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Bellvitge aprovecha la operación del joven atrincherado y cierra la planta

La familia denuncia que sacaron sus objetos personales del cuarto sin permiso

Concentración de pacientes, trabajadores y usuarios, ayer en Bellvitge.
Concentración de pacientes, trabajadores y usuarios, ayer en Bellvitge.

La dirección del hospital de Bellvitge de Barcelona ha dado un golpe sobre la mesa y ha cerrado la planta en la que permanecía ingresado Dani Sierra, el joven de 18 que se convirtió en símbolo de resistencia contra los recortes en Bellvitge. Tal y como avanzó EL PAÍS, la semana pasada, el chico se negó a abandonar su habitación para evitar el cierre de la unidad de traumatología de la planta 10, previsto en la planificación de verano del hospital.

La familia de Dani denuncia que, aprovechando que el joven bajaba a quirófano para ser intervenido de nuevo de una fractura de fémur, tibia y peroné, el hospital ordenó sin previo aviso el cierre de la planta, dejando incluso los objetos personales del chico y de sus familiares dentro de la habitación. “Han cerrado las puertas con llave y he tenido que reclamar porque tenía mi cartera, mis medicamentos... Me dejaron entrar a por ellas pero la volvieron a cerrar”, relata el padre del joven, Jorge Sierra.

Según la familia, el personal le aseguró que podrían acceder a los demás objetos personales de la habitación cuando el joven retornase al cuarto tras la intervención. Sin embargo, después de la operación, mientras el chico despertaba de la anestesia en el servicio de reanimación postquirúrgica, la familia se enteró de que todas las pertenencias de la habitación habían sido depositadas en una consigna del área de seguridad. “Lo hicieron todo de forma muy oscura. Le quitaron sus cosas sin permiso y nos confirmaron que lo cambiarían de planta porque esa ya está cerrada”, explicó el padre. “Estoy convencido de que son represalias por haberse negado al traslado de planta”,concluyó Jorge Sierra.

Por su parte, el hospital declinó confirmar si el joven podrá volver, tal y como solicitó expresamente, a su cama de la planta 10. A pesar de que ayer el Instituto Catalán de la Salud (ICS) envió un comunicado asegurando que “en ningún caso se obligará a los pacientes a hacer nada que no quieran”, el centro se limitó a aseverar que Dani se encuentra “en el lugar más adecuado para él” y que “se intenta seguir con la planificación prevista” en verano. Este calendario estival implica el cierre de hasta 200 camas a lo largo del verano, incluidas 12 plazas de una unidad para críticos.

Al tiempo que Dani pasaba por el quirófano, pacientes, usuarios y trabajadores del hospital alertaban, a las puertas del centro, que a causa de los recortes “se puede cometer algún error” en la asistencia a los pacientes. La 'resistencia' de Bellvitge exigió ayer al presidente de la Generalitat, Artur Mas, que frene los recortes en salud y vote a favor de una moción que presentará hoy ICV en el pleno del Parlament para evitar que los hospitales públicos tengan que asumir el déficit generado en 2013. De rechazar la propuesta, Bellvitge tendría que ejecutar, según los sindicatos, un recorte de 11 millones más.

También en Lleida se vivió ayer una jornada de protestas, con encierros en el hospital Arnau de Vilanova y otros cinco ambulatorios de la provincia, en contra de la unificación de los centros sanitarios que prepara Salud a través de un nuevo ente gestor único.

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