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Navantia desvía a Cádiz parte del ‘flotel’

La empresa dice que así “mitiga” el retraso en la planta de Ferrol, pero siembra malestar en el PP

La plantilla de Navantia Ferrol, durante la protesta por el desvío de obra.
La plantilla de Navantia Ferrol, durante la protesta por el desvío de obra.

Un 10% del único buque en construcción en la ría de Ferrol se va a Cádiz. La decisión de Navantia de desviar ocho de los 86 bloques que ensambla el flotel de Pemex a Puerto Real, en la bahía de Cádiz, ha puesto en pie de guerra a los trabajadores del naval ferrolano con el respaldo de todos los grupos políticos gallegos, incluido el PP, que presumía de ser el avalista del contrato con la petrolera mexicana. Los populares se alinearon ayer con la oposición para cargar las tintas contra la dirección de la empresa pública por una decisión que “impresentable”.

“Es erróneo, injustificado e intolerable”, manifestó el recién estrenado portavoz del PPdeG, el ferrolano Miguel Tellado. Anticipó que su partido, que manda en la Xunta, pondrá en juego “todos los recursos políticos e institucionales para revertirla”. Las proclamas de los populares por el naval no convencen a una plantilla hastiada de promesas vacías que le recuerda al presidente autonómico, Alberto Núñez Feijóo, que fue él quien “apadrinó” la contratación de un flotel que ni se construirá íntegramente en Galicia ni genera el empleo comprometido, resumió Ignacio Naveiras, presidente del Comité ferrolano.

Los operarios salieron ayer a mediodía del astillero de Esteiro y se plantaron ante el Ayuntamiento ferrolano para forzar un encuentro con el regidor, José Manuel Rey Varela, al que reprochan que haya sido “incapaz” de darle la vuelta a las políticas de su partido. “Comparto la indignación de los trabajadores”, dijo el popular, que reclamó para la ría la construcción “completa” del buque y se cargó de reproches contra la empresa por su “absoluta falta de transparencia”.

La dirección del grupo naval desveló ayer por sus planes para dividir, inesperadamente, la construcción de un buque hotel ya asignado a la ría gallega que flojea en actividad por falta de contratos y suma 4.200 despedidos en auxiliares desde 2011. Navantia justifica el trasvase de una parte de la escasa carga de trabajo de Ferrol a las factorías del sur en el retraso que acumulaba la obra —que arrancó hace cuatro meses— y por la “rigidez” de los plazos fijados por contrato, que fechan la entrega del barco el 16 de julio de 2016. “Ponemos en marcha un plan de acción para mitigar los desfases en la planificación”, argumenta la compañía, que se refiere al flotel (BAP) como una obra “estratégica” que supone la vuelta del grupo a la construcción civil cuando está a punto de expirar el veto europeo —1 de enero del 2015— que limitaba la facturación global del grupo en este mercado al 20% del total después de tres décadas de castigo.

Lo que para Navantia es un retraso en la obra, los sindicatos lo achacan a una mala planificación “deliberada” como parte de una estrategia de la dirección para desacreditarlos. Los astilleros gallegos son los únicos que no han rubricado el IV Convenio Colectivo y, además, lo han impugnado en el juzgado. La indignación de los dos mil operarios de Navantia en Galicia, que en agosto ya encajaron la negativa de la UE al dique flotante —que los socialistas desmiente— al que aspiraban para crecer en reparaciones navales, es palmaria. Arremeten contra la cúpula de la empresa y también contra los políticos populares, que la controlan desde el Gobierno a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi).

Los floteles de Pemex, uno para Navantia en Ferrol y otro para Barreras, en Vigo, fue la tabla de salvación con la que el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, se presentó en septiembre de 2012, en la antesala de la campaña que lo llevó a la reelección prometiendo centenares de empleos. Los buques aún tardaron año y medio en adjudicarse formalmente y el barco ferrolano no empezó a cortarse hasta el 22 de mayo para desesperación de una plantilla en subactividad desde que zarpó el último megabuque para Australia, cerrando un contrato de 2007 y que fue el último que logró el grupo naval en barcos de guerra.

PSOE, BNG y AGE piden responsabilidades a Feijóo por haberse erigido en mediador del flotel de Pemex como “proyecto estrella” de la Xunta, que ahora se desvía parcialmente. La previsión era que, a estas alturas, estuvieran cortados unos 25 bloques pero la realidad es que no llegan ni a la mitad, lamentan desde CC OO, y el astillero de Fene, que cuenta con su propio taller de elaborados, fue excluido de la planificación. Tampoco se cumplen las previsiones de empleo, que la Xunta cifró en medio millar y que apenas pasan de 100, entre los directos y los inducidos que se reparten dos auxiliares subcontratas de aceros -Maessa y Ainair- que se adjudicaron la porción subcontratada del flotel.

De la asamblea que ayer reunió a la plantilla ha salido un nuevo calendario de movilizaciones para octubre refrendado en Ferrol y Fene. Los operarios van a concentrarse cada martes dentro del astillero (los días 30, 7, 14 y 21 de octubre) y realizarán dos movilizaciones externas los jueves 9 y 23 del mes próximo. En el plazo de un mes, la quilla del flotel ferrolano de Pemex tendría que estar sobre la grada.