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La soledad del mediometraje resplandece en La Cabina

Arranca la séptima edición de un festival internacional únicoque ha triplicado las películas en exhibición

Josep Lluís Moreno, Carlos Madrid y Antonio Ariño con el cartel del festival La Cabina.
Josep Lluís Moreno, Carlos Madrid y Antonio Ariño con el cartel del festival La Cabina.

En un país donde la legislación que regula el cine solo reconoce cortos y largomentrajes, ha florecido un festival internacional único al apostar exclusivamente por la proyección de mediometrajes, es decir películas de 30 a 60 minutos de duración. Se llama La Cabina y celebra del 6 al 16 de noviembre en Valencia su séptima edición."Para las condiciones en que hemos estado trabajando otros años, el festival lleva una progresión adecuada", manifiesta su director, Carlos Madrid, que justifica esta afirmación con unos cuantos datos.

Carlos Madrid y su equipo ha pasado de seleccionar las ocho películas de la primera edición en este formato entre 30 presentadas, a programar 24 filmes de 13 nacionalidades distintas, elegidos entre los 240 recibidos. La programación refleja "una producción excelente" en este formato a lo largo de los años, y "cierta experimentación con los géneros, mucha libertad creativa", subraya Madrid, que confiesa admiración por "unos creadores que no van a tener ningún canal de distribución posterior a La Cabina". 

"Cada vez nos llegan más películas no solicitadas, además de las que pedimos a las distribuidoras o a los autores que ya conocemos", explica el director del certamen, que este año, además, se viste de largo con la proyección de la sección oficial en la Filmoteca Valenciana, gracias a la colaboración destacada de Culturarts de la Generalitat. La Universitat de València, en cuyo seno empezó el festival con proyecciones en su Aula de Cinèma, no solo mantiene su apoyo, sino que aumenta la subvención este año. Incluso el Ayuntamiento se ha sumado modestamente al respaldo institucional, incluye, asímismo, las colaboraciones del Institute Français, la Embajada de Israel y el Instituto Polaco de Cultura, entre otros. 

Este año añade una sección, Panorama Francés, y en la sección La Cabina Inèdits mostrará cómo grandes realizadores también usaron este formato, como es el caso de Orson Welles, Georges Franju, Andrzej Wajda, Agnés Varda o Èric Rohmer. En la Oficial, la representación más nutrida es la polaca, con cinco filmes, y las más novedosas, la iraní, la estonia, la croata y la belga, que entran por primera vez en la programación. Como suele ser habitual, el drama es el género más representado, pero hay varias muestras de comedia absurda (La tierra sobre el viento, Hastío, Extrañamiento); algo de cine más naturalista y crudo en la línea de los hermanos Dardenne (Sunny, Salida de carretera); fantasía y ciencia ficción (Un alma viva, Los niños, En cierta habitación), e incluso musical (El último Romeo) y cine histórico (Tierra quemada).

La singularidad del certamen ha hecho que en ediciones anteriores el realizador estadounidense Spike Jonze -último Oscar al mejor guión original por Her- eligiera La Cabina como plataforma para el estreno de sus mediometrajes I’m Here y Scenes from the Suburbs) y que mostrara por primera vez en España el mediometraje dirigido y protagonizado por el músico canadiense Neil Young, ‘Un día en la galería’ (A day at the gallery).

"Es fundamental mantener este festival y desde las instituciones hemos de apostar por él, por su singularidad", aseguró este lunes en la presentación Josep Lluis Moreno, director de Culturarts de la Generalitat. El vicerrector de Cultura de la Universitat, Antonio Ariño ha justificado el apoyo de ésta en tres argumentos. Primero, porque es único. Segundo, porque  pretende divulgar una parte de la producción cultural que no está sometida a las leyes del mercado". Y tres,  porque es ambicioso, al ser más que internacional, "global, diría yo", ha afirmado. "Apoyamos la innovación sociocultural", ha concluido.