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ANÁLISIS

“Tengo a mis siete hijos colocados”

Pujol se ha burlado de los contribuyentes durante decenios

El 13 de octubre de 1999, pasadas las 22 horas, dos periodistas de EL PAÍS habían sido citados para la entrevista con Jordi Pujol en la que sería su última campaña electoral. El lugar del encuentro era la tribuna del Camp Nou. El Barça-Madrid de ese día acabó con un 2-2. El Real hacía cinco años que no arañaba puntos en Barcelona. Cuando los periodistas llegaron, Pujol estaba como un tigre enjaulado. No era por el gol de Raúl. El entonces presidente quería conocer la orientación de las preguntas. Y una de ellas le había molestado tremendamente.

Ocho días antes, Pujol había pedido en un mitin el pacto fiscal con estas palabras: “El dinero que pido es para Cataluña, no para mí, que no necesito nada, que ya tengo a mis siete hijos colocados”. La pregunta molestona era: “¿Fue un error su referencia a que ya tenía a sus hijos colocados?”

El entonces presidente de la Generalitat estuvo a punto de dar concluida la entrevista antes de que empezara. Solo los buenos oficios del entonces jefe de prensa, Jesús Conte, lograron que se celebrara.

Algunos de los hijos de Pujol ya habían comenzado a demostrar su inquietante habilidad en el mundo de los negocios allí donde el sector público y el privado confluyen. La frase de Pujol, según él mismo, era “una broma”, una “expresión coloquial, familiar y normal en catalán, a la que nadie dio una interpretación negativa”, pero añadió: “si se quiere sacar otra conclusión... supongo que será con la misma base con la que durante 19 años han intentado derrotarme a través de las infamias”.

“He sido el político más investigado de este país, del derecho y del revés, y nunca me han encontrado nada”, añadió. Transcurridos casi 15 años de aquella entrevista, que concluyó con el estadio vacío, el ex president ha confesado: hay una fortuna fuera de España y, por tanto, de Cataluña de la que son titulares su mujer y sus hijos. Pujol ha evadido impuestos, ha violado la ley y se ha burlado de los contribuyentes decentes durante decenios. Ayer, el mismo día en que Convergència despidió a Oriol Pujol, su padre dio por muertas sus ínfulas morales. Y Cataluña comenzó a enterrar la herencia del pujolismo.