferma ha sufrido un agravamiento de los síntomas (ideas delirantes) y se ha intensificado su resistencia a los tratamientos, por lo que su calidad de vida se ha visto muy limitada. Apenas salía de casa más que para acudir a la consulta del psiquiatra, no tenía vida social y le habían aumentado las alucinaciones y las paranoias persecutorias.

Tras la operación, los médicos han detectado una gran mejoría. En 2014 tuvo que ser ingresada tres veces y, en cambio, en lo que va de 2015, no ha requerido ningún internamiento. "Ya no oye voces ni tiene alucinaciones. En los últimos cuatro meses ha estado libre de estos síntomas. Además, puede salir de casa, habla con su madre y han mejorado sus relaciones personales. Además, está planeando un viaje", ha apuntado la doctora Corripio. La paciente sigue bajo el mismo tratamiento farmacológico que antes de la intervención porque así lo exige el protocolo. "Los síntomas y los cambios tienen que atribuírsele a la operación. No puede haber modificaciones ni cambios en el tratamiento en curso", ha matizado la psiquiatra.

El equipo de psiquiatría y neurocirugía ha intervenido a otros dos pacientes con esquizofrenia resistente, pero aun están en período de prueba para estudiar los resultados de la operación. Después del verano, los médicos del Sant Pau esperan intervenir a otro enfermo más.